Opinión

Necedad de políticos, apatía de Pastores


Como Cristiano y como líder de un grupo juvenil y cofundador de un Centro de Rehabilitación, lugar donde atendemos niños, niñas, jovencitos, jovencitas y adultos, a menudo siento profunda tristeza, porque escucho de jovencitas de 15 o de 16 años de edad que por ausencia de un padre proveedor en su familia, o debido a una madre enferma y/o sin trabajo, ellas sin estudios y sin verdadera preparación escolar, sin poder conseguir un empleo, recurren a prostituirse y a lo que le sigue a esta diabólica profesión para ganarse el pan de cada día.
Ellas mismas expresan su vergüenza, culpabilidad y conocimiento de lo malo que es esto para ellas, pues dicen que creen en Dios y que esto viola sus principios y su dignidad de seres humanos. Comparten de su peligro y miedo, pues a menudo se encuentran con hombres violentos alcoholizados, que las golpean o las maltratan, obligándolas a hacer cosas que son asquerosas, con tal de satisfacer sus horrorosas lujurias.
El miedo de salir contagiadas de alguna enfermedad que a menudo les sucede y otras desgracias que van desde terminar en un hospital perder la vida.
Me preocupa que haya jóvenes que por una beca de estudio fueron obligados a tomar palos y piedras, para ir a golpear a miembros de la Sociedad Civil, donde estos jóvenes fueron amenazados con que si no lo hacían, perdían su beca. Ellos reconocen que fue indebido y que se sentían mal, pero que, ni modo, tenían que hacerlo para salvar su beca de estudio.
Siento tristeza de que la gente pobre sea engañada con promesas de una vivienda, de un financiamiento que nunca llega, pero es mejor para ellos una promesa, que ninguna promesa del todo, que ninguna esperanza del todo. Por supuesto el gobierno es astuto y sabe manipular, y para ello regala algunas cuantas viviendas y hace algunos “actos de bondad” con plata del estado de los nicaragüenses, porque estos se convierten en base de sus campañas de reclutamiento, prometiendo que si se unen al Partido, también tendrán mayores beneficios.
Todas estas personas necesitadas, son astutamente manipuladas, debido a su ya estado de esclavitud por la pobreza y por la miseria. Son instrumentalizadas, tratadas como meros objetos, sin valor, que sirven para avanzar proyectos ególatras, carentes de sensibilidad y de amor por las vidas humanas. Sus acciones son un reflejo del desprecio y del odio contra la vida misma.
Nuestros gobernantes instrumentalizan a personas de alto perfil religioso, manipulan los símbolos sagrados y las fiestas Cristianas, para engañar al pueblo creyente, haciéndoles creer que también son Cristianos y como tal, adrede y sin temor, tientan y se atreven a manosear, a jugar con Dios mismo.
Lo que hacen nuestros gobernantes es inhumano, y esto incluye no solo a la pareja presidencial, sino también a hombres en gobiernos pasados, a diputados corruptos de distintos partidos, a ministros, alcaldes, a empresarios mañosos que son parte de la misma calaña. Todos estos son como puertas de bisagras que se abren para un lado o para otro, de acuerdo a su conveniencia. No tienen integridad, ni criterio. Solo les mueve el dinero, un cargo o una simple prebenda, que por muy cuantiosa que sea, es solo un acto de mezquindad, un pecado que le quita la vida y la dignidad a los más débiles y más necesitados.
Dios nos dice en el libro de Oseas, capítulo 8 y 9: “Este pueblo ha rechazado el bien; Establecen reyes que yo no apruebo, y escogen autoridades que no conozco. Con su plata y con su oro se hacen imágenes para su propia destrucción…Han llegado los días de castigo, los días de retribución; Es tan grande tu maldad y tan intensa tu hostilidad, que al profeta se le tiene por necio, y al hombre inspirado por loco.”
A los líderes religiosos que no están haciendo su trabajo, Dios les dice en Ezequiel 34: “Así dice el Señor Omnipotente, “¡Ay de ustedes pastores de Israel, que tan solo se cuidan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben cuidar el rebaño? Ustedes se beben la leche, se visten con la lana y matan las ovejas más gordas, pero no cuidan del rebaño. No fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la herida, no van por la descarriada ni buscan la perdida. Por falta de pastores, las ovejas están a merced de las fieras salvajes.”