Opinión

El sindicalismo evolucionario y el economicismo


Cuando triunfó la gran Revolución Socialista de octubre en Rusia, se produjo un fenómeno político – ideológico – sindical que asombró al mismo Vladimir Illich: los sábados comunistas. Un grupo de obreros revolucionarios, comunistas, decidió dejar atrás su día de descanso y entregarlo a su fábrica, trabajando en función del desarrollo económico – productivo. Rápidamente, esta experiencia fue socializada y los sindicatos vieron, con este ejemplo, la necesidad de trabajar en tareas de levantamiento de la producción, reparación y mantenimiento de maquinaria, instalaciones e infraestructura, el ahorro, la austeridad, la unidad camaraderil entre la dirección de la empresa y trabajadores, convencidos de su misión histórica: ser los sepulteros del sistema opresor capitalista.
Esta experiencia ideológica – revolucionaria fue implementada, de acuerdo con nuestra realidad específica, a partir del triunfo de la Revolución Popular Sandinista. Su nombre: sábados y/o domingos rojinegros, lo que posteriormente se popularizó como “rojinegro”. La organización y participación de los trabajadores, junto a los directores de empresas, delegados de instituciones estatales, ministros, burócratas y demás, era encomiable. Reinaba la fraternidad, el compañerismo, la solaridad. Se forjaba la conciencia ideológica revolucionaria del sandinismo y los sandinistas.
Aún en los tiempos más difíciles de la guerra mercenaria – imperialista, esta conducta ideológica se manifestaba con entusiasmo y espíritu de sacrificio.
Se consolidó organizativa e ideológicamente, el movimiento sindical. La relación obrero – patronal, se basaba en principios políticos – ideológicos, se enseñaba con el ejemplo, la orientación, la comprensión y el entendimiento.
Después de la derrota del sandinismo en los 90 y el inicio de la restauración libero – conservadora, los sindicatos y el pueblo trabajador, obreros, campesinos, estudiantes, docentes etc. realizaron grandes jornadas político – organizativas para defender las conquistas alcanzadas durante la Revolución Sandinista
Con el devenir del GRUN, el movimiento sindical está pasando una etapa de acomodamiento que ha incidido en su beligerancia. El movimiento sindical está organizado en el contexto del Estado Neoliberal, independientemente de los esfuerzos del FSLN para su desmantelamiento, lo cual conlleva un proceso largo, de trabajo político – ideológico paciente, cuyos resultados estén reflejados en una conducta, comportamiento y forma de pensar y actuar acordes con los principios políticos y ético – morales del sandinismo.
Las contradicciones entre el movimiento sindical están a la vista. Deben denunciarse, armonizarse y buscar soluciones para alcanzar mayor madurez. No se puede permitir que funcionarios de mediano y alto nivel, violenten leyes laborales, derechos constitucionales, derechos humanos y que los sindicatos se queden de brazos cruzados.
En San Carlos, estas violaciones y amenazas contra los trabajadores son constantes y sistemáticas. Caso insólito es el del contador de la administración de Rentas de esta localidad, quien es el secretario general del sindicato, goza de fuero sindical, coordinador del CLS y es despedido arbitrariamente. No le dejan opción y recurre a las instancias legales (Mitrab – poder judicial).
Sin embargo, un correo electrónico del propio jefe de la DGI expresa que si hubo demanda, el caso será analizado desde nivel central ya que de haberse hecho (las demandas), no habrá reintegro. Insólito. Inverosímil. Altos funcionarios que gozan de la confianza del presidente, militantes del FSLN violentando la ley, atropellando derechos humanos y laborales a vista y paciencia de dirigentes sindicales de nivel nacional, y/o departamental quienes, a veces, se hacen de la vista gorda por la amistad que profesan en las altas esferas políticas y ejecutivas.
Este ejemplo refleja que algunos funcionarios de mediano y alto rango – por no decir la inmensa mayoría – están impregnados de antivalores, son antiéticos, arrogantes, prepotentes, que atropellan la dignidad humana de aquellos que consideran más humildes y del nivel inferior a su Jerarquía.
Para ellos, la solidaridad, el cristianismo, la conciencia revolucionaria sandinista, constituyen solamente consignas, fraseología y retórica pseudo-revolucionaria.
Burócratas estatales y sindicales comen en el mismo plato. Velan y defienden sus propios intereses, económicos y demás privilegios contrario a la solidaridad de clase.
De ahí que el movimiento sindical deba profundizar su filosofía ideológica. Mientras continúe defendiendo intereses economicistas en detrimentos de la ideología, Nicaragua no avanzara en el ahorro, la austeridad, la solidaridad de clase. Poco a poco se olvidara el ejemplo de los históricos obreros rusos que forjaron, con su ejemplo, el inicio de una nueva etapa en la humanidad: la transición del sistema opresor y explotador del capitalismo al socialismo.

*Periodista, docente UPF San Carlos
Graduado en Ciencias Sociales en la ex RDA