Opinión

¿Recesión, quiebras y reacción en cadena?


Recientemente destituyeron al presidente de Citygroup, debido a pérdidas multimillonarias y altos riesgos hipotecarios en casi 11 mil millones de dólares. Igual sucedió al presidente del Merril Lynch. Morgan Stanley anunció pérdidas asociadas a hipotecas por casi seis mil millones de dólares. Wachovia Corp. y Barclays en el Reino Unido anunciaron pérdidas hasta de 21 mil millones de dólares. El banco Francés BNP París congeló todos los depósitos de su división hipotecaria al verse en riesgo su patrimonio.
Goldman Sachs, Bear Stearns, Deutsche Bank, suscribieron un acuerdo de cientos de millones de dólares en préstamos para fusiones corporativas, y luego lo congelaron. El American Home Mortgage, décimo banco hipotecario en Estados Unidos, se declaró en suspensión de pagos. New Century y otras instituciones hicieron lo mismo.
Según The Wall Street Journal, un 80 por ciento de la deuda de los norteamericanos corresponde a créditos hipotecarios. Casi dos millones de familias tienen hipotecas no pagadas y muchas están siendo rematadas.
Los bancos, ante un escenario tan riesgoso, han reducido los créditos. Ante esta problemática, el Banco Central Europeo, el Banco de Reserva de Estados Unidos y el Banco Central de Japón colocaron en el mercado, a muy bajos intereses, casi 500 mil millones de dólares. Las finanzas públicas han salido al rescate de grandes consorcios privados.

¿Por qué esta crisis?
En los últimos años hubo un endeudamiento masivo de la población de créditos baratos, que activaron al sector inmobiliario, inflando la burbuja inmobiliaria, la cual tuvo su correlato en los fondos de cobertura, similar a la década pasada en que el crecimiento exponencial del área de informática y de telecomunicaciones originó la burbuja de Internet.
Bancos y fondos de riesgo compraron paquetes de préstamos hipotecarios de baja calidad. Estos inversores se endeudaron, para aumentar los beneficios. Los títulos elevaron su valor y generaron beneficios extraordinarios, en una euforia parecida a la de Internet. Todo funcionó mientras subían los precios inmobiliarios. Pero la burbuja explotó. El primer factor fue el incremento de las tasas de interés. Muchos compraron viviendas cuando las tasas eran bajas y al subirlas surgió la crisis. Las hipotecas de baja calidad se concedieron con pocas garantías. Muchos dejaron de pagar, empezaron las subastas, el mercado se saturó y se redujo la actividad constructiva
El pánico de ventas que está afectando a los fondos de cobertura está en el epicentro de la crisis. Según fuentes de la City de Londres y de Wall Street, se agravó cuando los bancos de inversión presionaron para que los fondos de cobertura cancelaran una mayor proporción de sus deudas, forzándolos a vender activos para cubrir sus pérdidas. Dado que los fondos de cobertura prestan a los bancos el dinero que invierten, hay temor de que contagien las finanzas de Wall Street y de las plazas financieras mundiales.
La actividad económica ha disminuido. Du Pont anunció menores ganancias por disminución de la producción, la empresa ferroviaria Burlington, menores envíos de materiales de construcción. Home Depot y Wal-Mart menores ganancias por reducción del consumo.
En los últimos cuatro años la productividad se redujo drásticamente, ya que los empleos que ocupan alta tecnología están emigrando al extranjero. La tasa de desempleo se ha incrementado. Empresas norteamericanas se están relocalizando en el exterior, provocando pérdida de base industrial y fuentes de trabajo. La General Motors plantea cerrar 15 plantas e instalarlas en México. Empresas insignes, como Boeing o General Motors, están siendo superadas por empresas europeas o asiáticas. En el ámbito comercial emergen nuevos líderes, entre ellos, China, Vietnam, Singapur.
Esta situación está evolucionando en una espiral deflacionista, al combinar una caída de la actividad económica con una economía muy endeudada, no vista desde la Gran Depresión de 1929.
“La peor crisis en 20 años, posibles quiebras y reacción en cadena”
La segunda etapa de la crisis es el ajuste de los desequilibrios globales como consecuencia de la recesión y devaluación del dólar. Se agravará en caso de que el precio del petróleo siga incrementándose. Dicho ajuste afectará las economías internacionales según su dependencia del mercado norteamericano.
El déficit comercial EU alcanzó el nivel récord de US$ 800 mil millones. El déficit de cuenta corriente es financiado por inversores extranjeros que compran bonos del Tesoro y otros activos de Estados Unidos. Sus gastos militares sobrepasaron US$ 600 mil millones de dólares, la mayor cifra de la historia, incrementando su enorme déficit fiscal.
Frente al debilitamiento del dólar, puede darse un movimiento de los bonos del tesoro hacia bonos extranjeros. Especialistas han recomendado al Gobierno de China, que venda sus bonos del Tesoro norteamericano. Muchos bancos centrales aumentan interés de ampliar sus reservas en euros y yuanes. Países de la OPEP proponen que los contratos de venta de petróleo a futuro se realicen en euros. Decisiones bruscas en este tipo de operaciones ocasionaría una catástrofe financiera en la economía estadounidense y consecuencias internacionales.
Grandes exportadores son dependientes de EU. Canadá, la 8ª economía más grande del mundo les vende el 84% de sus productos. México, la 2ª economía de América Latina envía el 86 % de sus exportaciones. China, la 4ª economía del mundo, vende el 40% de sus exportaciones. Una secesión EU afectaría, vía China, a Japón, Taiwán Corea y todo el complejo de producción de commodities, que incluye Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Brasil, partes de África y Rusia. Europa vende el 8% de las exportaciones, pero por sus fuertes lazos comerciales con Asia sería afectada. Esta crisis puede ocasionar una reacción en cadena, afectando los precios de las materias primas de países subdesarrollados
Moody, la agencia de calificación de riesgo, ha previsto que una recesión EU puede incrementar el crecimiento de la tasa de bancarrotas de las corporaciones de 1.4 % a un altísimo 12 %.
Los norteamericanos, gastan más de lo que ganan. La deuda estadounidense alcanzó la cifra escalofriante de casi diez millones de millones de dólares. En 2006, el ahorro personal fue 1% negativo del PIB, el peor desde la Gran Depresión que siguió al crack del 29.
Entre 1990 y 2006 los activos de extranjeros en EU se multiplicaron ocho veces, habiendo superado el incremento de inversiones y activos americanos en el extranjero. Los capitalistas no se preocupan para que la producción se genere en su territorio, más les importa la tasa de ganancia. Sin embargo, las elites gobernantes están alarmadas, ya que en 2006, por primera vez, EU pagó más al resto del mundo de lo que recibió en flujos de capital.
Las agresiones militares han formado parte del mecanismo para dinamizar su economía, pero esta estrategia muestra agotamiento y no ha funcionado como esperaban en el caso de Irak, están empantanados y tantos gastos profundizan la crisis.
Evitar la recesión sin minar la fortaleza del dólar como moneda de reserva mundial es imposible.

