Opinión

Alfabetización y mujer


Cuando una mujer está alfabetizada, puede tomar decisiones para mejorar notablemente su vida.
Sin embargo, ya transcurridos los diez primeros años del siglo XXI, dos de cada tres de los 759 millones de analfabetas del mundo son mujeres. Es una situación intolerable que refleja una de las injusticias más persistentes de nuestra época: el acceso desigual a la educación.
No hay justificación alguna -ya sea cultural, económica o social- de negar una educación a las niñas y mujeres. Se trata de un derecho básico y una condición absoluta para el logro de todos los objetivos de desarrollo internacionalmente acordados.
El analfabetismo mantiene marginadas a las mujeres y constituye un importante obstáculo para la reducción de la pobreza extrema en un mundo impulsado por la tecnología, donde saber leer y escribir, y tener nociones aritméticas elementales es indispensable para gozar de los derechos básicos y disfrutar de posibilidades de realizarse.
Por todas estas razones, el Día Internacional de la Alfabetización de este año destaca el papel primordial que desempeña la alfabetización para el logro de la autonomía de las mujeres.
Adquirir la capacidad de leer y escribir infunde a las mujeres un sentimiento de confianza en sí mismas y de control de su vida y su futuro. En ello estriba el empoderamiento: adquirir los conocimientos necesarios para tomar decisiones con conocimiento de causa, compartir el poder en el hogar y en la vida política en general. Los testimonios de mujeres recién alfabetizadas demuestran la transformación trascendental que los nuevos conocimientos y competencias producen en todos los aspectos de sus vidas.
Como primera mujer elegida al puesto de Director General de la Unesco, me siento particularmente motivada para fomentar por doquier los derechos de las niñas y las mujeres, especialmente por medio de la educación. La igualdad entre hombres y mujeres es una de nuestras prioridades estratégicas globales, ya que no puede haber desarrollo sostenible si las mujeres no disfrutan de igualdad de derechos y oportunidades.
Invertir en la alfabetización de las mujeres reditúa copiosos beneficios: mejora los medios de sustento, posibilita una mejor salud materno infantil y propicia el acceso de las niñas a la educación. En resumen, las mujeres recién alfabetizadas tienen un efecto multiplicador positivo en todos los indicadores de desarrollo.
Este día internacional tiene por objeto señalar a la atención de todos a la urgente necesidad de un mayor empeño en promover la alfabetización, especialmente la de las niñas y las mujeres. Los premios internacionales de alfabetización de la UNESCO constituyen ejemplos inspiradores y creativos de programas que han tenido hondas repercusiones en las personas y sus comunidades. Muestran qué es lo que funciona y qué tan bien.
En el último decenio, las disparidades entre hombres y mujeres en la educación han disminuido en numerosos países. La igualdad entre hombres y mujeres en la alfabetización también ha mejorado, pero con demasiada lentitud y queda aún mucho por hacer.
Aprovecho esta oportunidad para exhortar a los gobiernos, las organizaciones internacionales, la sociedad civil y el sector privado a que aumenten paulatinamente su apoyo a la alfabetización. Tengo la certeza de que existe el ímpetu para dar prioridad a la alfabetización de las mujeres: en los últimos meses hemos visto surgir una propuesta de acelerar los avances hacia la igualdad entre hombres y mujeres con la creación de la entidad ONU Mujer.
La alfabetización da voz a las mujeres en sus familias, en la vida política y en el mundo laboral. Es un primer paso hacia la libertad personal y una mayor prosperidad. Cuando las mujeres están alfabetizadas, toda la sociedad sale ganando.

*Directora General de la Unesco, con motivo del Día Internacional de la Alfabetización; 8 de septiembre de 2010