Opinión

La educación en los medios de comunicación


Ph.D. Ideuca

El proceso educativo de nuestros estudiantes está alimentado por varias fuentes que abastecen de manera directa y organizada sus ideas, conocimientos, destrezas y valores.
Estas fuentes se conocen con el nombre de educación formal sistemática (escuela), la educación no formal conformada por un conjunto de actividades educativas eventuales no sistemáticas en o fuera del ambiente escolar de la escuela y la educación informal la que más allá de las formas escolares o de actividades educativas en o fuera de la escuela, ejercen una intensa influencia en los distintos ámbitos de la vida ciudadana, son de manera particular los medios de comunicación social.
Por supuesto que más allá de la acción de estas fuentes de educación, está el propio contexto socio-económico y político que acompaña, rodea y atrapa la vida de la ciudadanía dejando en nuestros estudiantes huellas positivas y negativas que cada quien debe aprovechar o sortear para desarrollar armónicamente su personalidad intelectual, emocional y moral.
Lo anterior nos conduce a la conclusión de que la educación abarca y posee un amplio espacio humano y social en el que se mueve el desarrollo de nuestros estudiantes y el de cada uno de nosotros a lo largo de toda la vida.
Las dos primeras fuentes, la formal sistemática y la no formal establecen determinados cauces para que el agua de la educación llegue a fecundar nuestra inteligencia, libertad, nuestras habilidades, destrezas y valores en forma de aprendizajes significativos y apropiados para el desarrollo de cada persona y del conjunto de ellas sustentar el desarrollo del país.
Sin embargo, ¿quiénes y cómo se construyen los cauces para que la influencia de los medios de comunicación, fuente clave, cercana y penetrante, sean un factor educativo de nuestros estudiantes?
Me planteo con preocupación esta interrogante cuando analizo algunas manifestaciones y expresiones de los propios periodistas en ocasión de celebrar el Día Internacional del Periodista (8 de septiembre). Hablan de una profunda división entre ellos, de la politización y partidización de los medios escritos, televisivos y otros que visibilizan la existencia de una sentida crisis que afecta la información y la forma de la información que entregan al público como supuestamente objetiva y veraz.
Así las cosas, reconociendo la influencia penetrante de los medios, uno se pregunta ¿hasta qué punto esa influencia abona o por el contrario trastoca el proceso educativo de la ciudadanía siendo parte importante de la misma los estudiantes, niños, adolescentes y jóvenes? Nosotros, los adultos, tanto los que trabajan en los medios como los que escribimos y/o hacemos uso de los mismos ¿no estamos trasmitiendo a los niños, adolescentes y jóvenes nuestra propia división, politización y partidización, creando la visión de una Nicaragua fragmentada, distorsionada, sin futuro? ¿No estamos de esta forma debilitando e incluso desfigurando el sentido de la objetividad y de la veracidad propiedades inherentes a la información y comunicación de los medios al sobredimensionar un subjetivismo cada vez más radicalizado?.
Los medios de comunicación merecen todo nuestro respeto por cuanto la libertad es uno de los elementos esenciales de la convivencia ciudadana pero reconociendo que en si misma carga sus propios límites.
En este sentido a los propios medios incumbe administrar la libertad de expresión activando los derechos humanos, los imperativos y valores éticos que legitiman la verdadera libertad.
Por el carácter educativo intrínseco que tienen los medios de información y comunicación a ellos también les corresponde asumir responsablemente su rol de educadores, incluso en un contexto atrapado por la presión política, raíz de divisiones e intereses que traducen los medios.
Lo sano para un educador en estas circunstancias es intentar pedagogizar la política al considerarla un espacio privilegiado de formación ciudadana y politizar la práctica educativa al asignarle una intencionalidad transformadora legítima y válida sólo en tanto sea en beneficio y bienestar de la sociedad, de toda la población.
De esta forma se armonizarían la libertad con el papel educador de los medios.