Opinión

Tolerancia medieval en el Siglo XXI

Ésa fue precisamente la llamada tolerancia medieval, los caminos estaban claros y no quedaban otras vías para cambiar las cosas, ya la historia se encargó de hacer las transformaciones sociales y mentales para llegar a tener lo que ahora conocemos como tolerancia, pero como en muchas cosas, una parte de los gobernantes se quedaron fijados mental y físicamente en la época medieval, el concepto de la tolerancia que ellos tienen es el mismo o quizás más atrasado que los monarcas de ese tiempo

Cuando hablamos de tolerancia llega a nuestra mente un suave aire de ternura y comprensión, pensamos inmediatamente en una actitud madura y derivada de personas con un alto grado de comprensión y respeto por los demás, de gente que es capaz de entender a los otros con sus defectos y virtudes, y aquellos que entienden que es imposible cambiar a los demás por la fuerza y la represión, ése debería ser el concepto de tolerancia asociado al respeto de los derechos humanos, a las virtudes que los seres humanos debemos tener de forma intrínseca por el solo hecho de no ser irracionales.
Sin embargo, para llegar hoy a tener el concepto correcto de la palabra tolerancia debemos hacer un pequeño recorrido por la historia medieval y es precisamente ahí donde se comienza a utilizar el término como una forma de flexibilización de la fuerza bruta. Dentro del fanatismo religioso la Iglesia Católica y la Anglicana no se quedaron atrás en lo que a represión de las ideas se refiere, cuando se consolidaban los reinados Europeos se tenía la espada bien afilada y la cruz bien pulida, la recuperación de los territorios implicaba que el que ganaba lo ganaba todo, y el que perdía lo perdía todo, así de simple; incluso la propia religión de los vencidos, la guerra de las cruzadas iba dejando una inmensa e incalculable estela de sangre y dolor por las campiñas del viejo continente, nada había causado tanto sufrimiento en la historia de la humanidad que el hecho de matar, robar y mutilar en nombre de una ideología, en este caso religiosa.
Seguramente cansados de tanta orgía de barbarie, a los monarcas se les ocurrió ser un poco indulgentes con los vencidos infieles, se les ocurrió por mandato divino matar un poco menos, o hacerlo de una manera más sutil y justificada, se les iluminó la cavidad craneal y se les vino la llamada “tolerancia”, esta consistía en que al llegar los caballeros a las tierras vencidas se les ofrecía tres alternativas: la primera era que de manera “voluntaria” se convirtieran a la religión de el Rey triunfador, la segunda es que si no se convertían entonces debían abandonar para siempre el territorio ocupado, y la tercera es que podían quedarse en el territorio ocupado, no convertirse a la religión de los ocupantes pero serían inmediatamente asesinados, es decir, morían por una convicción sin renunciar a su propios principios, típicas acciones y actitudes de los verdaderos revolucionarios.
Ésa fue precisamente la llamada tolerancia medieval, los caminos estaban claros y no quedaban otras vías para cambiar las cosas, ya la historia se encargó de hacer las transformaciones sociales y mentales para llegar a tener lo que ahora conocemos como tolerancia, pero como en muchas cosas, una parte de los gobernantes se quedaron fijados mental y físicamente en la época medieval, el concepto de la tolerancia que ellos tienen es el mismo o quizás más atrasado que los monarcas de ese tiempo.
Veamos algunos ejemplos contemporáneos para sostener esta tesis:
1. La liberación de los presos políticos en Cuba: tras muchas conversaciones y arreglos económicos debajo de la mesa entre el canciller español y el Presidente cubano se llegaron a los “históricos acuerdos” de la liberación de personas que por el solo hecho de pensar distinto al régimen estaban encarcelados, los acuerdos famosos establecen que los principales líderes opositores apresados desde hacía ya varios años, serían sacados de la cárcel con la condición indiscutible de que una vez fuera de las mazmorras debían inmediatamente, en el acto, abandonar el país que los vio nacer y crecer, en otras palabras un típico destierro medieval, una tolerancia medieval en el propio siglo XXI. Esto demuestra la verdadera intolerancia del gobierno cubano, típica actitud de los dictadores al no permitir en sus propias entrañas la disidencia a las ideas oficialistas, éste es quizás unos de los pocos países en el mundo en el que se encarcela a las personas por ideas políticas, por ejercer el sagrado derecho fundamental a la libertad, de pensamiento, de opinión, de expresión. Para ellos solo cabe la política de la zanahoria y el garrote, en resumen, pensar distinto es un crimen, igual que en la época medieval, quien no tiene la religión oficial del partido de gobierno solo le quedan los tres caminos de la tolerancia practicada en el medioevo.
