Opinión

Plan decenal de educación 2011-2020 o el pacto social por la educación


Desde que en mil quinientos y más años se fundaron las primeras escuelas “para indios”, “para hijos de caciques”, en función de su “castellanización” e “indoctrinación” en nuestro territorio recién conquistado por los españoles, y la primer escuela “para españoles”, mucha agua ha corrido bajo el puente. Mucha historia.
Desde entonces, se ha avanzado en educación. Aunque algunas de aquellas desigualdades continúan. Con otros nombres. Hay logros importantes. Igual problemas y enormes desafíos que deben ser asumidos en los Planes Decenales de Educación (2011-2020) desde las comunidades, municipios, departamentos, regiones autónomas y a nivel nacional.
La elaboración del Plan Decenal de Educación es para Nicaragua y los y las nicaragüenses una estratégica decisión. En principio. El futuro de este Plan, dependerá de quienes participen en su elaboración, los niveles de consenso alcanzados y de su contenido final.
Otros planes de educación se han elaborado. El último, el Plan de Educación 2001-2015, en el que participaron en 2001 representantes del Consejo Nacional de Educación, de los subsistemas de educación básica y media, técnica y superior. Representantes de 13 organizaciones sindicales del magisterio, del Foro de Educación y Desarrollo Humano, del Movimiento Pedagógico Nacional, de Feconori, Eduquemos, organizaciones de Universidades Privadas, la Empresa Privada, la Iglesia Católica, el asesor de la Unesco, Juan Bautista Arríen, y el hoy Ministro de Educación, Miguel De Castilla.
¿Se ha realizado alguna evaluación de ese plan? No. ¿Y por qué entonces se elaborara uno nuevo? Argumentos habrán muchos. Pero al menos dos verdades: En la historia, a los nicaragüenses nos ha costado ponernos de acuerdo en algo. Uno de los mayores consensos fue el derrocamiento de la Dictadura Somocista. Después hemos estado divididos, polarizados, enfrentados. Otra verdad es que superar los desafíos educacionales de hoy demanda del esfuerzo y el concurso de todos y todas. Por eso el Plan Decenal.
En el campo de la educación y en muchos otros, no hemos sido capaces de crear una política de Estado, un sistema educativo de interés y utilidad para el desarrollo integral de todos y todas, que trascienda los particulares intereses de los grupos en el poder y en la lucha por el mismo. Cada quien quiere dejar su sello, aunque sea temporal.
Por ello, entre otros, aun somos el segundo país más empobrecido de América Latina. Y con mayores desigualdades. Por el proceso permanente de destrucción, construcción.
Necesitamos superar, transformar Nicaragua. Que cesen las agresiones, respeto a los derechos, institucionalidad, superación de la pobreza, justa distribución de la riqueza producida, justicia, que no haya mas corrupción. Y para ello es imprescindible transformar la educación y cambiar nosotros, todos y todas.
Para lograrlo es indispensable:
1.- El Plan Decenal debe asegurar entre otros: el cumplimiento del derecho a una educación de calidad, útil y pertinente, para todos y todas los niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos, establecido en convenios internacionales, Constitución de la República, ley general de educación y demás leyes relacionadas.

Una educación como base para todos y todas y una educación particular según los intereses, necesidades y potencialidades de las personas, municipios, regiones y grupos poblacionales: personas con discapacidades, pueblos indígenas, grupos étnicos, afrodescendientes. Una educación que atienda las diversidades, no que uniforme.

Un plan que garantice la transformación de la educación pública para cerrar las brechas entre la educación urbana y rural, del pacífico y de la Costa Caribe, de género, para cerrar las brechas entre la educación que reciben los pobres, los hijos de los caciques y los ricos. Transformar la educación para que pueda cumplir su rol de contribuir a la transformación verdadera que necesitamos como personas y como país. Y contribuya a mejorar las condiciones de vida de las personas, la reducción de la pobreza, que no solo es material.

