Opinión

La derecha, el FSLN y los CPC


Cuando se habló de los Consejos Populares, inicialmente no hubo rechazo a los mismos, ni siquiera por aquellos que hoy los rechazan apasionadamente, me refiero, por ejemplo, al MRS. Todavía escucho las palabras de la señora Mónica Baltodano diciendo que su bancada iba a apoyar tales comités, porque representaban una expresión popular de democracia. Prueba de ello es que todos votaron a favor de los famosos CPC a mediados de noviembre, incluyendo a la derecha, desde ALN-PC hasta el PLC.
Las críticas, si mal no recuerdo, surgieron primeramente de las mismas filas sandinistas, encabezando esto Dionisio Marenco, lo que le costó el rechazo del presidente y de Madame de Pompadour, que llegó hasta el extremo de acusarlo de traidor. Lo que pasó es que alguien empezó a pegar gritos contra los citados Consejos desde la esquina de la derecha, tal vez motivados por el propio gobierno de los Estados Unidos, comparándolos con los CDS (Comités de Defensa Sandinista) y la orquesta de loras y loros continuó con el coro.
En realidad, los CPC no constituyen ningún peligro para la incipiente democracia en Nicaragua, no constituyen ningún peligro para los partidos de derecha, no se van a convertir en estructuras represivas contra los ciudadanos. Todas estas reacciones son infundadas e irracionalmente apasionadas. La comparación con los CDS está fuera de contexto y en un marco histórico completamente diferente. Ese panorama organizativo, la correlación de fuerzas existentes en aquella época, motivadas por la enorme simpatía que despertaba la revolución, la coyuntura del momento, el escenario de una guerra atroz, la amenaza permanente de una invasión por parte de los Estados Unidos, todas las organizaciones de masas ligadas entre sí, partido-gobierno-Ejército y Policía formaban las piezas de un mismo tejido. Todo aquel que sea serio y medite sobre las circunstancias de aquellos tiempos y los actuales va a llegar a la conclusión de que los fenómenos históricos no se pueden repetir uno a uno, ni se van a repetir. Y ahora intentaré de demostrar lo antes expuesto.
Los CDS, en aquella época, fueron una expresión genuinamente popular, fue espontáneo, a nadie se le obligó, mucho menos se esperaban remuneraciones o estímulos materiales, surgieron de la base. Los CPC por el contrario están siendo organizados desde las altas esferas del gobierno, llevando la batuta en esto la señora Rosario Murillo, Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía. Por esa razón existe la percepción de que la primera Dama está creando sus propias estructuras de poder, aunque simplemente sea una percepción. Hay estímulos de diferente índole, incluyendo los materiales.
Conclusión, cuando el gobierno se termine, se terminan también los CPC, eso está más claro que el canto de un gallo por la mañana. El CPC mejor organizado y mejor atendido hasta el momento es el Cosep, y si no lean la cantidad de veces que el presidente se ha reunido con este gremio. Mes a mes hay reuniones con el Cosep, este es el CPC que mejor funciona. Cuántas asambleas sandinistas se hubiesen organizado con un tercio de ese tiempo, más de una, para aclarar algunas cositas, que para muchos sandinistas no están claras.
La verdad es que la decisión presidencial de cogobernar con los CPC, nos guste o no nos guste, está respaldada por la Constitución de la República, que en el capítulo único dice: “La soberanía nacional reside en el pueblo y la ejerce a través de instrumentos democráticos”. Después vienen una serie de artículos, desde el 49 hasta el 52 (léase Constitución de la República de Nicaragua), los cuales, si se leen detenidamente, justifican, respaldan y estimulan estas formas de organización democráticas, o sea que el próximo gobierno, sea quien sea, puede crear sus propios CPC.
El mayor peligro de los CPC, no son los CPC. Si esto se hubiese pensado y meditado bien, si primero se hubiese realizado un trabajo previo de concientización y organización, si todo esto se hubiese discutido ampliamente tanto en la sociedad nicaragüense como dentro de las estructuras partidarias del FSLN, para oír, simplemente para oír la opinión de otros compañeros y compañeras, los CPC casi se impusieron, no se analizó a profundidad su repercusión a nivel nacional y partidaria. La forma en que irrumpieron estos consejos, crearon y están creando caos en estructuras ya creadas, están generando conflictos de intereses en las mismas filas del FSLN. Por eso es que creo que el mayor peligro de los CPC va dirigido hacia el propio Frente Sandinista, aunque suene paradójico. Basta con tomarse cierto tiempo y dialogar con sus diferentes actores.
Esto ya está creando resentimiento en mucha gente sandinista, porque se siente desplazada, aislada por nuevas estructuras creadas y coordinadas desde la cúspide del gobierno. Eso, por un lado, a la larga va a ser muy peligroso. Por otro lado se crean estructuras, consejos, comités o como se les quiera llamar a los cuales se les entrega la potestad de decidir, de influenciar en muchas decisiones estatales, municipales, ministeriales etc. etc. etc. Sólo los ministros van a tener alrededor de 272 consejeros. Esto viene a crear más burocracia, más lentitud, más tropiezos a la hora de tomar decisiones tácticas y estratégicas, considerando que este gobierno sólo tiene cinco años para ejecutar, de los cuales un año ya pasó.
Analicen ustedes todo el tiempo perdido y el desgaste que le está causando al gobierno todo este debate y si se descuidan, se prolongará por uno o dos años más. Mi apreciación es que todo esto ha sido mal manejado por el gobierno, y por la derecha mal interpretado, porque al que más afecta es al mismo FSLN, que es el que está en el gobierno.