Opinión

Ilusiones ilusas para una firma incondicional del acuerdo de asociación CA-UE


La ilusión de que con la firma obtendríamos un mayor acceso al mercado europeo. En la negociación, la Unión Europea ha cerrado aún más su mercado de lo que lo tiene con el actual régimen tarifario SGP+. Ha establecido procedimientos más rigurosos de control administrativo en medidas sanitarias y fitosanitarias, se ha negado a discutir el tema de las “ayudas internas” (subsidios de miles de millones de euro s anuales a su producción), quiere gravar los bienes de zonas francas y regímenes especiales, actualmente exentos en el SGP+. El compromiso centroamericano para la desgravación del 90 % de productos europeos, la mayoría subsidiado en sus rubros agropecuarios y absolutamente limpios de cuotas, tarifas y medidas arancelarias, tendrá como resultado una profunda ampliación de nuestra brecha comercial tendencialmente negativa con la UE, una disminución de nuestros recursos fiscales y la desarticulación de potenciales encadenamientos productivos en nuestro mercado interior. Para países como Nicaragua, una mayor brecha comercial negativa y una reducción de sus recursos fiscales significa un mayor endeudamiento externo. Recordemos que después de la firma del Cafta nuestra balanza comercial negativa con el mundo había ascendido a la colosal suma de $ 2529 millones en 2008.
*) La ilusión de que con la firma obtendremos un acceso al mercado europeo con seguridad de largo plazo, producto de una relación jurídica bilateral confiable; no estaríamos dependiendo del SGP+ (régimen tarifario que la UE aplica a Centroamérica), una concesión unilateral “generosa” de la UE, que se renueva cada tres años (Nicaragua lo renovó del 2009 al 2011, y tendría que volver a renovarlo a partir del 2012). Aquí la ilusión reproduce una barata ideología eurocéntrica. Siguiendo el mandato de apertura comercial orientado a todos los países por la OMC, Centroamérica ha abierto su mercado en magnitudes incomparablemente mayores que la UE: la tasa promedio de desgravación tarifaria centroamericana es de 5.8 % muy inferior a las tasas tarifarias de la UE; la Unión Europea establece cuotas para los bienes importados y los subsidios a su producción agropecuaria (“ayudas internas” en el lenguaje de la OMC) ascienden a miles de millones de euros anuales. Por el contrario, en Centroamérica no existen cuotas para los bienes importados y sus “ayudas internas” a la producción son prácticamente inexistentes. El establecimiento del régimen SGP+ por la UE constituye una mínima apertura que no afecta la dinámica de su mercado interior suficientemente protegido vía tarifas, cuotas, medidas sanitarias y fitosanitarias y subsidios. La UE no está arriesgando nada que tenga que ver con sus intereses económicos concediendo el SGP+, y está concesión le sirve para guardar las formas frente al mandato de liberalización comercial de la OMC.
La firma del AdA no garantiza ninguna seguridad en el acceso de los bienes y servicios centroamericanos al mercado de la UE, por las siguientes razones: a) los textos de los pilares de diálogo político y cooperación cumplen la función de legitimar, en cualquier momento, la imposición de sanciones en las relaciones de cooperación y comerciales, sin descartar aquí una suspensión del acceso de las mercancías centroamericanas al mercado europeo. b) Mediante la aplicación de las normativas de medidas sanitarias y fitosanitarias, la UE puede detener el acceso de cualquier mercancía centroamericana en el momento que lo considere necesario para sus intereses. c) Como ya señalamos, la firma del AdA no amplía sino que reduce el acceso de nuestras mercancías a la UE.

*) La ilusión de que la firma del AdA conlleva una oportunidad para impulsar la integración centroamericana. En el AdA, Centroamérica se está comprometiendo a otorgar a los inversionistas europeos todos los privilegios concedidos a los inversionistas gringos en el Cafta, lo que consolidará el perfil de la inversión extranjera que ha dominado en la región: escasa, depredadora, libre de cualquier regulación estatal y subordinadora del Estado. De manera específica, Centroamérica ha aceptado profundizar la liberalización de sus servicios financieros, de sus movimientos de capital, de sus servicios de energía, de sus servicios de telecomunicaciones, de sus servicios postales, de sus servicios de alcantarillado. Igual que lo hizo con las corporaciones gringas en el Cafta, Centroamérica ya entregó a las corporaciones europeas el control ilimitado sobre nuestro patrimonio químico y genético, para la acreditación y comercialización de patentes monopólicas. De la misma manera que las corporaciones gringas, las corporaciones europeas de medicamentos y agroquímicos podrán ampliar sus plazos de monopolio para impedir la importación y producción centroamericana de genéricos en estos rubros.
Es tal la magnitud de la entrega de intereses y recursos estratégicos centroamericanos en el AdA, que el modelo de integración centroamericana que se le derivaría sólo podría responder al propósito de construir una plataforma para el anclaje del capital corporativo, estadounidense y europeo, amancebado con el capital oligárquico centroamericano en condiciones de subordinación. Sería una integración desde afuera y desde arriba contraria a la integración desde adentro y desde abajo que necesitan los pueblos.
*) Por último, algo que no es ilusión de ilusos sino simple miedo de ilusos. El miedo de que si no firmamos el AdA no nos renuevan el SGP+ en 2012 y nos cierran el acceso al mercado europeo a partir de esa fecha. La clausura de un mercado que ya estaba abierto viola las normativas que mandata la OMC. Sería una acción contraria al derecho internacional que sólo puede ser provocada por una iniciativa política de extrema arbitrariedad sustentada en el ego y la prepotencia de un poder fáctico.
No hay indicios de que a la UE le interese llegar a una providencia de tal naturaleza por el costo político que le significaría en sus relaciones con América Latina y el Sur en general. El europarlamentario de derecha (nueva derecha), Raimon Obiols, quien fuera antes de las recientes elecciones parlamentarias Presidente de la Delegación para Centroamérica del Parlamento Europeo, reiteradamente expresó: “es mejor para ambas partes firmar el acuerdo. Pero si no se firma continuaremos concediendo el SGP+, el cual no se verá afectado por la firma o no del acuerdo”. El mismo Obiols fue el instigador de una resolución contra Nicaragua que, en diciembre de 2008, aprobó un pequeño grupo de extrema derecha en el parlamento europeo. El texto de la resolución fue escrito en Nicaragua, seguramente por Mundo Jarquín, y en su versión de borrador se pedía la exclusión de Nicaragua del SGP+. En el texto de la resolución aprobada, se eliminó la parte en que se pedía la exclusión de Nicaragua del SSGP+. La modificación en el texto revela que no existe un interés especial del parlamento europeo para excluirnos de dicho régimen, incluso entre su sectores más extremistas y provocadores.
Sin embargo, un acto punitivo irracional, al estilo Don Carleone (para aterrorizar a los que quieran resistir o quieran liberarse) nunca es descartable de un megapoder imperialista como lo es la cada vez más derechizada Unión Europea.
En lo que se equivocan quienes padecen el miedo de los ilusos es en pensar que la firma del AdA nos puede proteger de una clausura arbitraria del mercado europeo. Todo lo contrario, la firma de ese tratado leonino, inquisitorial y punitivo nos vuelve más vulnerables a las decisiones políticas arbitrarias y otorga a la UE instrumentos más eficaces para su eventual adopción.