Opinión

San Jacinto y José Dolores Estrada en nuestros historiadores


Unificación de Legitimistas y Democráticos
Una encarnizada guerra civil había producido una ciega y honda división política en los nicaragüenses: los legitimistas y los democráticos. Walker aprovechándose de las divisiones intenta adueñarse de Nicaragua y después de Centroamérica. Al fin, el 12 de septiembre de 1856 se consolidan las fuerzas nacionales y las de Centroamérica y se avanza hasta Masaya.
En los primeros días de septiembre, los generales Ramón Belloso y Mariano Paredes invitaron al general legitimista Tomás Martínez, que operaba en el departamento de Matagalpa, a una conferencia en León. El general Martínez cambió impresiones con su partido y le autorizaron para firmar un convenio con los democráticos de conformidad con las instrucciones que le daban a él y a Fernando Guzmán, en ausencia del Presidente Nicasio del Castillo, que venía de Ocotal a Matagalpa. En León se reunieron con los delegados democráticos general Máximo Jerez y Canónigo Apolonio Orozco, en presencia de los generales Belloso y Paredes, y firmaron el siguiente convenio:
1. El señor Presidente provisorio, don Patricio Rivas, continuará en el mando supremo de la República hasta que le suceda la persona llamada constitucionalmente.
2. Servirán durante la Presidencia del señor Rivas, el Ministerio de Relaciones Exteriores, el señor licenciado don Pedro Cardenal; el de Gobernación, el señor licenciado don Sebastián Salinas; el de Guerra, el señor Nicasio del Castillo y el de Hacienda, el señor licenciado don Francisco Baca.
3. La primera legislatura que se elija y se instale legalmente convocará la Constituyente de 1854, o emitirá las bases para la elección de otra nueva, a fin de que se revea el proyecto de Constitución del propio año 54 si lo tuviese a bien.
4. El señor General don Tomás Martínez queda ampliamente autorizado e investido de las facultades del Gobierno durante la guerra para conservar y aumentar la fuerza que crea conveniente para obrar contra Walker, sacando los recursos con que pueda mantenerla, del departamento de Matagalpa, distrito de Chontales, y la parte del de Managua que queda al norte del río Tipitapa y Lago de Managua; debiendo obrar de acuerdo con el señor General en Jefe de la República en las operaciones contra Walker.
5. Quedan reconocidas las deudas y compromisos vigentes en uno y otro partido. Las exacciones, perjuicios y pérdidas que hayan sufrido los particulares por causa de la guerra, serán una deuda de la República.
6. Habrá un olvido general de lo pasado y de cualquier acto de hostilidad que se hubieren hecho los partidos. No habrá responsabilidad criminal por los actos oficiales de funcionarios de una y otra parte hasta la fecha. La malversación de caudales públicos que hayan manejado los empleados de hacienda de ambos partidos, será castigada con arreglo a las leyes.
7. Los señores Generales en Jefe de las divisiones de Guatemala y El Salvador, garantizarán el religioso cumplimiento de este convenio, lo mismo que el señor Comisionado del Supremo Gobierno del Estado de El Salvador, si a su regreso a esta ciudad se sirviese hacerlo. En fe de lo cual y de quedar concluido definitivamente, lo firmamos en León, a doce de septiembre de mil ochocientos cincuenta y seis. Apolonio Orozco. Máximo Jerez. Fernando Guzmán. Tomás Martínez. Ramón Belloso. Mariano Paredes.

