Opinión

¿Por qué se escribe tan poco acerca de la geología de Nicaragua?


Nacer entre lagos y volcanes es insuficiente para saber todo acerca de agua, terremotos y erupciones volcánicas. Esto es particularmente cierto si evaluamos la producción científica nicaragüense en geología y sus disciplinas afines, como volcanología, sismología, geotermia, minería, etcétera.
La forma natural de evaluar una producción científica es analizar las publicaciones hechas en revistas científicas. Tal evaluación fue hecha en 2.2 millones de registros presente en cinco bases de datos, entre las publicaciones consultadas están las revistas Science, Nature, Geology, Journal of Volcanology y otras. La evaluación encontró que de un total de 147 estudios relativos a geociencias en Nicaragua, solamente en un 17% existió participación de autores nacidos en Nicaragua. Sólo un 9% del total tuvo a un nacional como primer autor, es decir que únicamente en un 9% un nicaragüense hizo en realidad el trabajo, pues es el primer autor el responsable del estudio. En la mayoría de los casos los coautores tienen otras funciones en el trabajo, como consejeros o asistentes que por su valiosa contribución merecen ser mencionados.
Pero, ¿cuáles son las razones para esta pobre participación nacional en estudios de geociencias? Cualquiera diría que el atraso es la explicación obvia. Y sí.., pero no. Existen razones para pensar que aún en las condiciones de subdesarrollo los geocientistas nicaragüenses deberían destacarse más. Durante la revolución sandinista en la década de los ochenta se formaron más geólogos y geofísicos que en cualquier país centroamericano y en muchos de Latinoamérica. Tales profesionales fueron educados no sólo en países del bloque socialista, sino en países occidentales como México, Brasil, España, Alemania, Suecia o Japón. Adicionalmente, mucha cooperación para el desarrollo ha sido destinada a la formación de profesionales en campos como minería, geotermia, geología, etcétera. Además, Nicaragua ofrece laboratorios de primer nivel para el estudio de la tierra; como sus volcanes, lagos, fallas tectónicas y terremotos, por decir algunos de los fenómenos de la tierra que sólo existen aquí. Todas estas condiciones ventajosas para la investigación científica exigen explicación del porqué no son aprovechadas.
Entre los factores más importantes que contribuyen al poco desarrollo de las geociencias están las pocas o inexistentes fuentes de financiamiento a la investigación. Sino hay dinero no hay investigación y sin resultados no hay nada que publicar. Las universidades que son las fuentes naturales de la investigación dedican muy poco de su 6% a estudios científicos. Por ejemplo, la UNAN-Managua dedica apenas un 10% a la investigación. Es necesario incrementar la contribución de la universidad, el estado y las instituciones privadas. Por otro lado, los geocientistas deben poner de su lado y buscar recursos en instituciones, fundaciones y asociaciones internacionales. Es totalmente falso que los geocientistas de los países desarrollados tengan todos los recursos para poner en marcha sus estudios. También tienen que pedir, presentar propuestas, escribir solicitudes, competir por el financiamiento. Y en muchos casos no consiguen todo lo que necesitan. Así que hay que aprender a pedir.
Una limitante más es la falta de dominio del idioma inglés. La pobre enseñanza de inglés en el nivel básico repercute negativamente en la capacidad para divulgar el trabajo técnico.
Más del 80% de la ciencia es divulgada en idioma inglés. Si un científico chino, ruso u hondureño quiere divulgar sus avances a la comunidad científica tiene que hacerlo en idioma inglés, pues éste es un lenguaje común en profesionales de todos los orígenes. Así es, aunque no nos guste.
Un tercer factor negativo es la poca importancia otorgada a la divulgación científica en el nivel nacional. Mientras en el mundo especializado se valora mucho la cantidad de escritos técnicos, en nuestro medio ni siquiera se considera. Esto desmotiva al profesional, quien no ve ningún beneficio directo tras publicar su trabajo. Mientras muchas universidades extranjeras otorgan un incremento salarial de acuerdo con la cantidad de artículos publicados, nuestras universidades carecen de una política para premiar el trabajo técnico. Si las universidades no reconocen la diseminación del trabajo científico mucho menos que lo hagan otros empleadores.
Por supuesto que no tener publicaciones científicas no quiere decir que nuestros geólogos sean incompetentes, pero la ciencia existe mientras cumple una función social. Tal función social se cumple mediante la divulgación del conocimiento. ¿Si no cómo supiéramos acerca del trabajo de Einstein, Kepler o Newton, si no es por sus escritos?. Así que es hora de mostrar los talentos de los geocientistas nicas. ¡A escribir!
http://www.terrambiente.se/Alfredo