Opinión

La lógica de la planificación participativa


Dentro de los movimientos renovadores en la educación, la planificación educativa ha experimentado cambios sustanciales en su concepción, metodología, instrumentación y aplicación.
Uno de los cambios más recientes y trascendentales en la planificación educativa (cambio que está íntimamente vinculado a la onda expansiva de la democratización social y política que se extiende por toda América Latina) ha sido el surgimiento de formas muy ricas de planificación participativa, la integración, junto con los planificadores, de agentes colectivos y el mismo pueblo; han surgido así formas muy ricas de planificación participativa.
La participación en la planificación educativa, debido a la naturaleza e influencia de ésta en todo el proceso educativo, hace que la participación de la comunidad educativa se vaya generalizando en otras áreas y aspectos, tanto pedagógicos como de gestión del sistema educativo.
De esta manera, se aprovecha la energía social de la comunidad en la tarea educativa; pasa de ser consumidora de educación a productora de educación. El pueblo tiene derecho a analizar y contar con opinión propia en lo que se refiere a la educación, y es necesario incentivar su obligación de participar más directamente en el proceso educativo.
Si bien es cierto que tradicionalmente se ha delegado en el sistema educativo ese derecho y esa obligación, esto se debe a que con frecuencia consideramos al pueblo ignorante, incapaz e inmaduro para participar en las decisiones de sus problemas vitales. La educación es uno de esos problemas vitales.
La participación de la comunidad en la planificación educativa ha centrado su interés en impulsar todos aquellos elementos que se relacionan directamente con la calidad de la educación. La comunidad no sólo demanda educación; demanda cada vez con mayor insistencia una educación de calidad.
Muchos procesos técnicos, entre los cuales se incluye la planificación educativa, en realidad no son técnicos en todos y cada uno de los momentos y detalles que conforman ese proceso. En todo proceso técnico existen espacios y componentes en los cuales lo técnico debe estar acompañado de opiniones, experiencias y aportes que se proporcionen un sentido más vital a lo estrictamente técnico.
El pueblo representado en la comunidad educativa (autoridades educativas, padres de familia, maestros, alumnos, organizaciones de base, asociaciones gremiales, sociales, políticas, etc.) ha demostrado la capacidad de participar activa y eficientemente en la formulación de políticas educativas; en la definición de objetivos, metas, estrategias, en la elaboración del presupuesto y en la utilización de mecanismos para coordinar la ejecución de los planes y evaluar los avances y problemas educativos.
El pueblo no se siente ajeno a estos procesos técnicos cuando se le abren las puertas de la participación y se crean las condiciones para que lo haga.
Además una participación más directa de la comunidad educativa en la gestión educativa contagia a ésta de mayor rigor administrativo, lo cual implica mejor racionalización de los recursos, ahorro económico, más eficiencia y mejor calidad de los procesos y productos educativos.
Dentro de la connotación política que tiene la acción de planificar, por su relación directa con la toma de decisiones, la planificación participativa se convierte en un ejercicio en el cual la toma de decisiones fluye a través de un proceso más rico, más profundo y englobante; se crean climas y corrientes de decisión que alimentan y maduran las decisiones claves entorno de los aspectos educativos, de interés vital para la población.
En el proceso de planificación participativa de la educación se genera un interesante flujo de comunicación entre las bases decisorias y los niveles de decisión; se enriquece de esta forma el proceso de toma de decisiones y se hace del método social una práctica natural que une a los dirigentes con las bases y acerca al pueblo a los niveles de decisión, como parte importante de su participación en la vida del país. De ese modo, en la planificación participativa de la educación se activa y desarrolla la democracia participativa que, en consecuencia, se concreta también en nuevos métodos de dirección y organización del trabajo.
De esa manera, la participación popular cada vez más generalizada en la diversidad de aspectos que conforman el proceso educativo, integra a las bases en la toma de decisiones, cuyo ámbito abarca tanto lo administrativo como lo técnico-pedagógico. Esta es la lógica del Plan Decenal de Educación en marcha que impulsa nuestro Gobierno a través del Ministerio de Educación.