Opinión

Texto discriminatorio en las aulas de clase


Por una de esas casualidades de la vida, ayer estuve hojeando un texto de español que utiliza una maestra de cuarto grado de un centro escolar de Bluefields y me encontré con algo terrible que me llamó poderosamente la atención y como ciudadana costeña de pura cepa, mujer negra nacida y criada en la ciudad de Bluefields , como profesional en Ciencias de la Comunicación Intercultural y como funcionaria de la Secretaría Regional de Educación del Gobierno Regional Autónomo del Atlántico Sur, que actualmente está impulsando el nuevo modelo educativo en la Costa Caribe de Nicaragua – Sistema Educativo Autonómico Regional (SEAR), no podía dejar pasar desapercibida una lectura que aparece en una guía de aprendizaje de Español 4 multigrado de la autora Rocío Centeno Rojas – 2006.
La portada dice: “Guía de aprendizaje Español 4 multigrado”. Aparece un dibujo del mapa de Nicaragua; dentro del mismo, presentan a un niño y una niña de la etnia mestiza aparentemente leyendo y escribiendo. En la parte inferior de la misma portada en letras mayúsculas dice: “Este libro es propiedad del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de la República de Nicaragua – Prohibida su venta”, el escudo de Nicaragua y debajo del escudo dice: Gobierno de Nicaragua – Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD). En la contraportada del mismo texto dice: “Nicaragua Avanza” y en la parte inferior de la misma sale impresa la cabeza aparentemente de un águila como logo de la Editorial Libros & Libros, S.A. – Actualidad Educativa.
Hago la descripción de este texto para que toda la gente de Nicaragua y particularmente de la Costa Caribe Nicaragüense que se preocupa y se sacrifica por la educación de sus hijos, puedan identificar el referido texto y constatar la soberana y completa discriminación que aparece en sus páginas interiores (páginas 151 y 152), donde los niños y niñas de los centros escolares deben leer un pequeño cuento y hacer un análisis de la narración. El cuento se titula “Cuidado con el Coco” cuyo autor se llama Pedro Barquero M., que íntegra y literalmente dice:

Aburrido de ser feliz, avizorar el mar y
escuchar las canciones azules de los peces,
el coco decidió irse del lado de su madre,
la palmera, quien le daba todo lo necesario
para vivir. Él quería trabajar y conocer el mundo
y por eso dejó su casa en lo alto del cocotero.
- ¡Adiós, madre! – dijo a la palmera -. Me voy a
recorrer el mundo.
¿Por qué te vas, hijo? – preguntó la madre -. ¿Acaso no eres feliz?
He sido feliz, madre - respondió el coco -, pero ha llegado el
momento de partir en busca de mi destino.
El coco le hizo adioses con la mano y comenzó a caminar en busca
de su destino. Primero buscó trabajo en la plaza de mercado.
Señora – dijo a una marchanta - , ¿habrá trabajo para mí?
¿Quién es usted? – lo interrogó la vendedora.
- Un coco.
¡Ja! ¿Y qué sabe hacer?
Sé avizorar el mar y escuchar las canciones azules de
los peces que se levantan ruidosas en crestas de las
olas – dijo orgulloso el coco.
¡Ja, ja! – se burló la marchanta -. ¿Y eso para qué sirve?
Yo necesito a alguien que sepa cosas útiles.
Pero soy útil – aseguró el coco.
Usted es útil para hacer arroz con coco, cocadas y caramelos – dijo
la marchanta.
Así, el coco encontró su primer trabajo preparando arroz con coco, cocadas,
turrones de coco y caramelos de coco, que endulzaban la vida de los niños
y las niñas, y de los grandes también. Pero un día se aburrió de su trabajo y
decidió irse a vivir a Managua.
Oiga, mi señora, yo soy un coco costeño y quiero ir a Managua en busca
de trabajo.
La señora frunció el ceño sorprendida, y dijo:
Usted es un coco bobo y, además, muy feo.
¿Y eso para qué me sirve, señora? – preguntó el coco.
Ser feo no sirve para nada. Sólo para asustar a los niños y a las niñas.
¿Por qué es útil asustar a los niños y a las niñas?
Para que no sean desobedientes y asustándolos se corrijan.
Y dicho y hecho. El coco consiguió un nuevo empleo en Managua,
asustando niños y niñas desobedientes.
Sin embargo, al coco no le gustaba su trabajo. Amaba a los niños
y a las niñas para continuar asustándolos, y por eso renunció a ese empleo.
De ahora en adelante trabajaré preparando arroz
con coco, cocadas, turrones y caramelos de coco.

Que esto esté pasando en la educación en pleno siglo XXI, es extremadamente vituperable. ¿Qué pasa con esas personas que se encargaron de la adecuación y revisión técnico-pedagógica de esos textos? Son siete profesionales y sus nombres aparecen en la primera página del texto. ¿Por qué el MINED tiene textos como al que hago referencia, circulando en nuestra región?
Y no es que nos afrentamos de que nos caractericen como “come cocos” u otros epítetos relacionados al coco, al contrario, nos enorgullece contar con este fruto tan maravilloso y bendito de elevado valor nutritivo como lo es el coco. Sólo que no debemos permitir ningún tipo de discriminación. Muchas veces suele suceder como dice un viejo adagio: “La ignorancia es atrevida”.
Se está vulnerando nuestra Carta Magna, las leyes nacionales y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos que condenan estas prácticas y las condenan como delito por atentar contra la dignidad humana, el derecho a la igualdad y a la no discriminación.
Es probable que esto puede deberse a la falta de sensibilidad a la problemática de la diversidad cultural de los que escriben o revisan textos como el referido, o puede ser producto de la ignorancia. No obstante, creo que la formación de profesionales en materia de diversidad cultural, podría ayudarles a disipar mitos racistas que podrían surgir de repente en sus entornos.
A nivel práctico esto requiere una revisión exhaustiva, ya que para algunos niños, niñas y adolescentes, los efectos de la discriminación racial pueden tener repercusiones psicológicas serias en ellos. Éstos se enfrentan inevitablemente a un conflicto que puede dar lugar a profundos problemas psicológicos y de identidad.
Me atrevo a recomendarle al Mined que esos textos sean retirados de circulación. Se supone que la educación es tarea de todos. Por lo tanto, es de nuestra incumbencia velar por una verdadera educación de calidad genuina para nuestros niños, niñas y adolescentes y no sólo estarlo repitiendo como “slogan”. Una educación que integra, rescata, respeta y fortalece las diferentes identidades étnicas, culturales y lingüísticas en general y en particular de las Regiones de la Costa Caribe Nicaragüense, como reza una de las políticas educativas de nuestro país.
Los referidos textos están promoviendo la discriminación en su máxima expresión y minando monstruosamente la auto-estima de algunos niños, niñas y adolescentes en nuestra región caribeña, donde estamos luchando para que todos y todas contribuyamos a promover la unidad en la diversidad.
Usted - ¿Qué opina?

Bluefields, RA.A.S.
16 de septiembre de 2009.-

*Periodista costeña