Opinión

Fabio para principiantes


En algunos países de la región, especialmente en El Salvador, los hombres vinculados con los medios están siendo llamados a la primera línea política. En el Pulgarcito de América, Antonio Saca, después de un exitoso recorrido por la crónica deportiva, fue requerido por Arena como candidato a la presidencia de la república y resultó electo. Fue gobernante de ese país del 1 de junio de 2004 al 1 de julio de 2009. Se convirtió en poco tiempo en líder de una fracción del partido de derecha y luego de concluido su periodo, continúa haciéndole sombra y dándoles problemas a sus antiguos cabecillas. Calderón Sol y Alfredo Cristiani, ahora tienen que lidiar con sus veleidades debido al peso que adquirió al interior de Arena.
Ante la imposibilidad de ganar la primera magistratura con sus propios militantes, el FMLN decidió apostar por Mauricio Funes, como cabeza de gobierno en El Salvador. En el currículo del periodista televisivo destaca haber obtenido la distinción María Moors Cabot (1994), concedida por la Universidad de Columbia, una especie de consagración para un periodista. Una vez logrado el propósito, Funes emprendió su propio camino, al margen de las pretensiones y objetivos de los dirigentes del FMLN, quienes pensaron que sería fácilmente moldeable y se comportaría de acuerdo con sus pretensiones. Desde que asumió la magistratura (Julio 2009), Funes trazó un camino independiente y ha venido creando un aparato político paralelo, al margen de la vieja dirigencia guerrillera.
En Nicaragua llegó el turno a Fabio Gadea Mantilla, un hombre entregado a la radio, quien inició su carrera política como miembro del Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN), dirigido por Alfonso Robelo, un empresario chinandegano metido de lleno a la política, posteriormente miembro de la Junta de Gobierno. Antes de esta breve experiencia, Gadea Mantilla había consagrado todas sus iniciativas a la radio. Diferentes partidos políticos decidieron lanzar su candidatura a la presidencia de Nicaragua, ante la imposibilidad de ponerse de acuerdo para elegir un candidato único que saldría de unas dudosas elecciones interpartidarias. En la década de los ochenta, Gadea Mantilla salió del país y se enroló en las fuerzas de la Contra. Alcanzó el cargo de vocero de una de las fracciones contrarrevolucionarias. Fabio no es un recién desembarcado en la política como creen algunos.
No tardó mucho para meterse de lleno a la palestra. Desde que su nombre comenzó a sonar en los corrillos políticos, la razón primordial que se adujo para respaldar su postulación, es que se trata de un hombre conocido en todos los confines del país, capaz de generar consenso entre las distintas fuerzas opositoras. Su gran elector, Eduardo Montealegre, piensa que con ese movimiento cierra las posibilidades de Arnoldo Alemán posponiendo su propia candidatura para momentos más propicios. Aun cuando en política todo es posible, incluso un futuro entendimiento entre Arnoldo Alemán y su consuegro Gadea Mantilla, con los precedentes señalados, ¿sus promotores albergarán la idea de sujetarlo a sus intereses? ¿Pensarán que Fabio se someterá dócilmente a sus exigencias? Con los antecedentes de Saca y Funes y el precedente de Enrique Bolaños Geyer, pienso que no será fácilmente reductible. A partir de este momento Fabio ha empezado a escribir su propio guión político.
Adelanto estas líneas para que conozcan parte de la trayectoria exitosa de Fabio. Sus adversarios más temprano que tarde se encargarán, dada la ferocidad con que se libran las campañas electorales, de menospreciar y adulterar su recorrido. Se trata de la forma más común de librar las batallas políticas en Nicaragua. Su itinerario en la radio empieza con la llegada del español Mamerto Martínez, a la pensión de hospedaje de su padre, ubicada en la Calle Central de la vieja Managua. Durante los primeros días, Martínez fue deshojando su apasionante vida, como si se tratase de un guión parecido a las obras que ponía en escena La Voz de la América Central. Atraído por el mundo deslumbrante que el actor ponía ante sus ojos, Gadea Mantilla sintió la curiosidad juvenil de acompañarle a los estudios de la radioemisora, para darse un baño con los cuentos de hadas que todos los días desgranaba Mamerto, su mentor en el mundo encantado de la radio.
En 1948 una de las tantas noches, Mamerto no pudo resistir la tentación de irse de farra a la cantina del Chele Irías. Espoleado por la urgencia de sus compañeros, quedó viendo a Fabio y le pidió que lo sustituyera, no sin antes indicarle lo que tenía que decir. “Ahora van a escuchar la melodía de Beethoven, Para Eliza”. Este fue el principio de una vida nacida para la radio. Las recriminaciones del reputado José Mendoza Osorno al día siguiente, fueron echadas a tierra por Mamerto, rey indiscutible del cuadro dramático de La Voz de la América Central. No contento, Mamerto todavía se deshizo en elogios, dándole el espaldarazo que Fabio requería para no trastabillar ante la retahíla del dueño de la emisora.
