Opinión

Entre lo posible y lo supuesto


— Onofre Guevara L. —

Las nuevas necesidades creadas por el desastre diluviano,;
vinieron a cambiar un poco el panorama nacional. No obstante, en;
lo económico-social cambiaron solamente las dimensiones de las;
viejas necesidades. Y en lo político-partidista, sólo se le;
abrieron otras oportunidades al ya casi concluido proceso;
negociador entre los liberales del gobierno y los sandinistas de;
la oposición semi-oficializada.;


Pasa así, que ambos aspectos se funden dentro de la necesidad de;
reconstruir el país, tarea que también le ofrece una cobertura;
patriótica a lo que no ha dejado de ser la intención bipartidista;
de repartirse ventajas político-electorales por medio de las;
reformas a la Constitución. Y, para ese objetivo, muy bien que;
les cayó el desastre, pues les permitiría enmascarar sus viejas;
intenciones de colaboración mutua y mezclar un mezquino interés;
partidista con el interés por la reconstrucción.;


¿Cómo no cuestionar ambos intereses --los posibles y los;
supuestos--, de los mismos protagonistas, desempeńándose en igual;
escenario y con el mismo drama, solamente que más intensamente;
trágico a causa del Mitch? Será difícil, sin embargo, porque el;
gobierno se presenta abierto a la presencia opositora;
(sandinista) y una oposición para crear la estabilidad social y;
política necesaria para la reconstrucción.;


A esa oportunidad se han apuntado ambas fuerzas, y hasta se han;
permitido cuestionar a dońa Violeta Barrios, tercera figura de;
un posible triunvirato Ad Hoc para la reconstrucción. El aplauso;
que a tal acercamiento ha dado el embajador estadounidense, es;
la mejor seńal de que para el imperio y las naciones acreedoras;
la estabilidad, "unidad" política o entendimiento, es la garantía;
para que sus ayudas, préstamos y condonaciones tengan como fin;
la reconstrucción del país. Por supuesto, que en su óptica la;
reconstrucción material del país, no es sinónimo de;
reestructuración del orden social y político de la nación, sino;
para que todo siga su cauce "natural".;


Lo que en el fondo, y más que ninguna otra cosa, está en la mente;
y proyectos de los países y organismos financieros;
internacionales, es el propósito de evita que los posibles abusos;
y la corrupción con la ayuda degeneren en una crisis política y;
social similar a la que se produjo después del terremoto del 72,;
que culminó con el triunfo de la Revolución Popular Sandinista;
en el 79. Es obvio que este gobierno no es igual al de entonces,;
pero tampoco es tan diferente en cuanto al aprovechamiento del;
poder para realizar negociados que irritan inconvenientemente a;
buena parte de la sociedad nicaragüense.;


Es verdad que a este gobierno le falta la represión como factor;
provocador de una crisis preinsurreccional, pero la magnitud del;
aluvión, que fue destructivamente superior al terremoto del 72,;
podría ser un factor desencadenante de una crisis social muy;
seria. No es pues, antojadiza la preocupación de la llamada;
comunidad internacional, y de ahí sus aplausos al entendimiento;
Alemán-Ortega y sus vedadas censuras a la negativa de dońa;
Violeta.;


El interés internacional por la suerte inmediata de la ayuda;
humanitaria y la estabilidad para la reconstrucción, es;
eminentemente preventiva y no curativa, si por esto se entiende;
la solución de las desigualdades sociales generadoras de;
conflictos. Prevenirlos y, en caso que fueran inevitables,;
controlarlos --han de pensar--, es mejor que intervenir a;
posteriori con mayores costos políticos, humanos y económicos.;


Objetivamente, este propósito coincide con el interés por la;
estabilidad y la paz de los nicaragüenses, de donde nace la;
posibilidad de que el "entendimiento", pacto o arreglo se pueda;
imponer sin muchos obstáculos. Por eso es que no se escatiman;
aplausos por el acercamiento libero-sandinistas, para que juntos;
--obedientes y cooperadores-- soliciten la ayuda de los;
organismos multilaterales para la reconstrucción.;


En tanto, se seguirá debatiendo si ese camino es el más;
conveniente y si, de tomarlo, se hará de forma bipartidista o con;
la participación de todos los partidos, por pequeńos que sean.;
Pero, como llegare a ser, ya podemos estar seguros de que podría;
garantizarse la estabilidad política, pero no se borrarán las;
dudas acerca de que ésta pueda traer consigo la justicia social.