2.- Que en la elaboración de este Plan Decenal 2011-2020 participemos, “de verdad” todos los miembros de la Comunidad Educativa o la más amplísima mayoría. Es un derecho y una obligación. Madres y Padres de Familia, Estudiantes, Docentes, sus organizaciones; movimientos sociales, organizaciones comunitarias, ONG, redes de OSC, empresa privada, iglesias y partidos políticos. Los gobiernos municipales y regionales. Personas comprometidas con la educación. Los medios de comunicación.

3.- Debemos partir de los logros alcanzados y de los enormes desafíos que tenemos en el ámbito de la educación. A la par, se requiere determinar las potencialidades y necesidades de los municipios, departamentos y regiones. La interculturalidad. La gestión del riesgo, el cambio climático. Sus perspectivas de crecimiento poblacional, de desarrollo económico, social, humano. Y así podremos responder a la pregunta de Xavier Gorostiaga: que educación para que desarrollo.

4.- Un Plan que asegure el ingreso de los más de 500 mil que están fuera del sistema educativo, la postalfabetización y la más alta educación a los 500 mil alfabetizados, que garantice que Nicaragua elevará sus niveles de escolaridad a 12 grados, que enfatice todo lo necesario en la educación vocacional, la educación técnica, tan necesaria y tan ausente.
Que construya las escuelas que se necesitan teniendo presente los diferentes roles que en la comunidad la misma cumple, que acondicione los centros de estudios con servicios de agua potable, sanitarios y energía eléctrica, con las bibliotecas y laboratorios que se requieren, con los pupitres, mesas y sillas, con la tecnología necesaria. La contratación de los maestros y maestras necesarios, su formación y capacitación permanente adecuada, actualizada; la mejora sensible, sustantiva de sus salarios hasta equipararlos al menos con el salario del magisterio a nivel centroamericano, el mejoramiento de sus condiciones de trabajo, de vida, viviendas, salud, de seguridad social.
Una educación que tenga presente los conocimientos de cada quien, sus necesidades y potencialidades. Una educación para la paz, la no violencia y la vida. No que memorice, sino que promueva la investigación, la búsqueda permanente de preguntas y repuestas.
Que contribuya significativamente a asegurar las reformas al marco jurídico de la educación, su coherencia y actualización. Teniendo presente el régimen de autonomía del Caribe, el SEAR. Una gestión educativa participativa, sin exclusiones ni privilegios para nadie. Con instancias de participación “institucionalizadas”. Una gestión descentralizada, con responsabilidades para las diferentes instancias, que tiene presente la responsabilidad ineludible del Estado con la Educación, que debe ser gratuita en todo lo que implica.
Un Plan Decenal que asegure que las políticas, planes, leyes y discursos que se hacen a nivel nacional, cobren vida en la escuela, en el aula de clase, en la educación cotidiana. Que defina las estrategias, el cómo se aseguraran las grandes líneas, las políticas. Que asegure el monitoreo de sus indicadores, de su propia evaluación anual.

6.- Un Plan que se articule con los planes de otras instituciones teniendo presente que para el logro de la transformación educativa, también necesitamos desarrollo rural, caminos, carreteras, medios de transporte, salud, comunicaciones, seguridad social y ciudadana. Distribución justa de la riqueza producida vía políticas tributarias progresivas, generación de empleo digno y mejores salarios de los trabajadores y trabajadoras. Institucionalidad, gobernabilidad, Justicia. Defensa y promoción de los derechos humanos.

7.- Un Plan Decenal que igual garantice los compromisos del Estado y de la sociedad, para financiar los procesos educativos, el cumplimiento de las metas que deben ser establecidas. Al menos un 7% del PIB para financiar la educación no superior.

8.- Un Plan Decenal, que sea en esencia el Plan de Estado Nación en Educación, el Pacto Social en Educación, que no hemos tenido en la historia de nuestro país y que nos permita en mejores condiciones negociar el respaldo necesario con la cooperación internacional, asegurando a la par que seremos promotores y defensores de los derechos humanos establecidos en los convenios, constitución y leyes.