Opinión

Recuerdos darianos para el museo y archivo “Rubén Darío”


Este viernes, cinco de febrero, en ocasión de la Jornada Dariana que todos los años auspicia el Museo y Archivo “Rubén Darío” de la ciudad de León, tendrá lugar la entrega a dicho Museo de una serie de recuerdos darianos que pertenecieron al periodista Juan Ramón Avilés, fundador del diario “La Noticia”, quien profesó una profunda devoción por la vida y obra del padre del Modernismo.
Ese día, por encargo de los herederos del periodista Avilés, la familia Navarro-Avilés Tünnermann, y aprovechando la conferencia que impartiré en el Museo-Archivo sobre el centenario de “Poema del Otoño y otros poemas” (enero de 1910) y de “Canto a la Argentina” (abril de 1910), haré entrega de varios recuerdos darianos a la Directora del Museo, doña Mercedes Buitrago de Martínez, hija del recordado Dr. Edgardo Buitrago Buitrago, fundador del Museo y Archivo “Rubén Darío”.
Entre los recuerdos que serán depositados en el Museo se encuentra el abanico que perteneció a doña Fidelina Santiago de Castro, en el cual Rubén, en el mes de marzo de 1908, antes de retornar a Europa tras su apoteósica visita a Nicaragua (23 de noviembre de 1907 al 3 de abril de 1908), escribió, en las varitas del abanico, el célebre madrigal que dice así:

“Fidelina
diamantina
dulce y fina
mira la
hoja inquieta
que interpreta
al poeta
que se va”.

El abanico está deteriorado por el tiempo, pero en sus venas o varitas de madera aún pueden leerse algunos de los versos del madrigal.
El abanico llegó a poder de don Juan Ramón Avilés por obsequio que le hizo la propia doña Fidelina Santiago de Castro. Junto con el abanico, doña Fidelina entregó al periodista fundador de “La Noticia”, copia de otro breve poema que Darío le dedicó en diciembre de 1907, no incluido en las “Poesías Completas de Rubén Darío” compiladas por Alfonso Méndez Plancarte, que a continuación transcribo:

“A Fidelina Castro
que es hecha como un astro
de oro, luz y marfil
y que lleva consigo
las espigas del trigo
y las rosas de Abril”.

Entre otros recuerdos darianos que serán depositados en el Museo-Archivo figura una colección de fotografías de Rubén, de distintas épocas, algunas de las cuales tienen dedicatorias para amigos del poeta firmadas por él; varios manuscritos, entre ellos la primera estrofa del poema “Gratitud a Masaya”, con correcciones hechas por Rubén, estrofa que dice así:

“A esta región hechicera
no quiero decir adiós;
que la vea antes que muera
que esté siempre en primavera
y que la bendiga Dios”.

Esta estrofa la escribió Darío en la tarjeta que circuló en Masaya en ocasión de la visita que el poeta hizo a la “Ciudad de las flores” en 1907.
Una hora después de muerto Darío (6 de febrero de 1916), el dibujante Octavio Torrealba trazó a lápiz un magnífico perfil de Darío, que también será entregado al Museo Archivo. Sin duda, lo más importante será el depósito del documento suscrito por María Ester Mendoza, avalado por Monseñor Pío González Mendoza, que contiene el testimonio de esta hija del matrimonio de Félix Mendoza y María del Rosario Ruiz de Mendoza, dueños de la casa donde nació Rubén, que contiene detalles poco conocidos sobre el nacimiento de Rubén Darío en Metapa, el 18 de enero de 1867, y sobre el cual escribí un artículo ya publicado.
Todos estos recuerdos los conservó celosamente por muchos años don Juan Ramón Avilés. Ahora serán depositados donde mejor corresponde: el Museo y Archivo Rubén Darío, de la ciudad de León, obra de mi entrañable amigo Edgardo Buitrago Buitrago, que de Dios goce.