Opinión

Centroamérica, ańo 98


— Augusto Zamora R. —

El huracán "Mitch" volvió a sacar a Centroamérica de su estado;
común de olvido. La magnitud de la catástrofe ha hecho recordar;
que Centroamérica existe pero, sobre todo, ha mostrado el rostro;
crudo y amargo de la pobreza, la miseria de sus poblaciones. Lo;
que se ha dicho y repetido. Un huracán en EE.UU. deja ocho;
muertos, en Centroamérica 20.000. El huracán "Mitch" provocó;
tantos dańos y dejó tantos muertos porque Centroamérica tiene;
tras de sí un siglo de tiranías, intervenciones extranjeras y;
gobiernos corruptos.;


El fin de las guerras no significó el fin de la miseria. En 1991;
se conoció el segundo informe del PNUD sobre el Indice de;
Desarrollo Humano (IDH). Entre 160 países, los centroamericanos;
figuraban en los siguientes puestos: Nicaragua, 85; El Salvador,;
94; Honduras, 100 y Guatemala, 103. Solamente Costa Rica formaba;
parte del sector alto, en el puesto número 40. En 1998, sobre 174;
países (sumando los surgidos de la ex URSS y la ex Yugoslavia);
el IDH seńalaba que todos ellos habían descendido en la escala.;
El Salvador ha puesto 112, Honduras al 116, Guatemala al 117,;
Nicaragua se hundía en el 126, un descenso dramático de 41;
puestos. Era ya el país más pobre de América, después de Haití.;
Solamente ha mejorado Costa Rica, que ocupa el puesto 33.;


Pero son las cifras del PIB real per cápita las que mejor;
ilustran la extrema desigualdad. Según el IDH de 1998, el 20% más;
pobre de la población ingresaba en Costa Rica 1.136 dólares;
frente a los 14.399 del 20% más rico. En Honduras las cifras eran;
de 399 dólares frente a 6.23. Esto significa que, en Nicaragua,;
el 20% más rico gana 13 veces más que el 20% más pobre,;
proporción que es de 12.4 en Costa Rica, de 15.3 en Honduras y;
de 30 en Guatemala, país al que corresponde el mayor índice de;
desigualdad y dualidad de las sociedades latinoamericanas, sólo;
superado por el Brasil, que tiene el índice de desigualdad más;
alto del mundo (18.563 dólares frente a 578: una diferencia de;
32.2 puntos). En otras palabras, hoy imperan peores condiciones;
que las que provocaron las luchas armadas que aspiraban a cambiar;
el secular sistema de explotación. Las causas de esta situación;
no son difíciles de encontrar.;


En primer término, la guerra sufrida por la región en la década;
de los 80, a raíz del triunfo sandinista, aunque es preciso;
seńalar que su impacto fue distinto, según los países. Entre 1981;
y 1989, Honduras y Costa Rica recibieron de EE.UU. más de 2.000;
millones de dólares por prestar su territorio para la agresión;
contra Nicaragua. Gracias a ese flujo de dólares, la economía;
costarricense pasó del colapso en 1982 a un crecimiento constante;
desde 1984. Honduras hubiera podido seguir ese camino, pero la;
corrupción imperante hizo que el dinero ingresado por prestarse;
a la guerra volviera, evadido, el país de origen.;


En Nicaragua ocurrió lo contrario. El país tuvo pérdidas;
superiores a los 12.000 millones de dólares. La economía;
retrocedió treinta ańos, provocando una caída vertiginosa de las;
exportaciones, que pasaron de 700 millones de dólares en 1981 a;
310 millones en 1989 y apenas a 260 millones en 1992. El PIB de;
Nicaragua se hundió de 2.125 millones de dólares en 1986 a 1.700;
millones de dólares en 1997. Al mismo tiempo, la deuda externa;
ascendió de 1.870 millones en 1980 a 9.894 millones de dólares;
en 1992. Nicaragua se convirtió en el país más endeudado del;
mundo. Aunque la agresión concluyó en 1990, dejó al país en;
ruinas, en manos de la oligarquía y con un terrible costo humano:;
29.270 muertos y 544.000 afectados.;


En El Salvador, aunque el conflicto fue enconado, el gobierno;
recibió el apoyo de EE.UU., que se gastó en ese país 2,2 millones;
de dólares diarios. Mientras en Nicaragua la infraestructura;
económica resultó gravemente dańada por la guerra, en El Salvador;
pudo preservarse y, gracias a ello, fue posible una recuperación;
rápida de la economía. La diferencia se refleja en la evolución;
del PIB, que pudo incluso mantener un crecimiento moderado: de;
1.325 millones de dólares en 1980, a 1.950 millones en 1990. Hoy;
es de 9.100 millones de dólares, es decir, 5.3 veces superior al;
de Nicaragua.;


El segundo lugar es preciso dárselo a la corrupción. Difícil es;
expresar en pocas palabras la extensión e impacto de la;
corrupción en las frágiles economías regionales. Los gobernantes;
rara vez asumen el gobierno con la intención de gobernar. Lo;
entienden como medio de enriquecimiento y para alcanzar su;
objetivo no reparan en nada. Los préstamos internacionales no se;
emplean en mejorar las condiciones de vida de la población, sino;
en mantener la opulencia de unos pocos. Vehículos de 50.000;
dólares, telefonía móvil, barrios amurallados y vigilados por;
guardias privadas hacen un país. La masa campesina abandonada y;
las barriadas de chabolas sin agua potable, luz ni;
infraestructura, otro.;


El tercer puesto recibe el nombre de Planes de Ajuste;
Estructural, llamados ESAF. Sobre las derruidas y saqueadas;
economías, los organismos financieros internacionales imponen sus;
planes de "saneamiento". Una enorme masa poblacional fue hundida;
en una mayor desgracia como consecuencia de los planes del FMI.;
El fin de los conflictos armados y de las dictaduras trajo el fin;
de la guerra, pero no la paz. La violencia que se vive es hija;
directa de la pobreza. La Policía salvadoreńa informó, en junio;
de 1998, que en ese país había un promedio de 13 homicidios al;
día. En Nicaragua se producía una media de dos suicidios y tres;
homicidios diarios, es decir, más de 1.800 muertes violentas al;
ańo. EE.UU. se gastó 15.000 millones de dólares en fomentar el;
conflicto. Hoy no tiene dinero para compensar los dańos;
provocados por su política ilegal.;


El huracán "Mitch" se abatió sobre este panorama desolador. No;
es posible comprender el impacto demoledor del fenómeno natural;
sin conocer la realidad de la región. El huracán ha venido a dar;
el tiro de gracia a unos países moribundos, a unas economías;
agotadas y saqueadas, a una región casi sin esperanza. Aunque el;
apoyo material y moral que las víctimas están recibiendo es;
necesario y urgente, la recuperación de Centroamérica requiere;
de una operación de fondo y de largo plazo. La condonación de la;
deuda externa, sobre todo la de Nicaragua y Honduras, es;
imprescindible. Pero no menos imprescindible será apartar al FMI;
de la región y combatir la destructora corrupción.;


La asistencia internacional, para que sea efectiva, requerirá de;
la supervisión y el control internacional, pues las clases;
dominantes, que nunca resultan perdedoras, pueden entender este;
huracán como entendió el ex dictador Somoza el terremoto que;
destruyó Managua en 1972; una "revolución de las oportunidades",;
es decir, una ocasión única para realizar grandes negocios y;
enriquecer aún más a una clase depredatoria. Hace falta toda la;
ayuda del mundo, pero supervisada. Conviene no olvidarlo.