Opinión

Medios, mitigación y desastres


Las consecuencias catastróficas provocadas por el Mitch revolotean sobre nuestras cabezas. La impetuosidad del invierno sigue abatiendo plantíos, carreteras, puentes; y ocasionando destrozos en las casas de los pobres ubicadas en las franjas adyacentes a las zonas costeras de los lagos Xolotlán y Cocibolca. El drama actual revive los fantasmas del pasado. La Tormenta Tropical Matthew se cierne sobre las costas del Caribe nicaragüense. Las precipitaciones pluviales están reeditando la subida del Lago Xolotlán; el Puerto Salvador Allende ha sido rebasado; El Malecón empieza a sentir el rigor de las lluvias y el Río Tipitapa salido de madre, comenzó a inundar las casas ubicadas en sus orillas, brindando un paisaje casi idéntico al provocado por el Mitch, origen de la construcción acelerada del puente que ahora conecta Managua con el resto de la región Central y Central Norte del país. Las imágenes televisivas constituyen prueba inobjetable de la magnitud de los daños ocasionados.
Las advertencias formuladas por Ineter, adelantando que el invierno batiría sus colas antes de lo esperado; recalcándonos que estábamos frente a un fenómeno inusual; y que la Niña venía a suplir el agua que no cayó durante el año pasado. El primer aviso consistió en la anticipación de su llegada. En abril las aguas se hicieron sentir una semana antes de lo previsto en el calendario del campesinado. La segunda muestra de la fuerza con que venía fue haber sepultado la canícula. El mes seco comprendido entre el 15 de julio y el 15 de agosto, resultó lluvioso. El llamado acerca de la necesidad de no continuar construyendo en la región sur de la capital, debido a que constituye una zona de amortiguamiento, continúa siendo desoído. Los intereses económicos han prevalecido sobre las medidas precautorias que deben tomarse para evitar que Managua siga colapsando. En menos de cuarenta minutos la capital se vuelve un mar intransitable.
Los programas matutinos televisivos fueron copados por los expertos de Defensa Civil, Marina del Ejército y Sinapred, General Mario Perezcassar, Contralmirante González, Coronel Ramírez, secundados por el director de Ineter, Alejandro Rodríguez. Sus alocuciones tuvieron el propósito de informar de manera responsable lo que está haciendo el gobierno y a la vez sosegar los ánimos de la ciudadanía. Perezcassar hizo un breve repaso de las providencias tomadas por esa institución. El jueves 23 de septiembre, el presidente Ortega, durante su comparecencia al frente del gabinete de mitigación y desastres, hizo un llamado a los pobladores de los Cayos Miskitos. Se trata de evitar que no ocurra lo que aconteció durante el Huracán Félix. Jamás atendieron el llamado que les formuló la Marina, lo que al final dificultó su evacuación, provocando muertes innecesarias. El gobierno está desplegando fuerzas y recursos para prevenir desgracias y evitar mayores pérdidas de vidas humanas.
Alejandro Rodríguez se multiplicó. Durante sus intervenciones televisivas mostró una enorme capacidad didáctica. Explicó en forma sencilla el desplazamiento de Matthew hacia nuestras costas. El jueves, el Comandante Ortega demostró ante la opinión pública nacional que estaba trabajando de manera coordinada con su gabinete de gobierno. Esta no fue la tónica durante los días anteriores, cuando minimizó los daños recibidos por la cosecha de frijoles, adujo que los silos de Enabás estaban repletos y que para evitar especulaciones, había girado instrucciones de abastecer los puestos de ventas en todos los barrios. Una semana después todavía los frijoles no llegan a los sitios de venta.
Entre más diáfana y cristalina sea la posición del presidente Ortega, mayor será la confiabilidad que genere su discurso. Las declaraciones brindadas por el Ministro de Infraestructura y Transporte Fernando Martínez que no podían entrar de inmediato a reparar los caminos en vista que la persistencia de las lluvias impedía hacerlo, fue contradicho por Orlando Solórzano, Ministro de Mific. Solórzano, tratando de tranquilizar, afirmó textualmente: “Los caminos están mejorando” y el tiempo también “está mejorando”. La contradicción discursiva generada con lo afirmado por los otros dos funcionarios de gobierno, se traduce en pérdida de credibilidad, en el momento en que el Ejecutivo más la necesita. En situaciones límites, el manejo de la comunicación exige la existencia de un centro articulador que se encargue de evitar fricciones y contradicciones en las narrativas de los funcionarios de gobierno.
