Opinión

Carta abierta a la Conferencia Episcopal


— Aura Violeta Aldana Saraccini —

Managua, 21 de Noviembre de 1998.;


Excelentísimos Seńores Obispos:;


Es conocido ya que la Iglesia Católica decidió entrar al ańo;
2000, con una celebración que empezará el 24 de diciembre de 1999;
y finalizará el 6 de enero del 2001. Son dignas de loa las;
órdenes del Santo Papa Juan Pablo II, respecto a que la Iglesia;
(de casi 1,000 millones de miembros) PEDIRA PERDON POR SUS;
ERRORES DEL PASADO. Refiérense esos errores, especialmente al;
maltrato a judíos y herejes. O sea, que la Santa Iglesia;
Católica, Apostólica y Romana abjura de su otrora "Santa;
Inquisición".;


Se trae a la memoria este hecho (que naturalmente, es digno de;
más extensión y análisis) precisamente ahora que Uds. respetables;
Obispos de Nicaragua, emitieron una CARTA PASTORAL en la cual,;
entre otras cosas, no sólo llaman a la feligresía a continuar;
apoyando solidariamente a los compatriotas afectados por el;
huracán Mitch, sino que critican el sectarismo de algunos medios;
de comunicación y las polarizaciones políticas que afloran;
justamente cuando el país atraviesa una de las mayores crisis de;
su historia. Es este documento, según los datos de su sabiduría;
y dirección, un llamado de Dios al humanismo y la honestidad;
consigo mismo.;


Es comprensible su preocupación. El pauperismo, retroceso;
educativo, desolación e insalubridad alarmante, de este pueblo;
que Uds. tanto aman, se recrudecieron e hicieron más evidentes;
a raíz de la tragedia provocada por el huracán Mitch. El ESTADO;
DE EMERGENCIA SE PROLONGA aunque haya la buena voluntad de;
ignorarlo, para dar paso a una etapa de reconstrucción. Por ello;
es excelente que, como sus autoridades de Roma, Uds. fustiguen;
el oportunismo político y llamen a la fraternidad humana. Y, por;
ello también, apelando a esa histórica capacidad mediadora que;
la Iglesia Católica siempre ha demostrado, en relación con la;
política gubernamental, es que quisiera solicitarles muchas cosas;
que vendrían a paliar un poco el agobio y desesperanza de las;
mayorías nicaragüenses. Pero, con todo respeto, por este medio,;
sólo me permito solicitarles, que desde su investidura de;
vicarios de Dios manifiesten su amor a Nicaragua con:;


1) Solicitar al Sr. Michel Camdessus -director gerente del FMI--;
que no utilice esta tragedia nacional, para garantizarse la;
recuperación económica del gran capital. Que la dispensa de la;
deuda no se condicione a la garantía de: que se mantendrá la;
política económica "sana" que hasta ahora ha mantenido el;
gobierno. Es decir, que se dará continuidad a las reformas;
estructurales implantadas por el ESAF, ejecutando respecto a este;
sanguinario programa únicamente "algunos ajustes menores". Uds.;
mejor que nadie, han de saber que estas disposiciones, para;
Nicaragua significa simple y llanamente que: los pobres seguirán;
creciendo en número y en pobreza y los ricos seguirán;
disminuyendo en cantidad, pero creciendo en fortuna. No es;
honesto que se hable de un "perdón del 80% de la deuda". Este;
planteamiento es sólo una forma disfrazada de ocultar el poco;
interés que hay en ayudar al pueblo. La tecnocracia internacional;
cultiva eufemismos para merecer lo que gana.;


Uds. honorables autoridades eclesiales, saben que respetables;
teólogos cristianos y estudiosos del Evangelio que opta por la;
justicia y el humanismo, han llegado a la conclusión de que pagar;
la deuda es "ingenuidad política, fuga histórica e;
irresponsabilidad económica". Estoy segura que su inteligencia;
y amor por el pueblo también les permite ver la razón de dicho;
planteamiento. Porque, estarán conscientes de que una verdadera;
"conversión de clase" sólo es posible al ponerse de parte de los;
pobres. Lo que en términos cristianos significa "fidelidad al;
Evangelio".;


2) Que esta petición al poder económico mundial, la acompańen de;
una permanente preocupación porque la corrupción gubernamental;
se acabe. No les será difícil, pues la mayoría de funcionarios;
más importantes, son fieles creyentes y militantes disciplinados;
de los postulados del catolicismo. Este vicio, Seńores Obispos,;
ha evidenciado más la crueldad de las medidas neoliberales. El;
sufrimiento de las mayorías, es decir, de quienes no usufructúan;
esos salarios que son 400 veces más altos en relación con los;
comunes salarios de la clase trabajadora.;


Desde el dramático clamor por los nicaragüenses aún insepultos,;
que el ejemplar clérigo católico Benjamín Villarreal, párroco de;
Posoltega (que pide botas de hule, picos, palas, guantes, bolsas;
para cadáveres y mascarillas con los cuales dar cristiana;
sepultura a centenares de cuerpos que son comidos por los;
animales) lanza al mundo, me permito por este medio agradecerles;
su atención, con la esperanza de que no serán indiferentes al;
clamor por la justicia, que es el grito más dramático y;
desesperado que se escucha en esta transformada historia y;
geografía nacional.