Opinión

El arquetipo de la mentira


Segunda Parte

Lógicamente, el Orteguismo, al tener plena conciencia de su incapacidad- o falta de voluntad- para brindar soluciones objetivas a los problemas del país, se parapeta en un arquetipo de mentiras embriagantes para sumir a la población en quiméricas esperanzas de una mejoría que no vendrá, porque al Orteguismo no le interesa el poder para servirle al país, sino que la lucha es del poder, por el poder y para el poder, en un exasperante círculo vicioso que es y seguirá siendo su razón de ser, a efectos de la supervivencia del FSLN como organización política, económica y de otras índoles insospechadas .
Veamos a continuación algunos ejemplos que desde el año 2007 han venido caracterizando aún más a este gobierno como el arquetipo de la mentira:
El Orteguismo prometió que reduciría el desempleo a su mínima expresión. Los hechos demuestran que desde el año 2007 a la fecha han ingresado al Ejército-pero de desempleados- varios miles de trabajadores que laboraban en las distintas dependencias del Estado.
El Orteguismo prometió implementar programas de vivienda para todos. Los hechos demuestran que esto se ha cumplido en forma parcializada a favor de su militancia en las emblemáticas “Casas para el Pueblo”.
Además, el Orteguismo prometió que la cooperación venezolana se traduciría en beneficios para el país, y sobre todo, le pondría fin al encarecimiento de los combustibles que durante la administración anterior se patentizó en forma dramática. Los hechos demuestran que los recursos de dicha cooperación han sido manejados en forma discrecional, poco transparente y al margen de los controles presupuestarios correspondientes, de tal manera que, la gasolina y otros combustibles siguen aumentando semanalmente su precio, sin que al Gobierno y a la oposición les interese hacer algo al respecto, como por ejemplo devolverle al INE la facultad de regular los precios de los combustibles.
Haciendo referencia a los 16 años de oscuridad neoliberal, el Orteguismo prometió acabar con los apagones y que el costo de la energía eléctrica sería a “precio justo” cuando lo único que hizo el gobierno fue repartirse el pastel con UNION FENOSA, y por si fuera poco, consentir en las alzas que constantemente le aplican a los usuarios, como la recientemente aprobada para el mes de mayo de 2010 y que superará el 8% del consumo. Prometió también acabar con el desabastecimiento de agua potable, pero ahora vemos que el agua falta en todas partes y casi todos los días, incluso en los lugares donde antes no se iba el agua.
Prometió que acabaría con las injusticias cometidas por la oligarquía neoliberal en contra de los trabajadores y asegurados, y los hechos demuestran que el régimen dinástico de los Ortega lo que ha hecho es conculcar los derechos y garantías laborales, irrespetar el fuero sindical y pisotear derechos elementales de la seguridad social, tales como el subsidio por enfermedad, en cuyo caso se les retiene hasta el 40% de su salario a los pobres asegurados, bajo el peregrino argumento de que la Ley no es clara en ese sentido, evidenciando las bestias del frentismo su ignorancia del principio jurídico que señala que la duda en una norma jurídica siempre deberá favorecer al trabajador (In dubio pro operario).
El Orteguismo prometió que fortalecería las instituciones que luchan contra la corrupción, como la Fiscalía y la Contraloría, y lo que hizo fue acabar con los últimos vestigios de credibilidad que había en dichas instituciones. Prometió barrer con la corrupción y lo que hizo fue barrer con la Unidad Anticorrupción de la Policía Nacional, truncando cualquier iniciativa de prevenir y sancionar este asqueroso cáncer que carcome toda posibilidad de que el país salga del atraso y la pobreza, en virtud de que los corruptos continuarán amparándose en la impunidad del Poder Político.
Prometió también el Orteguismo que velaría tanto por la continuidad del profesionalismo de la Policía Nacional, como por la modernización y acoplamiento del Poder Judicial a los ideales de imparcialidad y acceso a la justicia por los cuales luchó la revolución, de modo que nadie estaría por encima de la Ley, es decir, la Ley sería pareja para todos. Los hechos demuestran que la Policía se ha hecho de la vista gorda cuando pandilleros armados por el Orteguismo han golpeado a manifestantes desarmados, siendo incluso ellos mismos partícipes de tales golpizas y permitiendo que en abierta violación a la Ley de Armas, circulen las turbas con morteros y armas de fuego en plena vía pública, solo por contar con un carnet que los ampara en la impunidad, al igual que la otrora tristemente celebre “Magnífica”.
Ya no digamos actuaciones lamentables del Poder Judicial, como la más reciente, en la que si bien es cierto, conforme a derecho se encarceló a un pobre muchacho por ser el presunto conductor del vehículo por cuyo medio murieron doce personas en la recién concluida Semana Santa, pero es la fecha y el verdadero conductor del vehículo que enlutó a la familia Roiz Murillo no ha sido detenido, ni lo será jamás, porque si alguna vez un juez se atreviese a tanto, podría no solo ser el final de su carrera profesional, sino también el de su propia vida.
Así que parafraseando a Don Tomás, quien haciendo alusión -no se por que razón- a mi humilde persona dijo: “(…) hay un etcétera de una longitud y envergadura superior al odio de cuanto MSC, o ratones o ratas bancarias refunfuñen en esta tierra de Dios”, yo también puedo afirmar que hay un etcétera de una longitud y envergadura a la medida del arquetipo de las mentiras que el Orteguismo ha venido eslabonando, para -según ellos- continuar engañando, explotando y usufructuando las esperanzas de todo un pueblo que nada tiene que ver con los ratones o ratas bancarias de la derecha criolla, ni tampoco con las ratas bancarias solidarias y socialistas que se tragaron el INTERBANK y continúan impunes en esta tierra olvidada por Dios, y no lo digo por odio Don Tomás….sino por la impotencia y frustración que siente el pueblo, al toparse con la cruda realidad de que el amanecer…sigue siendo una tentación.

*Carlos Cárdenas Zepeda