Opinión

Alfabetización, promoción de la autonomía


Ph.D. / Ideuca

El título expresa el sentido central del Día Internacional de la Alfabetización 2009, según el mensaje del Director General de la Unesco, Koichiro Matsura.
El espíritu de su contenido encaja perfectamente con la Nicaragua en gran medida alfabetizada este año 2009.
El sentido de nuestra alfabetización es dotar de autonomía a las personas, acción importante para la participación, el ejercicio de la ciudadanía y el desarrollo, puesto que incluye abrir capacidades de las personas, su inteligencia, su voluntad, su dignidad, sus derechos para sentirse como personas y actuar como personas en todos los ámbitos individuales y sociales. Se alfabetiza para que la persona sea más consciente y libre en los diferentes espacios de su vida lo que implica ir construyendo su autonomía y su autoafirmación.
Entre los 776 millones de adultos analfabetas y 75 millones de niños y niñas sin escolarización diseminados hoy en el mundo, Nicaragua ha reducido su parte en esta masa enorme de personas marginadas de su derecho fundamental a la educación.
De los casi 600,000 analfabetas del Censo de Población 2005 que representaba una tasa cercana al 20% en la población entre los 15 y 65 años de edad todavía engrosamos la cifra mundial con más de 140,000 mil representando menos del 4% en la tasa nacional de analfabetas, lo que no contradice que en Bluefields esta tasa sea del 13.5%, en el tortuguero del 32.1% y Laguna de Perlas del 18.5%, según información suministrada por el Mined. Todos los datos recientes sobre el analfabetismo incluido el 3.56 en el que basa la Nicaragua libre de analfabetismo están referidos a la tasa nacional. Por tanto permanece el imperativo de continuar con esta tarea humana y nacional convencidos de que la alfabetización tiene la capacidad de transformar las vidas y las pautas de desarrollo social de las personas y a la postre del país. Ésta es la decisión del Gobierno y su política educativa global y las acciones que están ya en marcha desde el Ministerio de Educación referidas a atender a los alfabetizados y a alfabetizar a menores de 15 años que no están ni han estado en la escuela, gran parte de ellos aprisionados por la pobreza cuya relación con el analfabetismo es directa.
En este sentido nuestro Gobierno y nuestra sociedad legitiman las palabras del Director General de la Unesco en su mensaje en ocasión del Día Internacional de la Alfabetización 2009, que a la letra dice:
“Por suerte hay muchos gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, empresas, grupos comunitarios y particulares que comprenden los beneficios de la alfabetización y prestan apoyo con empeño a los programas de alfabetización. Muchas personas trabajan de manera anónima, discreta y constante para ayudar a otras a adquirir competencias en materia de lectura, escritura y aritmética, y tener así la oportunidad de emprender la aventura del aprendizaje. El Día Internacional de la Alfabetización es la ocasión de saludar y aplaudir sus esfuerzos y alentarlos a perseverar en su empeño. Mediante su labor de tutoría, los alfabetizadores --ya sean profesionales o voluntarios-- son catalizadores importantes del cambio y transforman la vida de sus prójimos”.
En nuestro caso esas palabras del Director General se cumplen a plenitud porque en la conciencia nacional está presente el convencimiento de que la alfabetización es una fuerza que genera y acrecienta la autonomía, y la determinación de las personas a mejorar sus derechos y su propia vida tanto en la familia como en el contexto comunitario.
En esta época de crecientes desigualdades, la alfabetización además de la autoestima en las personas, aporta mayores posibilidades a quienes han sido privados de sus derechos marginados y desatendidos, puesto que adquieren más capacidades y competencias para mejorar su nivel de ingresos, encontrar medios de sobrevivencia sostenidos, lograr acceso a los servicios de salud y educación y participar en la vida pública.
La teoría y práctica de la alfabetización de Nicaragua coincide perfectamente con el mensaje del Director General de la Unesco y con quienes desde la Unesco nos involucramos decididamente en apoyar la alfabetización y la educación de personas jóvenes y adultas de nuestra Nicaragua.
Más allá de cualquier adversidad trabajar en y por la educación de Nicaragua es nuestra propia recompensa.