Opinión

A propósito de asesores internacionales en el Caribe nicaragüense


Hace ya mucho tiempo que viajar a los países pobres para prestar servicios como Asesor o Asesora Internacional se ha convertido en algo muy codiciado. Muchas veces no es porque realmente estas personas desean trabajar y contribuir al desarrollo humano en estos países pobres, sino por los jugosos megasalarios que los países desarrollados que los contratan les pagan. A veces algunos hasta llegan a enriquecerse a costa de nuestra precariedad.
Muchos países amigos y agencias de cooperación tienen las mejores intenciones y la mayor voluntad de realmente auspiciar y/o apoyar algunos proyectos y programas en países como el nuestro. Pero resulta que a veces algunos de los Asesores o Asesoras Internacionales asignados para trabajar con los diferentes organismos gubernamentales y no gubernamentales en estos países pobres, suelen ser las personas equivocadas. ¿Pero, por qué digo que son las personas equivocadas? Porque algunas de ellas, en vez de venir con un espíritu de compromiso y solidaridad en pro del desarrollo humano, capaces y dispuestas a apoyar, compartir y transmitir conocimientos, llegan carentes de sensibilidad social. Llegan bajo el maquillaje contra la pobreza, embriagadas por el complejo de superioridad.
Muchos de nosotros y nosotras aquí en la Costa Caribe Nicaragüense, hemos sido testigos presenciales de la actitud de algunos de estos Asesores y Asesoras Internacionales, nadie nos ha contado, lo hemos vivido. Sus actitudes han sido de soberbia y prepotencia hacia la gente a la que se supone vienen a apoyar. Se empeñan en decidir contra la opción de la contraparte y hasta con ínfulas de reemplazar a la dirigencia de la misma. Deben entender que el futuro de nuestra región debe ser decidido por sus habitantes. Viven descalificando a las demás personas. Constantemente tratan de minar la autoestima de las personas que están en su entorno. No tienen ni el menor ápice de discreción. Carecen de ética profesional. Ofenden, humillan y literalmente han llamado “muertos de hambre” a nuestra gente. Frecuentemente están chantajeando y amenazando en retirar o bloquear el apoyo financiero. Demuestran desconfianza. No comprenden ni respetan nuestra cultura local. ¿Realmente necesitamos los costeños y costeñas aguantar todas estas soberanas barbaridades? Rotundamente NO y la decisión la tenemos en nuestras manos. Debemos demostrar que somos un pueblo con dignidad y debemos demandar respeto.
Considero que la misión de estos Asesores y Asesoras Internacionales debe ser asistir, facilitar, sugerir, aconsejar, apoyar, proponer y velar por el uso correcto y transparente de los recursos destinados para los proyectos y programas de nuestra región. No lo que vienen a hacer aquí algunos: a imponer, ofender, descalificar, irrespetar, acusar, humillar y chantajear. Tan es así que, pasan más tiempo invirtiendo sus energías en cosas negativas y demostrando esa vil conducta, que en desempeñar su rol asignado. Eso sin dudas, atrasa significativamente el desarrollo de las actividades de los proyectos y programas de nuestra región.
Por otro lado, es satisfactorio y gratificante honrar a otros Asesores y Asesoras Internacionales que sí han procedido a la altura con este pueblo costeño, a ellos y ellas les rendimos el sombrero y tienen nuestro infinito agradecimiento, siempre serán recordados y bienvenidos.
A título de sugerencia, me tomo la libertad de exhortar a todos los países y agencias de cooperación, que antes de asignar a un Asesor o Asesora Internacional para trabajar en la Costa Caribe de Nicaragua, se aseguren seleccionar a personas con un perfil que esté adaptado a la realidad que vivimos aquí en el Caribe Nicaragüense. Así como un buen entendimiento, comprensión y respeto por las complejidades culturales e institucionales de esta región. También deben estar conscientes de nuestra realidad pluricultural y multilingüe, entre otras cosas.
Es muy probable que algunos de estos países y agencias de cooperación no tengan conocimiento, ni siquiera la menor idea de que la conducta de algunos de los Asesores y Asesoras Internacionales que asignan a la Costa Caribe Nicaragüense, deja mucho que desear. Algunos de estos países y agencias no conocen realmente el proceder de sus subalternos en el lugar de acogida, tal vez porque todavía nadie se atreve a informarles. Pero siempre hay tiempo para que estos países y agencias traten de evacuar sus dudas al respecto y tomen las medidas necesarias. Estoy segura que muchos de ellos sólo se han limitado a leer los informes y quejas de sus subalternos, sin interesarles la otra cara de la moneda. Es verdaderamente sano y justo, analizar ambos lados siempre.
Estamos profundamente agradecidos por toda la cooperación externa que ha sido brindada a nuestra región y también por la que se sigue brindando. A toda la cooperación, bienvenida sea, siempre y cuando sea con dignidad y respeto para el bien común en pro del desarrollo de nuestra región. Considero que debemos recibir el apoyo de estas cooperaciones con dignidad y en un marco de mutuo respeto. A veces no es lo que se da, sino cómo se da. La cooperación debe ser un encuentro de esfuerzos y una suma de voluntades. Porque además, algunos de los países que condicionan perenne y significativamente la cooperación, deberían recordar y revisar un poco nuestra historia, se darán cuenta que tienen una deuda moral e histórica con nuestro país y particularmente con nuestra región.

*Periodista costeña
greenwil3@yahoo.com