A los tres meses de haber ingresado al maravilloso continente del melodrama, Fabio fue invitado a participar en el montaje de la obra imperecedera de José Zorrilla, Don Juan Tenorio. Un paso necesario para quien había dejado sus estudios de bachillerato en el Pedagógico, para entregarse de lleno a la actuación. Ni siquiera había tomado respiro, cuando Fabio participó en La pasión de Cristo, bajo la dirección de René Alfonso Lacayo. La presentación en el Cine Trébol batió récord. Durante treinta y seis días consecutivos los managuas enjugaron sus lágrimas, llorando a moco tendido ante el realismo de los actores.
El éxito de La pasión de Cristo los hizo deambular por el país. También les llevó hasta Honduras. El periplo terminó en Tegucigalpa. En la capital hondureña no había un lugar adecuado para montar el drama, Firuliche, el cirquero, que llenó de alegría mis tardes infantiles en Juigalpa, con su humor dulcete y sus trapecistas escalofriantes, tuvo la gentileza de prestarle el escenario, para que montaran la obra bajo la carpa de su circo. ¡Solidaridad de artistas! Fueron tres noches delirantes.
Al despuntar 1950, Fabio se integró al cuadro dramático de Radio Mundial. La agonía de La Voz de la América Central era irreversible. El sonido de la Mundial embelesaba a los actores y cautivaba a la audiencia. La onda larga con sus arpegios apagaba la onda corta. Fabio se sentía atraído por las resonancias emanadas del dial. La Mundial iniciaba su ascenso, convirtiéndose en la mejor emisora del país. Una estación de la que todos querían formar parte. Uno a uno los actores y actrices de La Voz de la América Central, iban llegando a la Mundial. Desde su arribo a la Cadena Nicaragüense de Radiodifusión, Fabio Gadea Mantilla asumió el papel de narrador de las radionovelas. Una paga famélica lo convirtió en locutor matutino, de ocho a diez de la mañana.
Como la remuneración era insignificante, Fabio salía a vender anuncios junto con Francisco Ruiz Zapata. En esas andaba, cuando se le ocurrió crear el programa informativo La Prensa en el aire. Para captar escuchas, fue en busca de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en la Calle El Triunfo, donde radicaba el diario La Prensa. Como recompensa a su ingenio, Chamorro Cardenal le permitió leer todas las tardes los titulares del periódico, logrando una formidable simbiosis entre el medio escrito y la radio más escuchada del país. La radio amplificaba con sus sonoridades los valientes reclamos vertidos por el periódico contra los herederos de la dinastía.
No contento con los logros obtenidos, una tarde del año 1959, se le ocurrió dramatizar un cuento de Adolfo Calero Orozco, como si fuera una novela. Katin, criatura inolvidable, se convertiría en el antecedente de Pancho Madrigal. En los cuentos de aparecidos y en las consejas nicaragüenses, Fabio encontró su yacimiento de oro. La carreta nagua, el cadejo, el caballo de Arrechavala, la mokuana, los duendes, las ceguas, los ángeles y el diablo, el vivo y el idiota, comenzaron a desplazarse a través de las ondas hertzianas y a inscribirse para siempre en el imaginario popular.
En el calendario nacional 1959 resultó un año cargado de acontecimientos. Ocurrió el desembarco de Olama y los Mollejones en Chontales, los estudiantes universitarios fueron masacrados en León por la Guardia Nacional, la guerrilla de El Chaparral encendió la chispa, acciones a las que hay que sumar el triunfo de la revolución cubana. Con la misma naturalidad con que Eduardo Galeano, el cronista de América, acoge en sus páginas sobre la épica americana, Las memorias del fuego, al escritor de El derecho de nacer, Félix Benjamín Caignet (1892-1976), magistralmente narrada por Fabio Gadea Mantilla, puesta en escena por el cuadro dramático de Radio Mundial, con idéntico regocijo registro como uno de los sucesos culturales importantes de ese año, el parto luminoso de Pancho Madrigal, la obra magna del escritor ocotaliano.
Entre los muchos méritos de Fabio, sobresale Pancho Madrigal, su aporte decisivo en la fundación de Radio Católica y creación de Radio Corporación, la emisora que habla el lenguaje de su pueblo; Cartas de amor a Nicaragua, nacida en el exilio, Pinceladas nicaragüenses, así como su honradez a toda prueba, conjunto de virtudes que entusiastas rojos, verdes, celestes, cobrizos, negros, zambos, sumos, miskitos y sin partidos, han venido proclamando en los diferentes medios. Sobre todas las cosas resaltan que su creación imperecedera, Pancho Madrigal, resulta conocida en todos los rincones del país, primordialmente en el campo, hecho que aducen lo catapulta como candidato de consenso entre las fuerzas opositoras. Pancho Madrigal ha sido convertida en su principal carta de presentación. ¡Auténtico amigó! ¡Auténtico!