Las disputas por la verdad estallaban en las pantallas de los televisores. En los medios escritos se demostró que los mercados capitalinos están desabastecidos de frijoles. Sin embargo, Ariel Bucardo, Ministro del Magfor, afirmó que no podía hablarse de escasez cuando en algunos supermercados él había constatado su existencia. En Carazo la libra ya llegó a los veinte córdobas. Los llamados del presidente de Upanic, Manuel Álvarez, no fueron escuchados. Pidió que los frijoles salieran al mercado para evitar la especulación. Hoy ya es tarde. Considero que no es pertinente que el titular del Mific, Orlando Solórzano, haya afirmado la urgencia de importar frijoles, a la vez que apuntaba que no iban a restringirse las exportaciones nacionales. Luego hizo un pase sobre la lógica con que opera el mercado. ¿Alguien le entendió? Creyendo evitar menores males apostó por el Laissez-faire laissez-passer.
La situación actual demanda a todos los medios divulgar las recomendaciones del gobierno, ser prudentes a la hora de informar para no generar alarmas innecesarias; propiciar la calma entre la ciudadanía. La amplia capacidad de cobertura que disponen, el carácter lúdico de sus discursos, la instantaneidad con que operan, los altos niveles de credibilidad que gozan y su carácter omnipresente y omniabarcante, contribuyen a sensibilizar y concienciar a la ciudadanía, para que responda con celeridad a los llamados del Comité Nacional de Emergencia, incluso en sus respectivas localidades, atender y responder las demandas que les plantee la ciudadanía. El jueves 23 de septiembre, la comparecencia presidencial, únicamente fue transmitida por los Canales 4, 8, 15 y 23. Creí que atendían el llamado para conformar una cadena nacional de radio y televisión. El presidente Ortega debe ser cuidadoso en el manejo de las cadenas radiales y televisivas. Al final se salió del libreto informativo elaborado para dirigirse a los nicaragüenses. Sus referencias a las elecciones venezolanas no cabían. Si quiere ganar simpatía, que los medios atiendan sus llamados y la ciudadanía aplauda sus decisiones, tiene que ejercer su mandato sin realizar estas extrapolaciones.
Todo puede ocurrir menos la polarización mediática derivada de la polarización política que vive el país. Las advertencias de Radio Ya durante el Mitch fueron pasadas por alto. Su filiación político-partidaria les inhibía; según sus adversarios no informaban de manera objetiva lo acontecido en el Volcán Casitas. La reticencia para acudir en ayuda de los damnificados se debió a que su alcaldesa, Felícita Zeledón, era miembro del Frente Sandinista. El llamado desesperado que hizo la noche del viernes 30 de octubre de 1998, señalando que había más de mil muertos no fue atendido por el gobierno de Arnoldo Alemán. ¿Se habrá aprendido la lección? Los excesos de adjetivar a las personas, en los diferentes medios de comunicación, según sus preferencias partidarias, históricamente han tenido resultados letales. Una miopía inapropiada impide a los dirigentes mediáticos trascender esta visión estrecha y parcializada.
Las heridas provocadas por el Mitch continúan abiertas. En vez de constituir un momento de solidaridad entre las familias nicaragüenses - aun cuando los medios fueron capaces de poner su empeño para que se conociera la desgracia - cada quien hizo lo suyo desde su posicionamiento político ideológico. Ningún medio quedó impasible. Fue un hecho penoso. Los precedentes del presidente Ortega de partidizar y sacar provecho a efemérides de carácter nacional, provocan desconfianza. Ante el nuevo desafío conviene que el gobierno actúe en consonancia con las necesidades de todos los afectados, sin recurrir a la politiquería.
No hay equívocos. Los medios son las poleas de transmisión más importantes para movilizar a la ciudadanía, organizar y orientar sus desplazamientos, conocer en detalle el itinerario mortal de la Tormenta Tropical Matthew, para recibir las orientaciones emanadas del gobierno, participar en las brigadas de rescate y aseguramiento; y mostrar una vez más, la solidaridad de la que estamos hechos los nicaragüenses. En esta ocasión debe haber una conjunción de esfuerzos entre la totalidad de dueños de medios y periodistas. Son quienes orientan a la ciudadanía en momentos cruciales, como los que vive ahora Nicaragua. Entre mayores sean los acuerdos logrados entre estos distintos actores involucrados para enfrentar la desgracia, servirán con mayor eficiencia y eficacia, y garantizarán los intereses generales y específicos de los nicaragüenses.