Opinión

Friedman: libertad económica y los criterios de corto y largo plazo


Cuando en Nicaragua, a partir de 1990, se comienza a aplicar el modelo neoliberal, el neologismo de “corto y largo plazo” de los principales tomadores de decisiones en el ámbito de la macroeconomía se aplica a partir del principio de Friedman, según el cual los resultados de los ajustes econométricos, cuyos efectos devastadores, ya conocemos son positivos en el largo plazo.
Efectivamente, uno de los principales funcionarios del gobierno de la señora Chamorro, con gran arrogancia pragmática, parafraseaba el postulado de Friedman, diciendo que los ajustes brutales dictados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) eran un “trago amargo a corto plazo para lograr el bienestar en el largo plazo”.
Milton Friedman (1912-2006), escribía en época de Lindón Jonson, último “guerrero” del Estado del bienestar que el liberalismo se encontraba a la defensiva (en 1966) por su posición fuertemente conservadora. Fredman se preguntaba ¿por qué la gente sigue votando por partidos que favorecen un estado fuerte? La repuesta de Fredman, que por supuesto otros economistas como Hayek no compartían, era evidente, el estado fuerte tiene capacidad de corregir las desviaciones y desigualdades mucho más rápido.
Lo anterior aparece como parangón entre el corto y largo plazo, según Fredman una política estatista puede aparecer resolviendo los problemas de la pobreza y la desigualdad en el corto plazo, mientras que nosotros tenemos políticas que van a mostrar sus efectos en el largo plazo.
Y aquí es donde surge la crítica a los funcionarios de aquellos años, ¿que entendían aquellos burócratas por corto y largo plazo? ¡Creo sinceramente que no tenían ni la menor idea! En microeconomía hablamos de corto plazo cuando en un sistema de producción al menos uno de los factores es constante, pues en el largo plazo todos son variables, pero también suele denominarse corto plazo al periodo comprendido entre el momento, por ejemplo, de la siembre del café y el tiempo en que el productor cosecha, realiza su producto y obtiene un superávit.
Sin embargo, el corto y largo plazo según el paradigma neoliberal se puede extender ad infinitum, y naturalmente muchos economistas nos preguntamos ¿cuál es el corto plazo y cuál es el largo plazo para un neoliberal? Por ejemplo, la mayoría de los proyectos neoliberales en América Latina han fracasado de manera rotunda, ¿qué sucede? Cuando se pregunta, por ejemplo, después de 10 años, que las cosas van de mal en peor y que el modelo ha fracasado la repuesta neoliberal es: démosle tiempo al tiempo. Esta diferencia de corto y largo plazo legitima todo.
Nunca para el neoliberalismo el corto plazo es lo suficientemente largo para poder decir: el modelo ha sido refutado por las evidencias empíricas, extrema pobreza, exceso de desigualdad, desempleo etc. Siempre habrá una repuesta que justifique su inconsistencia científica. Los neoliberales reconocen que es necesario aliviar el problema de la pobreza, es más, Fredman lo planteaba como una obligación, pero debe alcanzarse sólo a través del mercado, sin distorsionarlo. Los neoliberales aceptan que el mercado divide a la sociedad entre ricos y pobres, la pregunta es ¿si el mercado genera desigualdad? Acaso no es el mismo mercado el que genera hambre y pobreza. La repuesta habitual de un neoliberal es que lo anterior es producto de fallas en el mercado por distorsiones ocasionadas por el estado o que no existe suficiente libre mercado
Para un neoliberal jamás el mercado va a permitir un desempleo del 30 o el 40%, tal situación se puede producir sólo cuando el Estado interviene y distorsiona la acción del libre mercado. A partir de lo anterior podemos hacer inferencias en virtud de la postura de “muchos capitalistas desalmados” que propugnan por más libertad en los mercados y menos protagonismo del Estado, y es que la razón es sencilla, el modelo cuasi científico neoliberal, que adolece de una metodología con rigor científico, desde el mismo momento de su implementación, comienza a engrosar sus bolsillos en detrimento de la inmensa mayoría.
Para Friedman la libertad del mercado era la máxima de todas las máximas, acerca de la ética del mercado, Fredman afirmó: “Si el fin no justifica los medios” ¿qué lo hace? Ésta es sin duda una “postura ética salvaje” y si nos preguntamos para Fredman ¿qué era el fin? La repuesta es evidente: siempre la libertad económica en aras de la libertad económica, se justifica el hambre, la pobreza y la desigualdad, y hasta la intervención del estado, si es para proteger la libertad del mercado.
Después de 16 años de políticas económicas salvajes en Nicaragua podríamos decir: ¿Esto realmente ha sido un fracaso, hay que desechar el modelo? Fredman y sus adeptos responderían: “hay que darle tiempo al tiempo, aun falta más libertad para el mercado”. ‹Con justa razón Keynes declaraba que en el largo plazo todos estaremos muertos›.
*Dr. en Economía e investigador de la Facultad de Administración, Comercio y Finanzas
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