Opinión

Sirena: Santo y seña de la oposición


A medida que se acercan las elecciones de 2011, será común escuchar de los partidos y micropartidos de la oposición en los diferentes medios de comunicación un sinnúmero de propuestas para supuestamente enrumbar Nicaragua por el camino de la democracia, superar la crisis, resolver los problemas de la población y sacarnos de la pobreza.
Cual si fuera la dulce voz musical y maravillosamente atractiva de esos seres fantásticos de la mitología griega, los políticos opositores pretenden con sus cantos seducir y llevar a la perdición por falsas promesas e incitaciones ilusorias a la población nicaragüense. Nuevamente, como lo hicieron en 90, 96 y 2001, quieren atraer a los votantes -tal cual hacían las sirenas con los marinos a quienes hacían encallar en las costas rocosas para luego devorarlos- y tentarlos a caer en las garras del neoliberalismo que mal gobernó nuestro país durante 3 períodos presidenciales ofreciendo lo que nunca pudieron cumplir.
Los partidos liberales de Alemán y Montealegre difunden sus programas de gobierno y económico para “salvar Nicaragua y combatir la pobreza”, en los cuales solo hay más de lo mismo que nos recetaron en los gobiernos anteriores; vuelven con la trillada frase del granero de Centroamérica, inversión, viviendas, creación de miles y miles de empleos, y acabar con el gobierno sandinista. Por su parte, los micropartidos agrupados en dos organizaciones con nombres rimbombantes, sin lugar a dudas utilizando la maravillosa herramienta tecnológica de búsqueda de información en Internet, lograron que ideólogos de escritorio confeccionaran (copy and paste) los denominados Proyecto de Salvación Nacional y Manifiesto para fundar la República, ambos con el mismo objetivo de los predecesores liberales, recuperar la democracia, la institucionalidad y el desarrollo económico.
La cosa es que ni ellos mismo se creen sus cantos, si no veamos qué ha pasado con las famosas elecciones primarias; ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo porque saben que dicen una cosa, prometen algo y no cumplen, y esa desconfianza entre ellos que se conocen bien es lo que no les permitió que bendijeran a Alemán a través de ese proceso que ya sabemos también es fraudulento. Entonces, si ellos no se creen, por qué el pueblo debe creer en esas falsas ilusiones.
No podemos permitir que Nicaragua naufrague y que nuevamente las masas más desposeídas sigan siendo degradadas por políticos egoístas que únicamente piensan en su bienestar y en mantener su status. No será tapándonos los oídos con cera o entonando melodías más altisonantes que derrotaremos estos pérfidos cantos de sirena que pretenden cautivar a los votantes, sino con la continuación de los más de 40 programas sociales y de desarrollo que impulsa el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional que permiten beneficiar a mayor cantidad de nicaragüenses para seguir reduciendo la pobreza en el país, con los que lograremos que estas sirenas de la oposición se conviertan en piedras.