Opinión

Dos verdades


Se suele decir, y con razón, que la división de los liberales en las elecciones de 2006 facilitó el triunfo de Ortega.
Pero hay otra verdad, que se comenta menos, y que tiene tanta fuerza como la anterior: también la división del voto anti-pacto, facilitó el triunfo de Ortega.
Recuérdese que entre los que votaron por Montealegre y los que votaron por la Alianza MRS, que fueron todos votos explícitamente contra el pacto Alemán-Ortega, se llega a un número equivalente a los votos que el Consejo Supremo Electoral asignó a Ortega. Si esos votos anti-pacto hubiesen ido juntos, como mínimo habríamos tenido segunda vuelta en la cual Ortega hubiera sido apabullado.
Hoy el anti-pacto tiene más posibilidades aún de derrotar al Orteguismo, por dos razones relacionadas entre sí. Primero, porque el Partido Liberal Constitucionalista no tiene un candidato, como en el 2006, de prestigio entre los liberales como José Rizo, quien, recuérdese, pasó por altos cargos del gobierno, la Vicepresidencia de la República incluida, y no ha sido señalado de irregularidades. Segundo, porque entre la inmensa mayoría de los liberales existe la percepción de que el pacto Alemán-Ortega posibilitó que este último regresara al poder. Y está haciendo lo que está haciendo.