Opinión

Elecciones Primarias en los Partidos Políticos


La inmensa mayoría de los países del mundo, en su ordenamiento jurídico, reconocen como forma de convivencia pacífica, la vigencia de los principios de democracia representativa y participativa, cuyos principios con el tiempo fueron evolucionando. Uno de los preceptos que fortalece la democracia es de someter a los partidos políticos a procesos de elecciones primarias para elegir candidatos a cargos públicos, en dicho proceso compiten miembros y militantes del partido, teniendo como divisa el respeto y la ética. Por ende, quien gane las primarias será quien represente al partido en las elecciones de Presidente de la República, diputados, alcaldes y concejales.
En los países que lograron vencer toda resistencia a esta forma democrática, que institucionalizaron las elecciones primarias, quedó desterrado para siempre el fenómeno del caudillismo. Es decir, bajo el modelo de las primarias, el político, por mucho carisma, por mucha oratoria o capacidad de convencimiento que ostente, su liderazgo es sometido a evaluación, en el cual las bases del partido son las que deciden por medio del voto los cambios de liderazgos. De este modo, en la organización se produce una constante renovación de dirigentes, los viejos dan paso a las nuevas generaciones de líderes, por medio de la fuerza y el empuje de los votos de las bases partidarias. Es observable en esos países que los partidos políticos tienen más de 200 años de existencia, se ven sanos, fuertes y robustos, en realidad son toda una institución pública.
En Nicaragua, nunca se ha institucionalizado como forma democrática en los partidos políticos las elecciones primarias. En los 50 años de somocismo, los partidos políticos eran manejados como organizaciones privadas, en ese entonces cada partido tenía su propio caudillo, el Liberal Nacionalista tenía a Anastasio Somoza García, el Conservador a Emiliano Chamorro. La selección de candidatos a cargos públicos, no era por elecciones primarias, el caudillo convocaba a una Gran Convención, a la que asistían 100 ó 200 convencionales, estos simplemente llegan a ratificar a los candidatos previamente escogidos por el caudillo. Esas prácticas antidemocráticas, condujeron a la desaparición del escenario político nacional a ambas organizaciones políticas.
El FSLN, como partido político, jamás promovió elecciones primarias internas para elegir a sus candidatos a cargos públicos para los procesos electorales que éste organizó en 1984 y 1990. Las decisiones para seleccionar candidatos las tomaba un pequeño grupo de dirigentes que usaba el famoso dedazo. Una vez derrotado en las elecciones del 25 de febrero de 1990, en el FSLN se desbanda, desaparece, la Dirección Nacional. Ante esa difícil coyuntura se abren las puertas del partido, se reforman los estatutos, se incluye el sistema de elecciones primarias, llamada consulta popular. Las primeras primarias se realizan en las elecciones de 1996 y 2000, en las cuales Daniel Ortega compite con otros candidatos para candidato a la Presidencia de la República. Lo mismo ocurre para seleccionar candidatos a diputados, alcaldes y concejales.
En el año 2006, surge un candidato peligroso para Daniel Ortega, el ex Alcalde de Managua, Herty Lewites. Ortega siente la fuerte pegada de popularidad que tiene Herty Lewites, por ello primero lo expulsa del partido, viola los estatutos del partido, evade las elecciones primarias, convoca de manera extraordinaria al Congreso, integrado por 400 congresales, en el cual se autoelige candidato a la Presidencia de la República para las elecciones de 2006. Ya estando Ortega en el poder, los estatutos del partido prácticamente fueron derogados, pues ya no se realizan elecciones de autoridades internas ni en los municipios ni en los departamentos, todo se resuelve en base al dedazo.
La conducta política del FSLN, en nada se diferencia con la del PLC. Este partido político nunca ha convocado a elecciones primarias. El método de selección de candidatos a cargos públicos es la Gran Convención Liberal. Obviamente, el caudillo liberal Arnoldo Alemán es el que tiene el sartén por el mango. En las elecciones del 2006, Arnoldo Alemán incluyó como candidatos a diputados a su hija, María Dolores Alemán, hermanos, sobrinos, parientes y personas allegadas a su persona. Como el PLC sufre en las elecciones de 2006 una contundente derrota quedando como tercera fuerza política, ante esa debacle, Alemán propone reformas a los estatutos del partido, en las que incluye elecciones primarias, pero sólo para candidato a la Presidencia de la República, las reformas dejan intacto el dedazo para seleccionar candidatos a diputados, alcaldes y concejales.
En conclusión, las pocas elecciones primarias que han impulsado los partidos políticos han estado sujetas al capricho y a la voluntad de los caudillos. Estos cuando sienten que la organización partidaria se encuentra débil políticamente, dan signos de apertura, promueven reformas a los estatutos, incluyen elecciones primarias, mas como no existe en la ley electoral una norma jurídica que obligue a los partidos políticos a cumplir con las elecciones primarias el caudillo cambia las reglas del juego, en especial cuando en el horizonte se levanta la figura de un nuevo líder que le puede arrebatar el liderazgo, mediante el voto de las bases del partido.
Ante esa actitud oportunista, se precisa impulsar reformas a la ley electoral, en la cual se obligue a todos los partidos políticos a realizar elecciones primarias internas para elegir candidatos a cargos públicos, la reforma sería un mandato y una obligación, en caso de incumplimiento será causal suficiente para que el partido pierda su personaría jurídica. La Sociedad debe exigir con firmeza el entierro del caudillismo, lo cual solo será posible institucionalizando las elecciones primarias en los partidos políticos, bajo la supervisión de los magistrados del Consejo Supremo Electoral. Pero a la par de esa reforma se precisa incluir que la elección de diputados, alcaldes y concejales, se realicen mediante el método uninominal y no bajo el sistema de planchas partidarias, sistema al que nos tienen sometidos los partidos políticos desde hace más de tres décadas, con el modelo uninominal, los electores podrán votar por el candidato personal de su preferencia.

*Abogado y Notario Público