Opinión

Postalita sobre quince tesis…


No soy Dariano –esos estudiosos profundos sobre el Bardo Rei- pero sí admirador de la dimensión universal del Príncipe de las Letras Castellanas, reconocida en los cinco continentes.
Douglas Salamanca dice “soy gran admirador del panida…”, pero al leer sus Quince Tesis Polémicas sobre Rubén Darío, (El Nuevo Diario, 3 Agosto 10), no revela ser “gran admirador” del poeta; al contrario. Con admiradores así, Rubén no necesita detractores.
Hubo tiempo que Jorge Luis Borges no tenía en gran estima a nuestro poeta, pero después, al estudiarlo a fondo, rectificó y hasta hizo singulares elogios al genio literario de Darío. Salamanca: es de los grandes rectificar. Llamas “cursi” a Rubén; llamas “pura tontería” a sus inquietudes existenciales; a sus famosas crónicas periodísticas las llamas “obsoletas y agobiantes”, ahora que precisamente los académicos están reconociendo que lo periodístico es un género literario de calidad perdurable, y no “género efímero”, como tú dices. Decir que la vida angustiosa de Rubén –dramática, dijo Edelberto Torres-, fue vida “patética y peripatética”, es algo fuera de lugar dentro de una crítica de sano juicio. Lamentablemente las Quince Tesis salen en los mismos días en que manosean la memoria y los restos de otro grande, Simón Bolívar.
Yo me quedo con lo que dijeron Pablo Neruda y Federico García Lorca en el discurso Al Alimón, en Argentina –donde Rubén agigantó su grandeza: “Nosotros vamos a nombrar al poeta de América, de España (…) que cantó más altamente que nosotros, Pablo Neruda, chileno, y yo (FGL) español, coincidimos en el idioma y en el gran poeta nicaragüense, argentino, chileno y español, Rubén Darío, por cuyo homenaje y gloria levantamos nuestro vaso”.
Levantemos nuestro vaso por la gloria de Rubén.