Opinión

América Latina y China: una relación difícil


La relación entre China y América Latina y el Caribe (ALC) están limitadas por una paradoja. En los últimos años se ha incrementado el comercio bilateral y se percibe una clara intensificación diplomática; pero subsiste, sin embargo, un alto grado de desconocimiento entre ambas regiones y en varios casos crecientes tensiones. Los sectores privados, público y académico en ambas regiones apenas han iniciado proyectos de mayor alcance entre China y ALC. Las instituciones bilaterales por el momento todavía no reflejan el peso y la dinámica socioeconómica bilateral y encuentran serias dificultades para responder a las tensiones bilaterales existentes.
Si analizamos el creciente desempeño socioeconómico bilateral desde mediados de los noventa, vemos dos aspectos relevantes que pueden servir para entender mejor esa paradoja:
En primer lugar, recientemente se percibe una creciente actividad económica bilateral. Múltiples empresas chinas --particularmente en sectores de materias primas, como soya, carnes, hierro, acero, cobre y petróleo, entre otras-- han iniciado actividades en la región, ya sea mediante inversiones directas o mediante compras de productos y/o empresas. En forma menos conocida y a menores niveles, empresas latinoamericanas como Gruma, Modelo, Embraer, Marco Polo y Embraco, entre otras, han logrado insertarse en China exitosamente.
Aún así, para China, ALC es todavía un socio económico y comercial secundario. En 2006 ALC participó con el 3,71% y 4,31% de las exportaciones e importaciones chinas, respectivamente. Pero el comercio bilateral viene creciendo a tasas gigantescas: 24.8% y 24.9% durante 1995-2006. Por eso, China constituye un socio comercial de la mayor relevancia y dinámica para cada uno de los países de la región: China es para prácticamente la totalidad de los países latinoamericanos uno de los principales 10 socios comerciales, en varios, ya incluso el segundo, y con tasas de crecimiento muy por encima del comercio total. Incluso en países del Caribe y Centroamérica –varios de los cuales no tienen relaciones diplomáticas con China- el comercio ha fructificado.
En segundo lugar, China ha desplazado en muchos casos a competidores asiáticos y de ALC en los mercados de Estados Unidos y la Unión Europea. En el caso de los Estados Unidos, por ejemplo, la participación de ALC en las importaciones estadounidenses no ha crecido desde 2000 --se mantiene a niveles cercanos al 17% de las importaciones totales de los Estados Unidos. Y mientras países como Argentina, Brasil y México han visto descender su participación en las importaciones estadounidenses, China aumentó de 3% a 16% durante 1990-2006.
Es decir, China se ha integrado masivamente al mercado estadounidense y, en muchos casos, ha desplazado tanto a competidores asiáticos como latinoamericanos. China, desde esta perspectiva, no es un competidor más para la región, sino que probablemente el principal en mercados como el estadounidense.
¿Qué implicaciones tiene esta nueva competencia para ALC?
En primera instancia, China representa un profundo reto ideológico para la región y particularmente para el “status quo” de la política económica y buena parte de las instituciones multilaterales y sus recetas desde la década de los ochenta. China pareciera ser –nótese la ironía- “el peor estudiante que obtuvo el mejor empleo”.
Es decir: a diferencia de las recetas de las instituciones multilaterales, el sector público en China es omnipresente en la socioeconomía –por ejemplo, vía la propiedad directa o vía su control o incentivos en los sectores privados-; no ha liberalizado los mercados de trabajo, mercancías y servicios; continúa ejerciendo un férreo control sobre el tipo de cambio, el financiamiento y la cuenta de capitales, y presenta planes quinquenales –y en muchos casos, como en Ciencia y Tecnología, que rebasan los 15 años- contrarios a las propuestas implementadas en buena parte de ALC desde los ochenta.
¿Cómo explicar un proceso de desarrollo –con tasas de crecimiento del PIB per cápita 17.3 veces superiores de China con respecto a ALC durante 1980-2005- bajo condiciones “ideológicamente equivocadas”?
En segundo lugar, China actualmente cuestiona buena parte de la especialización productiva y orientada hacia las exportaciones de ALC: China cuenta tanto con fuerza de trabajo más barata como con procesos de escalamiento tecnológicos muy superiores a los de ALC; en sectores como hilo-textil-confección, la electrónica y muebles, entre muchos otros, China ya ha desplazado a varios países de ALC desde 2000. Es decir, China exporta productos manufacturados con creciente nivel tecnológico, mientras que ALC lo hace de materias primas con mínimos grados de valor agregado.
En tercer lugar, no es sensato dividir a ALC entre países “ganadores” y “perdedores –los países del Mercosur vs. Centroamérica y México- dado que China, además de importar materias primas, tiene la estrategia de exportar bienes manufacturados en toda la región. Es decir, y a diferencia de diversas instituciones regionales y multilaterales, China representa un masivo reto para países, incluso como Brasil, que han logrado un superávit comercial significativo hasta ahora. En 2007, y según el Consejo Empresarial Brasil-China, Brasil tendrá su primer déficit comercial con China, no obstante el crecimiento de las exportaciones de minerales y productos agrícolas. Centroamérica y México han experimentado déficit comerciales desde hace años: en el caso de México la relación importaciones-exportaciones con China en 2006 fue de 16:1.
Lo anterior exige en ALC y en las agencias multilaterales un mayor grado de apertura y análisis autocrítico y propositivo --más allá de ideologías-- sobre las experiencias de desarrollo en las últimas décadas. Requiere, de igual forma, de un acercamiento efectivo –y más allá de la diplomacia- que permita relaciones de competencia y cooperación de largo plazo y particularmente de mayor conocimiento entre los sectores público, privado y académico: éstos requieren de inversiones de largo plazo en instituciones y el conocimiento bilateral que por el momento es escaso y que se ha concentrado en algunos casos exitosos, tanto de empresas latinoamericanas en China y de empresas chinas en ALC. De otra forma, las relaciones bilaterales distarán de ser armónicas.

Enrique Dussel Peters es Coordinador del Centro de Estudios de China/ México en la Universidad Nacional Autónoma de México

Copyright: Project Syndicate, 2007.
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