Opinión

Las negligencias médicas y sus implicaciones


El tema de las negligencias médicas es un tema amplio y complejo. La negligencia médica es un acto u omisión por parte de un proveedor de asistencia médica que se desvía de los estándares aceptados en la comunidad médica y que causa alguna lesión al paciente. En pocas palabras, la negligencia médica son los daños físicos por cuidados médicos negligentes. Hay que diferenciar entre la negligencia médica (mala praxis) y los riesgos totalmente reconocidos en el procedimiento médico. En medicina se llama iatrogenia a cualquier tipo de alteración del estado del paciente producida por el médico. Se deriva de la palabra iatrogénesis que tiene por significado literal “provocado o producido por el médico” (iatros: médico, génesis: crear en griego). Etimológicamente hablando la iatrogenia engloba tanto las negligencias médicas, así como las complicaciones posibles de un procedimiento. En algunos estudios se separa la “mala praxis” de la iatrogenia, algo que consideramos que no es correcto. Porque también hay que considerar que en muchos casos estos elementos interaccionan. Todos los procedimientos médicos conllevan sus riesgos. Procedimientos médicos sin riesgos no existen.
Por son de suma importancia las aclaraciones explícitas al paciente sobre posibles complicaciones, acompañadas de la firma del paciente como comprobante de que fue esclarecido al respecto. En pocas palabras tanto el médico como el paciente necesitan garantías. El médico para que pueda ejercer bien su trabajo y el paciente para que pueda ser bien atendido. Por eso, siempre hay que tener presente la norma clásica de “ante todo no hacer daño” (primum non nocere), uno de los pilares fundamentales de la ética médica.
Desde tiempos inmemoriales la humanidad ha tomado conciencia de los perjuicios que pueden ocasionar las acciones de los médicos. Así encontramos en los párrafos 218 a 220 del Código de Hammurabi (grabado hace casi cuatro mil años), los conocimientos que la sociedad tenía en la antigua Mesopotamia para defenderse frente a supuestos errores y negligencias de los médicos. Así de antiguo es el tema sobre el cual discutimos hoy, en la Nicaragua del siglo XXI.
Todos aquellos médicos que somos conscientes, que de un momento a otro podemos ser demandados, estamos claros que éste es un tema bien sensible. Por eso nosotros decimos que aquellos médicos que se mueven en áreas de alto riesgo: cirugías, anestesia, cuidados intensivos, etc., viven con un pie en la cárcel y el otro en libertad. Porque una sola demanda puede implicar que perdamos nuestra profesión, nuestro trabajo, nuestra posición social y desgraciadamente en muchas ocasiones, inclusive, hasta nuestras familias. Hay numerosos casos muy bien documentados de médicos cuyos procesos han durado uno o dos años y que al final han ganado el litigio, pero lo han perdido todo humana y profesionalmente hablando. Porque ese período de lucha jurídica los ha destruido totalmente. Muchos de ellos han quedado inhabilitados para seguir ejerciendo su profesión, lo mismo sucede con los pacientes, víctimas de negligencias médicas, que han sufrido lesiones de por vida o han perdido la vida. Por eso es importante tratar este tema con mucha delicadeza y con la objetividad del caso.
Tratar de politizar este tópico es peligroso, porque no da en el meollo del asunto y no contribuye a reducir los impactos negativos. Culpar a este gobierno de las negligencias es una actitud irresponsable, así también lo son las declaraciones de otros personajes culpando al neoliberalismo de las negligencias médicas. En todos los gobiernos y aún en los países altamente desarrollados hay negligencias médicas. En este sentido tenemos que ser serios, porque esas declaraciones no contribuyen a dilucidar esta compleja problemática y ni a crear bases técnico-jurídicas o ética-profesionales que nos permitan avanzar en este campo. Nadie niega que la administración tiene responsabilidad directa y objetiva en todos los servicios públicos, incluida lógicamente la salud pública.
Hasta donde hemos logrado percibir, nos percatamos de que tenemos una enorme deficiencia y no estamos preparados para conllevar este asunto con la seriedad que el caso lo amerita. Por eso es importante legislar, crear leyes que protejan tanto a los pacientes, así como al personal médico y paramédico. Se hace necesario impulsar campañas informativas hacia la población para dejar claro; la diferencia entre negligencias médicas y los riesgos propios que conllevan muchos procedimientos médicos. Para así evitar una avalancha innecesaria de demandas jurídicas, que solo traería gastos innecesarios a la población afectada, así como pérdida de tiempo. Igual implicancia tendría para los médicos.
Dialogando con muchos colegas de diferentes disciplinas: cirugía, anestesia, cuidados intensivos, internistas, neurólogos, etc. Les preguntaba cuáles eran a su parecer los mejores aliados de las negligencias médicas y de las complicaciones. Llegamos a la conclusión de que los mejores aliados de las negligencias médicas son el cansancio y los vicios (conductas anti-éticas y malos hábitos), seguido por la mala preparación del personal médico y paramédico, y todo esto apoyado por la falta de recursos humanos y materiales. Pero recalcamos que el mejor aliado de las negligencias médicas es la fatiga (los turnos largos y pesados, la falta de reposo entre turno y turno etc.). Por eso recalcamos que realizar procedimientos bajo alta presión, cansancio, estrés, etc., es sumamente peligroso, tanto para el médico como para el paciente, y este tipo de situaciones deben evitarse o reducirse a un mínimo.
Por las razones antes mencionadas, recomendamos: 1) Legislar lo más pronto posible para crear leyes que regulen, protejan tanto los derechos de los pacientes como el ejercicio médico. 2) Crear una Comisión Nacional de Arbitraje Médico. 3) Formar un Colegio Médico que aglutine todas las disciplinas. 4) Implementar la “ Lista de verificación de la seguridad de la cirugía de la OMS”. 5) Impulsar y organizar capacitaciones médico-legales, ético-profesionales, etc. 6) Implementar en los hospitales conferencias sobre casos, causas de mortalidad y morbilidad, y sus respectivas soluciones futuras. 7) Pedir asesoría a países que se encuentran avanzados en esta materia. 7) No politizar la temática.
Fomentar la cultura de la calidad en la atención médica y proveer soluciones a los conflictos derivados de la misma, sustentada en los principios de equidad, ésa debe de ser la divisa de todos y de todas. El maestro de ortopedia francesa Merle d´Aubigné decía: “El mayor honor en mi vida fue cuando se me confió el cuidado de mi primer enfermo”.

*Especialista en Medicina Interna, sub-especialista en Cuidados Intensivos y Emergencias, Jefe de Dpto. de UCI, miembro de varias sociedades médicas.
**Especialista en Medicina Interna, sub-especialista en Neumología, miembro de la
Sociedad Nicaragüense de Neumología, miembro de la American Thoracic Society.