Opinión

Cuatro cartas entre viejos enemigos por los disidentes cubanos


El intercambio epistolar entre el cantautor Silvio Rodríguez y el exiliado Carlos Alberto Montaner comenzó el 30 de marzo, cuando el primero escribió una carta en la que preguntaba directamente al segundo: “Si los miles de cubanos que perdimos familia en atentados de la CIA hiciéramos una carta de denuncia, ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?”.
A partir de entonces, el intercambio continuó. Hasta cuatro cartas se han escrito, al menos de momento; la última fechada el pasado 3 de abril.
Los dos nacieron en la Cuba de los años cuarenta. Uno escapó de la cárcel en 1961 y, desde el exilio, comenzó una vida de combate al régimen comunista. El otro abrazó la revolución, le puso banda sonora y fue diputado durante 15 años.
Todo separaba al escritor Carlos Alberto Montaner, bestia negra del castrismo, y al músico Silvio Rodríguez, icono de la causa. Tuvo que ocurrir la muerte del disidente Orlando Zapata para que los viejos enemigos iniciaran un insólito intercambio epistolar, inimaginable en otros tiempos. Desde las antípodas ideológicas, ambos coinciden en un punto: la necesidad de mirar al futuro.
Todo comenzó el pasado 30 de marzo, con un texto poético de Silvio Rodríguez aparecido en una web procastrista (Rebelión). El cantautor lanza una serie de preguntas, una de ellas dirigida a Montaner. “Si los miles de cubanos que perdimos familia en atentados de la CIA hiciéramos una carta de denuncia, ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?”.
El escritor respondió al día siguiente. “Por supuesto, Silvio, yo firmaría esa denuncia”. Tras calificar de “abominables” ciertas actuaciones estadounidenses, incluida la pena de muerte, Montaner le devuelve la pregunta.
¿Firmaría el cantautor una carta de denuncia de los atropellos a los presos políticos y a los disidentes cubanos, una condena “de la censura, el partido único, la persecución por motivos de ideas, creencias o preferencias sexuales”? “Una carta en la que les dijéramos a los Castro que 51 años es un periodo demasiado prolongado para continuar imponiéndoles a los cubanos un sistema fallido y cruel en el que ya casi nadie cree, comenzando por ti, Silvio”.
Montaner se muestra seguro de que el cantante la firmaría, como “el 90% de los cubanos”. Y aboga porque “la oposición democrática y los reformistas del régimen” busquen juntos una salida “a la herencia de los Castro: un manicomio empobrecido y sin ilusiones”.
La réplica de Silvio es del 2 de abril, y muy dura. Acusa a Montaner de distorsionar la imagen de Cuba. “Repartes un odio que ha derribado aviones llenos de inocentes”. Es una alusión al atentado contra el vuelo de Cubana de Aviación, perpetrado en 1976 por círculos anticastristas, que mató a 73 personas.
Previamente, Montaner ha recordado el hundimiento intencionado del remolcador 13 de marzo, que causó la muerte a 41 personas que trataban de huir de Cuba en 1994. No son los únicos episodios de la historia cubana que se ponen sobre la mesa.
Montaner ha recordado las matanzas de somalíes a manos de las tropas cubanas en la guerra de Ogadén. Rodríguez, que combatió en Angola, esgrime el sacrificio de los caídos en Africa, que impulsó el “fin del apartheid”.
Montaner lamenta la “pérdida inútil” de 3.000 vidas “no en la lucha contra el apartheid”, sino por los afanes de Castro “de convertirse en líder planetario” y hacer “de la pobre Cuba el peón más agresivo y oportunista de la guerra fría”. Hoy, afirma el escritor en su segunda réplica al cantante, “Angola es una nación capitalista” deseosa de olvidar aquel proyecto revolucionario.
“Sigo con más razones para creer en la Revolución que en sus detractores”, escribe Silvio. “Me parece legítimo”, responde Montaner, que aboga por mirar hacia el futuro y construir una “Cuba tolerante y abierta”.
Recuerda al cantante que tienen hijos de la misma edad. “¿No te parece criminal que esos jóvenes estén obligados a suscribir las ideas y prejuicios de unos confusos octogenarios encharcados en el peor dogmatismo?”.
La segunda réplica de Montaner es aún inédita, y la respuesta del cantante, si se produce, una incógnita. Pero en una entrevista publicada el martes por el diario argentino Página 12, Silvio Rodríguez aboga “por superar la lógica de la guerra fría”.
“No podemos ser prisioneros eternos de nuestro pasado porque hay más mañana que ayer esperándonos”, dice. El cantante se muestra partidario de amnistiar a los “presos que algunos llaman de conciencia”. “Mi posición”, dice, “es que todos tengamos derecho a la información, a crearnos una opinión de cada cosa y a comentar lo que sea, sin limitaciones”.
En la presentación de su más reciente disco en La Habana, y ante el ministro de Cultura, Silvio pidió cambios, superar “la erre de revolución” y que se imponga la “evolución”.
Antes que él, otro de los fundadores de la Nueva Trova, Pablo Milanés, había reprochado al Gobierno el trato a los disidentes. Ambos han recibido críticas de la prensa oficial.
En concreto, el diario Granma mostró una caricatura de un Silvio envejecido que dice: “Sí, yo cantaba para los pobres... Eso fue antes de que ganara mucho dinero con la canción social”. El cantante se ha quejado de que la prensa capitalista, a la que acusa de satanizar al régimen, ha relegado su defensa de la revolución.
Montaner, que conoció a Silvio en una cena, espera que el diálogo tenga continuidad. “El mundo al que se adscribía la revolución se derrumbó con el Muro de Berlín y esa dictadura es un viejo y desacreditado fósil apenas emparentado con Corea del Norte”, dice.
Necesidad de que más voces se unan a un debate para empezar a trazar las líneas de futuro. Poco a poco sucesivos intelectuales, además de los blogueros desde una disidencia sin militancia política, se ha unido. Ena Lucía Portela, rompía el silencio de los escritores consagrados en la isla.
Montaner y Rodríguez se conocen personalmente. Lo hicieron en los años ochenta, en una cena en casa de un amigo común, en Madrid.
“Me pareció una persona absolutamente flexible, crítica. No se parece al sistema que defiende”. “Creo que es muy importante empezar cuanto antes a conversar desde distintos puntos de vista y a comunicarnos racionalmente. Espero que otra gente se reincorpore al diálogo”. “Me sorprendió que me contestara y lo veo como una buena oportunidad para un debate serio y respetuoso,” declaró Montaner.

*Madrid / EL PAÍS