Opinión

¿Y ahora?


— Héctor Mairena Z. —

"Vamos a enterrar nuestros muertos con toda dignidad. Luego vamos;
a enjugar nuestras lágrimas y comenzar de nuevo". Esta frase,;
estremecedora y dramática, fue pronunciada por el Presidente;
hondureńo Carlos Flores, cuando aún no se terminaban de contar;
los muertos en las calles y en los campos de Honduras y;
Centroamérica, las gotas de aquella lluvia que se hizo eterna;
todavía se confundían con un llanto inacabable.;


Me sentí orgulloso que en medio de la desgracia que ha;
crucificado a nuestros países, haya todavía estadísticas capaces;
de llorar ante el mundo y de alzar su voz orientadora, como lo;
hizo Flores Facusen.;


Afirman los sociólogos de la política que en las tragedias y en;
los retos de los pueblos se conoce a los líderes. Agreguemos: se;
somete a prueba a los gobernantes.;


Ignoro --y dudo mucho que a algún inoportuno se le haya ocurrido;
en los días recién pasados a hacer una encuesta de opinión-- el;
estado de popularidad del presidente hondureńo o el de Nicaragua.;
Supongo que en Nicaragua los resultados sería un poco menos que;
catastróficos para el seńor Presidente.;


Hasta ahora las críticas a la agresión del Presidente Alemán;
giran en torno a una reacción errática y tardía en los días que;
el Mitch arreciaba de forma más severa, en la lentitud para el;
abastecimiento a los damnificados y decisiones cuestionables;
desde el punto de vista jurídico. Ciertamente las críticas están;
catalizadas por el dolor de los muertos y el sufrimiento de los;
damnificados. Pero la poca eficiencia mostrada en la actuación;
gubernamental da legitimidad a esas críticas. Ignorarlas sería;
suicida desde el punto de vista política y una actitud nada;
certera de los gobernantes.;


Desde la oposición sandinista y con medido cálculo político, se;
estudian los posibles escenarios que sobrevendrán a la actual;
situación. Situación que por lo demás es útil para reiterar las;
críticas al gobierno, intentar recuperar el golpeado prestigio;
de varios de los dirigentes del FSLN y en particular el de su;
Secretario General y oportuna para afianzar la hegemonía de;
Ortega en la cúpula preńada de contradicciones. En fin, viable;
para hacer política a la vieja usanza con los símbolos y los;
sentimientos, más que con el raciocinio y el afán constructivo.;


Está claro que en Nicaragua el huracán Mitch, marca ya un antes;
y un después. O al menos debería marcarlo. Lo importante es;
plantearse ahora cómo debe ser ese "después" que es ya. Que se;
diseńa ya. Por eso, mientras el país se ve amenazado por las;
epidemias, el hambre es una amenaza a mediano plazo y miles;
todavía no reciben la ayuda --por lo demás temporal y parcial--,;
es imperativo plantearse ¿"Y ahora?".;


Es urgente que quienes fueron electos para gobernar se eleven por;
encima de sus propias limitaciones y de sus particulares;
intereses y asuman con plenitud su responsabilidad.;
Responsabilidad que hoy menos que nunca puede ser excluyente del;
aporte proveniente del amplio abanico, plural y diverso que;
conforma el espectro político nacional y la denominada sociedad;
civil.;


De la oposición política se requiere una actitud responsable y;
patriótica.;


Contra todo pronóstico y aún contra lo que los recientes hechos;
seńalan, quiero creer que de todos habrá una nueva actitud, que;
de todos --no hay duda-- ha sido el sufrimiento y debe ser la;
esperanza.;
;