2. En la Nicaragua actual: uno de los casos más emblemáticos con un nombre y apellido evidente es el del misionero italiano que lo trataron de involucrar en un hecho de violencia en el que le acusan de disparar una bala saltarina que fue más fantástica que la impactada a la humanidad del Presidente Kennedy, tras salir huyendo del país la Asamblea Nacional le concede una amnistía e inmediatamente el gobierno de los pobres le cancela la ciudadanía y le da un plazo fatal para abandonar el país, no lo echaron preso, pero tampoco le permitieron seguir pensando distinto dentro del reinado de la familia Real Ortega-Murillo, debía ser expulsados este sacrílego de las sagradas tierras de la solidaridad, el cristianismo y el socialismo capitalista, típica tolerancia medieval, no le queda otro camino a este señor.
3. La UNAN-León: el sindicato de profesores mantiene una lucha beligerante de protesta frente a las autoridades para evitar que siga habiendo despidos injustos, no se promueve la impunidad para quienes han cometido faltas, pero tampoco se aceptará la imposición de penas que no correspondan con lo normado en los estatutos institucionales, permitir eso sería un crimen a la moral y la legalidad, sería una puñalada a los propios principios sindicales que es la defensa de los trabajadores docentes, esta actitud digna de protesta es la que motivó sacar a las calles a los delincuentes disfrazados de estudiantes universitarios, y estudiantes universitarios en el ejercicio de la delincuencia organizada para agredir física y verbalmente a un importante y valiente grupo de profesores que tienen claro en concepto de la solidaridad y el amor por el prójimo, incluso exponiendo su propio físico y su propia vida para luchar en contra de la injusticia, a como lo hizo el otrora profesor Carlos Fonseca Amador y sobre lo cual un líder sindical nacional no ha repudiado nada en sus artículos , ya que meses antes en un mensaje personal del día del maestro nos hizo la mención de que el Comandante Carlos había sido un educador, por lo tanto también pisotearon y golpearon la memoria de este héroe docente y revolucionario. Tras la paliza el máximo representante de esta Universidad justificó en los medios de comunicación las agresiones sufridas por sus propios colegas, con un argumento de torpeza política imperdonable trató de acreditar lo repudiado por todo el mundo, la agresión a sus propios colegas , y no solo le bastó decir eso, sino que amenazó con despedir a los principales líderes sindicales, y lanzó un ultimátum a los demás trabajadores universitarios: “quien no quiera trabajar bajo esta administración:… ¡que renuncie!”, ¿Qué les parece señores y señoras?, es una típica tolerancia medieval, estamos obligados a callarnos, no criticar al sistema ni las barbaridades jurídicas y morales que cometan las autoridades, si lo hacemos nos van a despedir, y si no lo aceptamos entonces que nos vayamos de la Universidad, así de claro es el mensaje, ¡cómo se están revolviendo en sus tumbas los rectores Mariano Fiallos Gil el padre de la autonomía y el Doctor Rigoberto Sampson el principal promotor de la tolerancia pura dentro de la Universidad, que debo reconocer que nunca utilizó en su rectorado políticas revanchistas como las vistas hasta ahora en esta administración. Otro ejemplo de la tolerancia medieval.
Sólo me resta decir que estamos llamados a luchar contra este tipo de actitudes, no se olviden que al igual que los caballeros templarios también tenemos la fuerza para defendernos de esos pensamientos arcaicos, debemos promover la tolerancia verdadera que respete los derechos humanos de todos, es la única forma de convivir en paz y armonía, ellos, los herederos de la tolerancia medieval tienen la última palabra para detener la justa resistencia.