Opinión

Descomposición social nicaragüense


El hecho de que una persona recurra al robo y a la violencia para obtener algo no significa que lo hace de esta forma porque la pobreza lo obliga, sino más bien por la falta de una correcta educación y conciencia, aprendida y desarrollada tanto en el seno familiar como fuera de éste. Ejemplos como éstos sobran en nuestra sociedad nicaragüense, en donde vemos los múltiples casos de corrupción perpetrados por políticos nada pobres, de todas las tendencias políticas, y no sólo hoy, sino desde siempre, quienes descaradamente abusan del poder que se les da para hacer progresar al país, y lo único que hacen es robar como cualquier ratero. La corrupción y la violencia han llegado a todas las esferas de la sociedad, el problema ha crecido como la espuma y nos está afectando cada vez con más ahínco. Se practica dentro de las familias, en nuestra misma casa, en nuestros trabajos, en fin, en todos lados.
El rico roba por la ambición de más poder y placer, el pobre roba porque no tiene y quiere tener, y si se hace con violencia, peor. Sin embargo, en ambos casos la causa se da por la falta de buena educación y conciencia de lo correcto e incorrecto, es por ello que es necesario, hoy más que nunca, que las personas piensen en este problema, las causas, consecuencias y alternativas de solución. Soy del pensamiento de que corrupción atrae más corrupción, violencia atrae más violencia, nuestras acciones tienen reacciones, en ese sentido la filosofía yoga es clara, acciones positivas tienen reacciones positivas y viceversa.
El consumo de drogas legales como el alcohol y el tabaco, y en el peor de los casos, de drogas ilegales como la marihuana, crack, heroína, éxtasis etc., es algo que no sólo trae repercusiones en la salud de los consumidores, sino que también aumenta el grado de corrupción y violencia dentro de la sociedad. Es lamentable ver cómo nuestra sociedad en general, y la juventud en particular, son adictas a estas sustancias, y lo peor es que la juventud las toma como algo normal, necesario e importante en sus vidas, hasta llegar al punto de decir de que si no existieran estas sustancias, la vida no sería vida, y entonces seguimos recibiendo noticias de muertes por accidentes en las pistas, peleas callejeras infernales, robos a toda hora, corrupción en todos los niveles, violencia intrafamiliar, violaciones, etc., lo que favorece la descomposición social.
¿Qué se debe hacer entonces para invertir esta situación? Aplicar mano dura contra todo lo que perjudique a nuestra sociedad, por ejemplo, el control sobre la publicidad de sustancias como el alcohol (en todas sus variedades) y el tabaco debería ser más estricto en cuanto a las advertencias sobre su consumo; aplicar correctamente la ley sobre la ubicación de los expendios de estos productos en casos como los ubicados cerca de los hospitales, templos o centros espirituales y educativos. Un ejemplo de esto último es el caso de la Universidad Nacional de Ingeniería, UNI, y de la Universidad Centroamericana, UCA, cuyos alumnos, a una distancia de cero kilómetros, encuentran expendios (bares y cantinas) de alcohol y tabaco, es decir, sólo se cruzan una calle y ya están en una cantina, lo que inevitablemente atrae tanto al estudiantado como a la comunidad docente a consumir y “pasar un rato alegre”, y así cientos de casos en toda la capital y en todo el país. Otra acción a tomar serían las restricciones a la venta y consumo de estas sustancias a menores de 21 años, y la prohibición de venta y consumo en lugares públicos después de las once de la noche, por ejemplo. Todo con el fin de evitar las desagradables repercusiones que cada fin de semana llenan de notas rojas los medios de comunicación.
La educación en la familia también es muy importante, los padres de familia son los responsables del comportamiento de sus hijos en la sociedad, y en ese sentido debo hacer mención del popular dicho “de tal palo, tal astilla”; se junta un hombre violento con una mujer violenta, ¿qué sale? Un niño violento. ¿Un alcohólico con una alcohólica? Un borrachito con muchas deficiencias físicas y mentales.
Conciencia. Tanto las autoridades de gobierno como la sociedad en general tenemos la obligación hoy de revertir el proceso de descomposición social generado por el consumo de todas estas sustancias, por la falta de buenos ejemplos y por la mala educación moral y espiritual, solo así podremos asegurar un buen futuro a las próximas generaciones.

*Egresado de la carrera de arquitectura, UCA