Opinión

Nicaragua, al son de sociópatas


Pareciera que en este país hay de 5 a 6 carteles que se disputan el poder, con las siguientes características:
Ortegueros: Organización en el poder. Su estructura de poder está conformada por “parricidas sociales” (pretenden cambiar la sociedad, destruyéndola). Están convencidos de que la Democracia no sirve para gobernar. Lo importante es que la gente crea lo contrario. Desechan las “elecciones primarias”, son fuente de peligro para la unidad. Es absurdo el diálogo, solo los débiles lo hacen. Unidad monolítica, fuera de la organización no son nada, están muertos política, civil y penalmente.
No soportan la oposición. Si no la pueden comprar, le echan las turbas o los persiguen judicialmente. Convencidos de que tienen el poder absoluto, nos quieren hacer creer que lo hacen al amparo de la Ley. Rinden culto a la pareja presidencial, para sentirse seguros, con poder y dinero.
Tienen un total desprecio por la actual Jerarquía Católica y los Hermanos Separados. Tienen los mismos gustos y disfrutan los mismos vicios de la “oligarquía” a la que tanto critican.
Opositores: El PLC tuvo el poder. Arnoldo Alemán consolidó una oposición. Enrique Bolaños vino a destruirla y los dejó “como rebaño sin pastor”. En el ejercicio del poder, muchos comprendieron que dentro de la organización, bajo el amparo de Arnoldo Alemán, estaban muertos políticamente e hicieron tienda aparte. Otras agrupaciones políticas no han tenido ni Líder ni Liderazgo. Para las elecciones de 2006, nadie tuvo la capacidad de establecer al menos una diferencia del 4% con Daniel Ortega. Es una oposición atomizada, en otras palabras, hay muchos opositores. Proponen hoy en día “elecciones primarias”, porque el dueño del “dedo mágico” ya no tiene poder de señalar.
Han coqueteado con e l gobierno, por separado, para pasarse la cuenta entre ellos. Luego se han arrepentido. Se autoproclaman “demócratas” y quieren eliminar a los Ortegueros. Hay muchos partidos sin personería jurídica y todos se creen ganadores. Arnoldo Alemán, pretendiendo unir los está dividiendo muchísimo más. La mayoría de ellos, siendo liberales, cuando se sienten impotentes recurren a las naguas de la Jerarquía Católica.
Sociedad Civil: Constituidos por personas que arrogándose una representación que no tienen, pretenden disminuir el poder político. Su debilidad es su constitución: políticos frustrados (no los alcanzo el dedo mágico), políticos fracasados (estuvieron, quisieron seguir, hicieron partido y no pudieron mas) y “puntas arrepentidas” (estuvieron en el poder, hicieron desmanes, se endiosaron, se alejaron del pueblo y ahora se presentan como los mayores demócratas).
No les interesa la participación de los ciudadanos. Buscan el canal adecuado para acceder a fuentes de poder, sin pasar por el compromiso político de los partidos. Como los opositores están atomizados. Tienen mayor respaldo financiero que muchas organizaciones de los opositores. Ortegueros y opositores tratan de ignorarlos.
Hermanos separados: Su mayor debilidad es la falta de estructura. Cada pastor hace su tienda. No tienen un “caudillo” con quien dialogar y negociar. Muchos ciudadanos han buscado estas organizaciones para acceder al Poder, haciendo creer que son iluminados por el altísimo. Prometen que harán una política diferente, desde su condición de “cristianos”, en la práctica se ha demostrado lo contrario. No se sabe cuál es su influencia en la política. Muchas personas van a sus cultos. Pero no tienen influencia ni proyección política en la sociedad.
Jerarquía católica: Una ventaja que han tenido, en la historia reciente en que ha sido politizada, es su unidad monolítica. Su debilidad en la actualidad es su profunda división con la cabeza más visible: Miguel Obando y Bravo. No se sabe a ciencia cierta si lo compraron o se vendió al Orteguismo, por salvar a Roberto Rivas Reyes.
Sabemos que no puede ser una instancia que propicie y sea garante de un diálogo nacional, cuando entre ellos mantienen una profunda división con el Obispo Emérito, Miguel Obando y Bravo.
En los 90 se identificaron ardientemente con el poder liberal. Creen que tienen mucho poder porque las gentes cumplen con ciertos ritos y cultos. No creen en la democracia como forma de gobierno. Están claros que su fuente de poder está en el miedo al más allá de algunos ciudadanos y en la jerarquía como forma de gobierno.
Escriben “cartas pastorales” que nadie toma en serio. Algunos toman lo que les conviene para hacer crítica al gobierno.
En resumen, todos quieren ser servidos y no servir. Tienen el ego más grande que la catedral de Managua y creen que para resolver los problemas de Nicaragua y sacarla de la pobreza es necesario: echar a las turbas, hacer leyes, hacer foros, rezar, escribir cartas pastorales, hacer manifestaciones, etc. Ellos están siempre bien y nosotros no conseguimos empleo, somos cada día más pobres, no tenemos vivienda, tenemos hambre…
Renovamos, con el gran bardo, esta petición: “¿Oh, señor Jesucristo, por qué tardas? ¿Qué esperas para poner tu mano de luz sobre estas fieras y hacer brillar al sol tus divinas banderas…?