Opinión

Inseguridades en Centroamérica


“Esa calma forzada no ha producido la reacción evolutiva que los nuevos tiempos exigen: los sufrimientos y humillaciones, con ser muchos, no han disciplinado a las alborotadas pasiones…” Salvador Mendieta, 1924.
Los motivos de las inseguridades en Centroamérica han cambiado desde los tiempos de la Declaración de la Independencia de España en 1821, pasando por las revueltas entre conservadores y liberales, las intervenciones, las dictaduras, los gobiernos autoritarios y los movimientos guerrilleros, la represión política, las violaciones institucionalizadas a los derechos humanos, los acuerdos de paz y las desmovilizaciones de los grupos armados irregulares llegando en estos tiempos de crisis del capitalismo mundial y globalización, a las nuevas amenazas por la delincuencia local y transnacional, las pandillas y maras, la corrupción pública y privada y la desconfianza en las instituciones. Han sido constantes la desigualdad, la pobreza y los profundos desequilibrios socioeconómicos. La región tiene condiciones dispares de desarrollo e inseguridad; continúan conflictos viejos con los nuevos. Eran cinco, ahora son siete países.
Algunas particularidades relevantes que cada uno de nuestros países enfrenta son: En Guatemala el problema principal se caracteriza por crisis de gobernabilidad democrática ante el incremento significativo de la violencia criminal, manifestaciones crecientes del crimen organizado, mayor percepción de corrupción en la seguridad y la justicia, sumado a la existencia de maras, grupos delictivos organizados y poderes ocultos que actúan al margen de la frágil institucionalidad de un Estado tradicional y conservador en una sociedad multiétnica y multicultural; la mayor economía de Centroamérica, con poca capacidad de control y regulación, profundas desigualdades, desequilibrios sociales y de discriminación étnica, facilita las operaciones y el asentamiento del crimen organizado. La pequeña Belice, aunque presenta tasas de homicidio altas son de carácter simple y conserva en general una situación estable y tranquila, es zona de paso y descanso de personas relacionadas a actividades lícitas e ilícitas que aprovechan su posición céntrica y paradisíaca en el Caribe para el turismo.
El Salvador conserva capacidades instituciones en los órganos de policía, seguridad y justicia por el carácter profesional de muchos de sus funcionarios, sin embargo, la delincuencia es creciente, las maras constituyen una amenaza a la seguridad, se han incrementado las deportaciones de EU; las medidas de mano dura implementadas por los gobiernos anteriores exacerbaron la problemática social. El país es altamente desigual; presenta un proceso de transición y tensión política entre el gobierno de la ex guerrilla izquierdista y la derecha tradicional que perdió las elecciones generales (2009). La gobernabilidad se afecta por las dificultades en la construcción del consenso básico en un contexto creciente de violencia que requiere estrategias sostenibles y de largo plazo que incidan sobre las causalidades del problema cuyo origen y solución es identificado de manera distinta y contradictoria por los principales actores nacionales. Honduras, la segunda economía más pequeña de la región, uno de los cuatro países más pobres y de menor desarrollo humano del Continente, presentó en 2008 la mayor tasa de homicidios de Centroamérica, pasando la que históricamente fue la mayor registrada en El Salvador. El deterioro de las instituciones de la seguridad pública era creciente al ser rebasados por los conflictos de pandillas, las asonadas en centros penales, los homicidios y otros delitos violentos provocados por grupos organizados y no organizados. La frágil institucionalidad democrática fue evidente ante el golpe de Estado político-militar-empresarial que depuso al presidente Manuel Zelaya electo democráticamente hace cuatro años.
Nicaragua, a pesar de que por el bajo nivel de desarrollo humano y sus condiciones de pobreza se parece más a los países del Norte, tiene indicadores delictivos más parecidos a Costa Rica. La inseguridad principal gira alrededor de factores institucionales, de confianza en las instituciones públicas, de intolerancia e insuficiente diálogo amplio e inclusivo para la solución de los principales problemas del país. El incremento de la violencia delictiva durante la última década se suma a esas inseguridades y requiere abordajes preventivos, interinstitucionales y desde la comunidad. Costa Rica es el país con mejores condiciones de desarrollo humano, mayor estabilidad institucional y las tasas más bajas de delincuencia. Sin embargo, el problema de la inseguridad se centra en la creciente desconfianza hacia las instituciones públicas que ha llevado a desmitificarlas; lo que se consideraba sólido no lo era tanto. Lo anterior en parte a los casos de corrupción atribuidos a dos ex presidentes y la percepción de incapacidad del sistema de justicia y seguridad ante el incremento del delito. Panamá, que fuera parte de la Gran Colombia hasta principios del siglo pasado (1903) y no formaba parte de la Capitanía General de Guatemala, tiene su principal motivo de inseguridad en los crecientes flujos de lavado de activo que facilitados por las condiciones de Canal Interoceánico y las normativas comerciales y financieras. Lo anterior conlleva corrupción pública/privada y también a manifestaciones de violencia ante la proximidad con el mayor y más antiguo conflicto de narcotráfico y guerrilla que continúa azotando al vecino del Sur.
Resumiendo en una apretada síntesis la problemática de inseguridad de los centroamericanos, podemos decir que en Guatemala el problema es de gobernabilidad ante la delincuencia organizada que ha permeado las instituciones públicas; en El Salvador de pandillas y maras en el marco de la transición política que requiere reenfoques estratégicos para el abordaje de la violencia; en Honduras de fragilidad institucional ante la violación del Estado de Derecho por el Golpe de Estado y el incremento delictivo; en Nicaragua afectación de la confianza hacia las instituciones por la falta de diálogo y tolerancia para el abordaje de los problemas comunes; en Costa Rica de creciente falta de credibilidad en las instituciones públicas, y en Panamá, muy vulnerable para el lavado de activos provenientes de actividades ilícitas y la proximidad al conflicto de Colombia le traslada nuevas formas de violencia criminal.

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