Crisis de confianza
El Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos adoptó medidas, desde incrementar la liquidez de corto plazo y reducir la tasa de descuento, hasta disminuir la tasa de los fondos federales hasta 4.5%.
Los bancos presionan por reducción de la tasa de interés, que de aplicarse no logrará efectos duraderos, debido a la sobreproducción de viviendas, automóviles y bienes de consumo durables.
Las bolsas mundiales han venido perdiendo lo acumulado en los últimos meses por el temor y confusión que prevalece. Los inversionistas buscan negocios, que un día parecen excelentes y luego inciertos. Esa oscilación ha golpeado los precios de las acciones.
El Secretario del Tesoro estadounidense planteó que “la crisis de confianza en los mercados de crédito durará más que los choques financieros de las pasadas dos décadas”, es decir, las actuales turbulencias financieras subsistirán más que la inestabilidad que siguió a la crisis asiática, el default ruso en los ’90 o la crisis de la deuda latinoamericana en los ’80.
El Índice de Confianza del Consumidor que elabora la Universidad de Michigan reportó una fuerte caída en la primera quincena de noviembre. Se ubicó en 75 puntos. Es el nivel más bajo desde octubre de 2005, cuando tocó su menor nivel histórico.
Desde la última recesión --la del desinfle de la burbuja de las punto com-- a esta parte, se triplicó la liquidez mundial, pero creció más el capital financiero que alimenta la especulación, que el capital dedicado a la producción de bienes y servicios.
La economía norteamericana tiene capacidad para enfrentar la crisis, pero a grandes costos. Está siendo rebasada por otras economías. El dólar continúa debilitándose y perdiendo liderazgo como moneda de reserva. La productividad continúa descendiendo y los altos costos de producción les harán perder mayor competitividad comercial. El orgullo imperial está herido y no podrá sostener la supremacía en las distintas esferas, económica, política y militar. Lamentablemente, la comunidad internacional y los países dependientes en mayor grado aportaremos al pago de semejante ajuste económico.