Opinión

Pobreza crónica y migraciones forzosas


— Por José León Talavera S. —

La historia de Nicaragua en su último medio siglo, ha estado;
marcada por dramáticos procesos migratorios, en los que han;
alternado razones de índole política, con la crónica situación;
de pobreza en la que ha estado sumida la mayoría de la;
población.;


En una primera etapa (inicios de los ańos 50) las migraciones;
masivas fueron más bien de carácter interno, determinadas por;
las aceleradas tendencias de concentración de la propiedad;
rural. Este proceso fue encabezado por la familia Somoza y sus;
allegados, quienes utilizando distintas artimańas, expulsaban;
de sus parcelas a centenares de campesinos pobres que se veían;
forzados a trasladarse a nuevas zonas de frontera agrícola.;


De igual manera, la modernización de la agricultura en;
Occidente, a partir de la introducción del cultivo algodonero;
y su desarrollo a partir de los ańos 60, provocó el;
desplazamiento de miles de campesinos pobres, que despojados;
por diferentes mecanismos de sus tierras, se vieron obligados;
a trasladar su residencia a zonas menos pobladas. El;
establecimiento durante la dictadura somocista de los primeros;
programas de colonización agrícola en la zona de Nueva Guinea,;
constituyeron el típico ejemplo de este tipo de movimientos;
migratorios de orden interno.;


Por otra parte, la inevitable reacción de crecientes sectores;
de la población, frente al fortalecimiento de la dictadura;
dinástica, provocaron de forma temprana distintas acciones;
violentas, y alzamientos armados. Entre ellos vale la pena;
recordar, la rebelión de abril de 1954, el ajusticiamiento del;
tirano en 1956, la invasión de Olama y Mollejones en 1959 y el;
surgimiento del FSLN, hechos que desencadenaron una ola de;
exiliados políticos, quienes huyendo del país protegían su;
seguridad amenazada por el régimen dictatorial.;


El proceso anterior cerró su ciclo político el 19 de Julio de;
1979 con el derrocamiento de la Dictadura, acontecimiento que ;
a su vez significó el inicio de una nueva jornada de exilios,;
esta vez para los seguidores del régimen somocista y los;
disidentes de las políticas promovidas por el Frente;
Sandinista.;


Lamentablemente la Revolución Sandinista no pudo sustraerse;
del viejo modelo de sociedad excluyente, que de forma;
recurrente y con diferentes grados de intensidad se ha;
repetido a lo largo de nuestra historia republicana. En esta;
ocasión, además del temor y los riesgos para los desafectos;
políticos, la prolongada y cruenta guerra civil asociada a la;
vigencia de una Ley de Servicio Militar Obligatorio, forzó a;
millares de nicaragüenses, principalmente jóvenes a abandonar;
su patria.;


Finalizado oficialmente el conflicto, con el acuerdo político;
que concluyó con las elecciones generales de 1990, se pensó;
que el ciclo de exilios y migraciones forzosas estaría;
llegando a su fin. Sin embargo, para desgracia de miles de;
familias nicaragüenses, ahora causas estructurales heredadas;
por las secuelas de la guerra, asociadas a efectos no;
previstos de planes de ajuste estructural, aplicados sin;
ningún tipo de anestesia social, de nuevo imponen las;
migraciones como alternativa de sobrevivencia.;


A lo anterior habría que agregar la incapacidad de los;
gobernantes para asegurarle a los ciudadanos la solución de;
sus problemas básicos, así como la creciente y desenfrenada;
corrupción que se ha venido encubando en la administración;
pública. Estos son los nuevos factores dinamizadores de las;
más recientes oleadas migratorias a nivel interno en búsqueda;
de posicionarse de nuevas áreas de frontera agrícola;
anteriormente vedadas por el conflicto bélico, y nivel externo;
para garantizarse el sustento familiar.;


Por ello, las cifras ofrecidas recientemente por diferentes;
instancias del Estado y organismos internacionales, obligan a;
una profunda reflexión sobre nuestra viabilidad como Nación.;


Se afirma por estas fuentes especializadas que, como efecto;
del proceso ininterrumpido de migraciones hacia el exterior en;
las últimas décadas, entre UN MILLON DOSCIENTOS MIL Y UN;
MILLON QUINIENTOS MIL nicaragüenses (alrededor de uno de cada;
4 nicaragüenses) han tenido que emigrar y mantener su;
residencia fuera de nuestro país para lograr sus;
sobrevivencia.;


También se dice que sólo en la vecina Costa Rica radican más;
de 600 mil nicaragüenses, hasta donde han comenzado a llegar;
por primera vez en la historia, misquitos que atraviesan de;
norte a sur el territorio nacional para poder obtener empleo.;


Mientras tanto, para quienes vivimos en nuestro terruńo, los;
indicadores del sistema de Naciones Unidas para 1998, (que;
vale la pena recordarlos a diario), indican que continuamos;
compitiendo entre los países más pobres del mundo, ubicándonos;
como sub campeones a nivel latinoamericano, y en el número 126;
a nivel mundial, con un ingreso per cápita promedio, de un;
dólar al día.;


Pareciera en ocasiones que pudiéramos llegar a arriesgar la;
misma sobrevivencia como país. Por ello es imperativo u golpe;
de timón partiendo de un genuino entendimiento nacional que;
permita revertir esta tendencia desintegradora que incluso ha;
provocado en fechas recientes, iniciativas que arriesgan la;
soberanía nacional en zonas fronterizas.;


Debemos reconocer con realismo que, desgraciadamente, aun;
permanecen las mismas causas que han dinamizado históricamente;
la pobreza y las migraciones. La soberbia y la visión;
excluyente de quienes controlan los órganos de poder, la;
corrupción y el enriquecimiento de los grupos allegados a los;
gobernantes de turno, la precaria institucionalidad, así como;
la ausencia de una propuesta de gobernabilidad a largo plazo,;
respaldada por todos, auguran la prolongación de los tiempos;
difíciles.;


En todo caso, la peor opción es la indiferencia. Por ello;
debemos continuar promoviendo sin fatigarnos, el cambio;
verdadero en la forma y contenido de un genuino proceso;
democrático que incorpore la visión de justicia social. Somos;
muchos los convencidos de que es posible revertir estas;
tendencias, conscientes de que si bien la tarea no es fácil,;
la asumimos con visión de patria y juntamos tantos vigores;
dispersos, la Nicaragua del siglo veintiuno y su gente tienen;
la posibilidad de ser diferentes.;


(Oct. 1998);