San Jacinto y los historiadores
Don Sofonías Salvatierra es probablemente quien más ha documentado los combates de San Jacinto, y sobre ese episodio nos dice: Antes de salir para León el General Martínez había mandado al Coronel José Dolores Estrada que con cien hombres medio armados, se situara al norte del lago de Managua con el fin de impedir a Walker que se aprovechase en las haciendas de los ganados que allí había y de proteger la incorporación de partidarios. Estrada se ubicó en la hacienda San Jacinto. El 5 de septiembre un pelotón de filibusteros tuvo un intercambio de tiros con los soldados de Estrada. Después Walker alistó 120 hombres al mando de Byron Cole. Estos atacaron San Jacinto el 14 del mismo mes.
La sorpresa fue completa y el combate se libró alrededor de la casa que servía de cuartel a Estrada.
No sólo Sofonías Salvatierra, de una continua y permanente integridad intelectual y política se ha referido de manera objetiva al asunto de la exagerada importancia de San Jacinto, individualizada en José Dolores Estrada, sino liberales como José Dolores Gámez, que en su historia de Nicaragua dice: “La batalla de San Jacinto, que en rigor no pudiera llevar otro nombre que el de acción o combate, por haberse verificado con una sola clase de armas y entre dos pequeñas escoltas, fue sin embargo, de una influencia decisiva, porque estimuló y alentó a los aliados y dio el convencimiento de que los filibusteros no eran invencibles”.
También conservadores como Luis Alberto Cabrales, que expresó: “Si queremos un símbolo vivo del patriotismo ahí está Diriangén. Si queremos otro más, ahí está el grupo de los guerreros primitivos, defensores de San Jacinto. La Gloria de esta batalla pertenece por entero a los descamisados. Atribuir esa gloria al general Estrada es una injusticia que se debe terminar. José Dolores Estrada no es digno de ser el símbolo de la patria Independiente. Él no comprendió jamás la significación de la Guerra Nacional y en ella más que ayuda fue un estorbo. Conservador como soy no he vacilado en decir la verdad sobre otro conservador aureolado por la leyenda. Estrada fue enviado por el general Martínez al lado de San Jacinto para vigilar las haciendas del llano. San Jacinto se encuentra en el propio pie de una loma. Estrada ocupó la casa y los corrales…!y no colocó ni un solo hombre en las alturas!...El 5 de septiembre los vecinos (no sus soldados)le llevan a un filibustero aprisionado en las inmediaciones. Estrada lo fusila y nada más.
El 14 de septiembre como a las cinco de la mañana, los filibusteros avanzan por detrás de la loma, protegidos por la altura que debió haberlos aniquilado, y así de improviso, sobre los propios corrales de la hacienda. No se vigilaba ni siquiera los alrededores de la casa. Pero dichosamente allí estaban los segundos para mitigar con heroísmo los errores militares del jefe. Eva, Marenco, Castro y los suyos, resisten con tenacidad increíble. El mismo general Estrada dice en su parte privado al general Fernando Chamorro que sin el arrojo de esos oficiales estuviera relatando el parte de una derrota, y no el parte de una victoria. Lo que nos salvó del filibustero fueron los convenios del 12 septiembre y que la concepción nacional que ellos contienen creó un nuevo clima político en Nicaragua, esto es, inclinó al ciudadano a movilizarse como unidad del todo social”.

El General Estrada en Masaya
Entra después triunfante a Masaya José Dolores Estrada 22 días después de San Jacinto, quien al conocer el contenido del acuerdo de reconciliación, estalló en cólera especialmente dirigida a su jefe militar el General Tomás Martínez. Fueron necesarias las intervenciones del doctor Rosalío Cortés y del General Fernando Chamorro para calmarlo.

José Dolores Estrada: La historia y los políticos
Hijo de Timoteo Estrada y de Gertrudis Vado, ajeno a las valoraciones de la historia, también estuvo sujeto a las veleidades propias de la política en sus 77 años de vida.
Los Acuerdos oficiales la registran así:1) 9 de agosto de 1851 nombrado Capitán de la 1 compañía del medio Batallón de Managua; 2) 25 de junio 1857 Nombrado General de Brigada en justo aprecio a los relevantes méritos que contrajo en la guerra contra los filibusteros; 3) 24 de abril de 1863: “Considerando que así como es un acto de rigurosa justicia premiar a sus fieles y leales servidores, lo es igualmente castigar a los desleales i traidores: que los Generales don Máximo Jerez, don Fernando Chamorro y don Dolores Estrada han tomado armas contra el gobierno: por tanto y en uso de sus facultades Acuerda: 1. Quedan destituidos de sus grados militares i reducidos a la clase de últimos soldados los expresados Generales Jerez, Chamorro y Estrada. Esta destitución no impide que sean juzgados como traidores y castigados con la penas de ordenanza; 4)1 de julio de 1869: En atención a los méritos y servicio del señor General de Brigada don José Dolores Estrada, Acuerda: Nombrarle General de División, y que al efecto se libre el correspondiente despacho.5)12 agosto de 1.869, Acuerda: además de los honores fúnebres que por la ordenanza corresponden al señor General en jefe, todas las autoridades de la República, y los militares del ejército llevarán por ocho días un listón negro al brazo, en señal de luto.
La prioridad de San Jacinto en la memoria nacional es meramente circunstancial, se debe a una coincidencia independiente de la acción misma, de tal manera que puede afirmarse, que sin esa coincidencia, pasaría como una de tantas derrotas sufridas por Walker en Nicaragua. Celebrado el pacto de unión de los partidos, sobre cuya base los centroamericanos venían a ayudarnos, los aliados salieron inmediatamente de León en busca de Walker. El 24 de septiembre llegaron a Managua, y allí supieron y celebraron el triunfo de San Jacinto. El avance de los aliados obligó a Walker a reconcentrarse a Granada. Allí reunió un ejército de más de mil hombres mayoritariamente compuesto por mercenarios yanquis y de otras nacionalidades. A mediados de octubre intentó conquistar Masaya y fue rechazada su fuerza. Los combates se prolongaron hasta el 13 de diciembre que abandonan Granada incendiándola.