Opinión

UPN es UPN nada más


No debería escribir sobre este tema cuando estoy ocupado en el trabajo que me podría traer dinero a la casa, pues me distraen los escenarios reiterativos, las mismas actuaciones y pensares de colegas periodistas, sin trascender a diferentes relaciones, más amigables, para nutrir los conceptos.
Sin embargo, la necedad del escribano no logra obviar las razones de inconformidades y lamentos: polarización partidaria e incapacidad; tampoco puede la necedad negarse a reconocer el fracaso de la sociedad nicaragüense y con ella los fracasados deseos de libertad de expresión y salario o ingresos justos para, al menos, por medio del dinero creernos dignos.
¿Cuándo van a entender que la Unión de Periodistas de Nicaragua nació para reivindicar al gremio? Se enfrentaron a la guardia somocista las personas fundadoras de la organización. Denunciaron los atropellos de aquel entonces leyendo las noticias en los barrios, desde los púlpitos, en las calles.
En los años 80 la UPN, la mayoría de periodistas de este país, decide ser organización del Frente Sandinista de Liberación Nacional, lo cual no significó renunciar a los derechos por los cuales se ha luchado. Algunos miembros de la UPN se opusieron a la censura, pero aceptaron las reglas de la guerra en materia de comunicación, sin embargo, no crean que resultó en docilidad.
Con el triunfo de la democracia los afiliados a la UPN sufrieron represión, discriminación, de parte del sistema y sus autoridades. Aún cuando muchos de sus afiliados prominentes, honestos periodistas, hombres y mujeres, se negaban a ensanchar la imagen de la clase dominante en detrimento de los pobres despojados de las pobrezas que les entregó la revolución sandinista.
Arnoldo Alemán fue grosero con los medios de comunicación, represivo con los periodistas que cuestionaban sus robos o malversaciones del erario. La UPN lo denunció varias veces y sufrieron aislamiento sus miembros en varios medios de comunicación cuyos propietarios eran proclives arnoldistas.
Muchos periodistas, pequeños y medianos empresarios, miembros de la UPN fueron excluidos en la firma de contratos publicitarios con los gobiernos de Alemán y Bolaños. Ambos señores no consideraron la calidad crítica del periodista, sino la incondicionalidad, la vocería, las relaciones públicas. Por eso surgieron cientos de comunicadores sociales que escriben pior ke llo una quartiya aunque aygan mucho libro ke leyer.
La UPN, por tanto no debe tener ningún vínculo legal, social o gremial con otra organización nacional de periodistas o comunicadores, sino llevar su propio plan en beneficio de sus miembros. Tampoco tiene que convidar a otros miembros de organización a sus propios proyectos o actos privados. La relación que se permite es protocolaria.
Muchos de los miembros de la UPN tienen claro que sus derechos económicos siguen devaluados, que el gremio carece de un alto por ciento de calidad, que las libertades de ejercer la profesión, expresión y empresa están condicionadas por la corrupción política, estatal y empresarial de Nicaragua.
Muchos de los miembros de la UPN trabajan para desarrollar la empresa de comunicación, la libertad de expresión y relaciones comerciales justas, con parámetros de calidad en contenido y forma, sin sobornos ni venados, contra los absurdos discursos y acciones perversas que hunden cada vez más a los miserables de este país y crean otros cientos.
Muchos de los miembros de la UPN leímos el informe de la presidenta Elsa Gómez, y el abandono de varios colegas a sus cargos directivos. Muchos leímos su explicación sobre la intromisión de miembros de la APN en actividades de la UPN. Voto a favor de la carta de Elsa Gómez sobre el suceso de León. Muchos creemos que la UPN es la UPN nada más.
Nuestra organización no debe confundirse con el Colegio de Periodistas de Nicaragua, donde se encuentran inscritas personas, como les digo, que escriben una cuartilla y hablan peor que yo.
Por esa razón, los afiliados a la UPN que son miembros del CPN, deben exigir la continuidad de revisión de los inscritos que han sido llamados periodistas o comunicadores sociales. No es cosa del otro mundo indagar quién se encuentra protegido por la ley y quien la violó. Nos conocemos por nuestros escritos y oraciones; también por nuestras protestas, pero seguimos como Sísifo periodista.
También los miembros de la UPN, cargan la responsabilidad de exigir a la Junta Directiva del Colegio de Periodistas de Nicaragua, la inmediata interpelación al matrimonio presidencial; y además recordar, en otra carta pública, que como gremio importante en este país la UPN espera el encuentro de Daniel Ortega y Rosario Murillo con los afiliados.
*Centro de comunicaciones y estudios sociales (Cesos)
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