Opinión

Terrorismo, geografía y pobreza


La reunión de los ocho países más industrializados de la tierra (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) se llevó a cabo en un Centro Turístico situado en la región de Muskoka, a unos 200 kilómetros al norte de Toronto los días 25 y 26 de junio de 2010. El exclusivo Club de los Países más Ricos y Desarrollados (G7) más Rusia, aceptada como pariente pobre, quienes conforman el Grupo de los ocho (G8), se reunieron una vez más sin ocuparse seriamente de los principales problemas económicos que nos aquejan, minimizando su solución a fútiles acciones policiales contra el terrorismo.
Los líderes de los países ricos acordaron reforzar la lucha frente a terrorismo con la creación de un Grupo de Acción contra el Terrorismo (GACT), olvidando crear un Grupo de Acción Contra la Pobreza, sin tratar de investigar sus verdaderas causas, limitándose a intimidar a Irán y Corea del Norte por sus programas nucleares.
Para realizar esta lucha es necesario el concurso de los países pobres; formar un G16 que represente a los más ricos y los más pobres, para que juntos traten de encontrar una salida común a las carencias de la mayor parte de los habitantes del planeta.
Los países ricos deberían dirigir urgentemente su atención a la movilización de la ciencia y la tecnología para ponerla al servicio de la humanidad entera, no sólo para la fabricación de armas de destrucción masiva, destinadas a defender los intereses de los más privilegiados
No basta la construcción de mini-bombas nucleares para acabar con el terrorismo. Es esencial que los ricos comprendan, que mientras existan miles de millones de pobres en el mundo, existirá descontento, mientras exista el terrorismo de arriba existirá el terrorismo de abajo: simplemente una causa-efecto.
Además, debemos recordar que los factores geográficos aunados a los fenómenos políticos y económicos son importantes en el análisis de los orígenes de la pobreza de las naciones. Tal influencia puede llegar a determinar la tecnología, la cultura, la economía de los Estados, su política interna y externa y las relaciones de poder entre ellos.
Desde tiempos inmemoriales, la geografía ha incidido en la vida de los seres vivientes. Así, los pobres que habitan zonas ecológicas distintas, generalmente más adversas, enfrentan condiciones de salud desiguales y deben superar mayores limitaciones agronómicas que los países ricos. Indudablemente, tales disimilitudes son, con frecuencia, la causa fundamental de la persistente pobreza.
Si comparamos los países más ricos o de más altos ingresos del orbe con los del otro extremo, es decir, los países más pobres o con más bajos ingresos, podemos observar, que los ricos en su gran mayoría habitan países de la zona templada.
En contraste, los pobres habitan zonas tropicales o desérticas con climas o temperaturas extremas, en donde habitualmente no existe una sana utilización de los recursos: por ignorancia, desesperación y por explotación extranjera de las compañías trasnacionales, cuyas operaciones la más de las veces ponen en franco riesgo el ecosistema.
La vida como la muerte difiere entre las zonas templada y tropical. Los habitantes de las zonas templadas tienen una esperanza de vida promedio de más de 70 años. En los trópicos, sin embargo, la esperanza es mucho más reducida.
La expectativa de vida de los Países Pobres Altamente Endeudados oscila alrededor de los 45 años, lo que refleja la interacción de los efectos de las enfermedades tropicales y la pobreza, en donde las poblaciones soportan la carga de dolencias endémicas cuya transmisión y propagación depende de la calidez del clima.
La evidencia económica señala que la corta perspectiva de vida no es sólo resultado de la pobreza, sino que también es una poderosa causa de empobrecimiento. La salud pública constituye uno de los dos problemas fundamentales característicos de los trópicos. El otro es la producción de alimentos.
La insuficiente productividad alimentaria en los trópicos no es únicamente un problema de la organización económica y social de los pobres. La mayor parte de la agricultura en estas superficies ecuatoriales es de muy bajo rendimiento, ello refleja la fragilidad de muchos de sus suelos a altas temperaturas, combinadas con recias y violentas precipitaciones pluviales.
De hecho, la situación en gran parte de los trópicos, se deteriora día a día, no sólo a causa del incremento de la población, sino de las tendencias climáticas a largo plazo. Mientras los países ricos y poderosos sigan llenando la atmósfera de concentraciones cada vez más elevadas de carbón, los pobres seguirán llevando la mayor parte de la carga y sus consecuencias.
La degradación de nuestro medio traerá graves implicancias sociales y políticas. La distribución de los recursos disponibles será causa de futuros conflictos. Obama pretende engañar al mundo hablando de una humanidad libre de armas nucleares, que serían sustituidas por otras sumamente destructivas, una moderna generación de armas inteligentes, idóneas para aterrorizar a los que dirigen a los Estados y lograr la nueva estrategia de impunidad total.
¿Sería realista esperar que la llegada de un presidente afro-estadounidense a la Casa Blanca cambie la filosofía política del país, orientada tradicionalmente a lograr la dominación global o seguirán campeando el terrorismo y la geografía como los principales actores en el inacabable drama de la pobreza del mundo?

*Diplomático, Jurista y Politólogo.