Opinión

Mientras el mundo sueña, Hollywood madruga


Ningún premio del cine mundial posee el hechizo del Oscar, hasta sus más acérrimos detractores quisieran poseer uno como símbolo de prestigio y excelencia cinematográfica. La Academia tan aplaudida el año pasado por premiar Slumdog Millionaire, mostró este año de nuevo su caprichoso gusto premiando The Hurt Locker, una película buena pero sin mayor trascendencia cinematográfica, a menos que haber sido dirigida por una mujer cuente como tal. La película además esteriliza una guerra, que los académicos condenan o ignoran con un patriotismo ortopédico que se quitan o se ponen a la hora de hacer dinero. Por cierto, Kathryn Bigelow, olvidó incluir en su discurso de agradecimiento al productor de la guerra: la administración Bush.
Con la misma extravagancia premiaron el documental The Cove, en lugar de Which Way Home. La sensibilidad hollywoodense es muy extraña en sus designios, escoge la matanza de delfines en Japón sobre el martirio de los niños pobres centroamericanos en su emigración ilegal hacia Estados Unidos. Un holocausto anónimo lleno de extrema crueldad y condiciones inhumanas. Este Oscar al mejor documental, me recordó What Just Happened, del director Barry Levinson, donde un culto público en Cannes vitorea o repudia el final alternativo de una cinta, se asquean si matan a un perro, pero ovacionan frenéticamente si en su lugar asesinan a un hombre. La realidad siempre termina superando a la ficción.
Sin embargo, la Academia reconoció la magnifica historia de UP, que en su estructura dramática siguió los pasos de la entrañable Wall – E, especialmente en su sensibilidad para abordar las relaciones humanas. La frase de la pequeña Ellie es emblemática, es una clave de cómo lidiar con el dulce y complejo carácter femenino: tu me gustas niño porque no hablas mucho, le dice a un Carl extasiado por su potente personalidad. Jay Leno entregó un chiste sobre la mítica comunicación entre géneros, cuenta el humorista que en Nevada abrieron un prostíbulo masculino y que a las damas que ahí se atreven les ofrecen este menú: por $50 les hablan sucio, por $100 obtienen sexo regular, pero por $200 ellos las escuchan.
La perdedora del Oscar este año no creo que fue Avatar, detrás de su prodigiosa tecnología no había nada, sólo un panfleto sobre malvados invasores. El desaire de la entrega 82 del Oscar, se lo llevó la película The Inglourious Basterds. El único Oscar que recibió la cinta fue para el actor Cristoph Waltz, un talentoso austriaco que de no ser por el ojo de Tarantino seguiría ignorado en producciones de cuarta por la televisión y el cine europeo. La muy merecida aclamación mundial por su papel debe ser también un reconocimiento para el ojo que lo descubrió. La película de Quentin Tarantino es una joya que se merece la actuación de Waltz y viceversa. Impecable en todo su arte cinematográfico la película merecía mejores árbitros, pero donde sus jueces fueron descaradamente injustos o ignorantes con su creador, fue con su portentoso guión.
El guión de Tarantino está muy lejos de los zombis vampiros. Posee exquisitas metáforas literarias, rigor intelectual, poderosas reflexiones filosóficas e hilarantes criticas a la hipocresía mundial. La analogía judíos-ratas-peste bubónica es un antisemitismo que Europa acarreaba desde el medioevo hasta que los nazis le dieron su expresión más diabólica. Humanizar nazis no tenía sentido porque no tienen humanidad. Las cultas referencias al cine, Max Linder o Chaplin, Goebbles vs. David O. Selznick, el cine épico de Leni Riefenstahl (que ni la magia de Buñuel pudo alterar). La referencia histórica al racismo de Estados Unidos y el oro olímpico de su atleta negro. (Jesse Owens ganó 4 medallas de oro en Berlín en 1936, Hitler no le dio la mano pero tampoco Delano Roosevelt cuando regresó a su país). La cenicienta ahorcada. Churchill y la historia escrita por él. La hilarante escena de los falsos italianos, ¿hablarán los norteamericanos algún otro idioma que no sea el inglés?... y centellas parecidas…
Según Borges, el primer género literario de la humanidad lo constituyeron los sueños, en Hollywood se fabrican masivamente. Aunque su producción incluya mucha basura que contribuye a idiotizar y a embrutecer aún más a la sociedad, también invierten belleza, arte, técnica y suficiente dinero para recrear en la pantalla las historias, los personajes y la diversidad cultural con que la ficción o la realidad van esculpiendo el mundo. Además han sabido reconocer el talento ajeno, cintas como, Hable con ella, The Counterfeiters, La Vie en Rose, The Lives of Others o El secreto de sus ojos han recibido la consagración de la estatuilla. Vivir en Los Ángeles me ha dado la oportunidad de conocer gente que trabaja en esta industria de los sueños y puedo afirmar que son personas con los pies bien puestos en la tierra, con jornadas de trabajo de hasta 16 horas diarias, creo que mientras el mundo sueña, Hollywood se levanta temprano para trabajar.