Opinión

Nada que celebrar


Arnoldo Alemán y los diputados pactictas del PLC estaban conscientes de que era un suicidio político favorecer a los CPC de Ortega-Murillo en la Asamblea Nacional (AN) en la votación del 20 de noviembre. El PLC no podía votar a favor de los CPC de Ortega-Murillo cuando éstos son percibidos por nuestra población como una réplica de los órganos represivos de la década del 80.
Por ello, y ante la deuda que el reo Alemán tiene con Ortega-Murillo, los pactistas del PLC debían aceptar “una salida a ese dilema”. La solución fue el recurso de amparo ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) donde el pacto Alemán-Ortega tiene total control sobre los magistrados. En 63 minutos los magistrados sandinistas y del PLC dieron trámite al recurso. Salvar a los CPC en la CSJ tiene un costo político menor para el PLC, y en especial después de haber celebrado una “ganancia política” ante los electores con el voto unido de todos los diputados liberales el 20 de noviembre en la AN.
El mayor interés del momento del binomio Ortega-Murillo es legitimar a los CPC para acaparar el poder instaurando una tiranía dinástica en el ámbito nacional y restaurar un poder absolutista hacia adentro del FSLN, como en los 80. Los CPC representan la nueva organización partidaria de los Ortega-Murillo para neutralizar a las camarillas que osen desafiarlos, y el reo Arnoldo Alemán está doblegado en apoyarlos.
Con mantener estancado el recurso de amparo, sin poder publicar esa ley 630, o con un solo voto de los magistrados PLC en la Sala Constitucional de la CSJ a favor de Ortega, los CPC se legalizan como órganos del Poder Ejecutivo. Muy seguramente una buena parte de los diputados PLC (al menos los que forman parte íntima del pacto Alemán-Ortega) ya estaban plenamente enterados de que el caso de los CPC se trasladaría a la CSJ después de perder Ortega-Murillo en la AN. Por tanto, la consigna de Alemán a sus diputados (que él controla absolutamente) fue entonces votar contra los CPC en la AN y así sucedió bajo la algarabía temporal de toda la población democrática.
Lo que la población ya ve es que “el alegrón del 20 de noviembre en la AN fue de burro” y que no hay nada que celebrar, pues muchos de esos diputados PLC ya estaban enterados (aunque ahora digan que no) que Arnoldo Alemán tiene un acuerdo con Ortega-Murillo sobre los CPC. Ahora sólo nos toca esperar y ver quién(es) será(n) el/los magistrado(s) PLC traidor(es) a los intereses de la democracia y vendido(s) al pacto Alemán-Ortega.
Por otro lado, vale señalar que la plutocracia o el gran capital nicaragüense (plutocracia que ya tiene por cuenta propia su propio arreglo con el matrimonio Ortega-Murillo) están forzando la unidad de las fuerzas liberales bajo el dominio de Arnoldo Alemán. En otras palabras, existe la fuerte probabilidad de que ALN bajo la dirección de Eduardo Montealegre y Eliseo Núñez regrese a formar parte de la unidad del liberalismo en la Casilla UNO en la próxima contienda municipal. En cierta forma Montealegre está entre la espada y la pared y tendría que aliarse con Alemán en la casilla 1 para protegerse de la persecución del pacto y conseguir unos dólares para hacer campaña como candidato a la Alcaldía de Managua. Si no se alía con Alemán en la casilla 1, Montealegre no correría como candidato a la Alcaldía de Managua.
La gran tragedia que pende sobre el país si Montealegre se somete al pacto es: 1) que todo el liberalismo quedaría atrapado dentro del pacto -- los partidos liberales estarían todos bajo la casilla 1, que controla Arnoldo Alemán, quien además tiene su propio arreglo personal con Ortega-Murillo. 2) Se estaría perpetuando en Nicaragua una nueva dictadura de los Ortega-Murillo apoyada por un “liberalismo-zancudo” y por la colusión del gran capital de la derecha con el de la izquierda. 3) Esta nueva dictadura instaurada dentro de un sistema institucional viciado y corrupto sólo traería más corrupción y haría más ricos a los plutócratas y más pobres a la inmensa mayoría de la población. 4) La institucionalización de este nuevo sistema totalitario ahora en gestación podría durar varias décadas repitiéndose nuevamente otro trágico ciclo dictatorial en nuestra historia nacional.
La gran mayoría de nuestros pobladores anhelan la unidad de las fuerzas democráticas para combatir al Orteguismo y las dictaduras. Ese anhelo es tan poderoso que puede nublar la mente al punto de llegar a creer que es bueno aliarnos con Arnoldo Alemán -- y caeríamos irremediablemente en la trampa del Pacto Alemán-Ortega. Debemos estar alerta y evitar que nuestro pueblo resulte nuevamente engañado por los políticos corruptos que solo buscan arreglos y componendas personales. Debemos estudiar bien cómo sería esa “unidad-liberal” para descubrir el posible engaño e impedir que la población nuevamente acabe apoyando una opción que conlleve a fortalecer a Alemán y al pacto con Ortega-Murillo.
Nos corresponde a las fuerzas democráticas no-pactistas denunciar lo anterior, unirnos y presentar una alternativa a la población que repudie la instauración de una nueva dictadura y que favorezca auténticamente un sistema democrático que defienda los intereses de las grandes mayorías.