Opinión

Jueces Suplentes


Desde hace meses, en todo el país ha salido a la palestra pública el tema de los “Jueces Suplentes”, cuyo cargo lo desempeñan dentro del Poder Judicial abogados que son litigantes, es decir, el juez suplente no tiene impedimentos legales para ejercer la profesión de abogado y notario público, por esa razón, con frecuencia se observa que el juez suplente lleva causas en lo Civil o en lo Penal, aun ese papel lo tiene dentro del mismo Juzgado, en el que ejerce la suplencia. Aun en los casos en que el titular del Juzgado se separa del juicio por implicancia o recusación, de conformidad con el decreto 63-99 (arto. 58), reglamento de la ley 260, a quien le corresponde asumir la tramitación y el fallo de la causa es al juez suplente. El híbrido jurídico creado en nuestra legislación procesal “Abogado Litigante-Juez Suplente” ha creado dentro del Poder Judicial serios problemas de transparencia, con lo que la imagen del Poder Judicial ha sido seriamente afectada.
Los abogados litigantes que están en la llanura están elevando su voz de protesta contra la figura del juez suplente, ya que consideran que los abogados que son jueces suplentes practican una competencia desleal que afecta a todo el gremio de abogados. Esta situación se expresa de la manera siguiente: a) El usuario de la justicia busca al juez suplente para que le lleve su caso, ya que valora que por el vínculo que éste tiene en el poder judicial tendrá todas las ventajas para ganar el juicio; b) Los jueces suplentes sin ningún pudor llevan casos en el mismo Juzgado donde ejercen la suplencia, por el cargo que tienen el personal del Juzgado les brinda una atención preferencial y especial en la tramitación de sus causas; c) Cuando en una causa el abogado-juez suplente es actor, el juicio camina a la velocidad del rayo, pero cuando es demandado, el caso camina a paso de tortuga.
Ciertamente, ya es un clamor nacional la problemática de los jueces suplentes, a tal punto que los escándalos de corrupción han salido denunciados en los medios de comunicación, señalándose el uso y la manipulación de los jueces suplentes para resolver causas civiles y penales que atentan contra un justo y debido proceso. Fue notoria la destitución que hizo la Corte Suprema de Justicia de la juez suplente del Juzgado de Distrito Penal de Audiencias de Tipitapa, cuando ésta defendía en el mismo juzgado a personas acusadas por el delito de narcotráfico. En la ciudad de Granada estuvo empañada la justicia en el proceso en el que se juzgaba a varias personas por la muerte de la señora Pecorelli, al final todos los acusados salieron no culpables.
El problema de los jueces suplentes es producto y responsabilidad de la Corte Suprema de Justicia, que no tuvo la visión y el alcance de prever las dificultades que traería para el Poder Judicial el tener como jueces suplentes a abogados que son a la vez litigantes, de manera que en la ley 260 (arto. 60), ley del Poder Judicial; en el decreto 63-99 (arto.58), reglamento de la ley 260; y en la ley 501, ley de Carrera Judicial, en ninguna parte se reglamentó, la conducta, ética y profesional que tendría el Juez Suplente, cuando ejerciera o no su función dentro y fuera del Poder Judicial. Esa anacronía tanto del legislador como del órgano administrador de la ley creó el refrán popular que dice “en río revuelto ganancia de pescadores”, los gananciosos del desorden jurídico han sido los jueces suplentes que dentro del Poder Judicial tienen dos sombreros, el de ser abogado y notario público y el de juez en el Poder Judicial.

La situación es tan crítica que la Corte Suprema de Justicia está analizando seriamente resolver el problema, y la solución más acertada es suprimir la figura del juez suplente, tal como se encuentra en estos momentos, para ello hay que crear la figura del juez itinerante, es decir, tener a nivel nacional una cantidad de jueces suplentes a tiempo completo, pagados por la Corte, los que no podrán ejercer la abogacía ni el notariado, para que suplan temporalmente al titular de un Juzgado, sea Local o de Distrito, tanto en lo Civil como en lo Penal.
Una vez que la Corte Suprema de Justicia resuelva definitivamente el problema de los jueces suplentes, los abogados que en la actualidad ostentan este cargo tendrán la oportunidad de litigar en igualdad de condiciones con sus colegas abogados; se acabará las prerrogativas y atenciones especiales que tienen en los juzgados; desaparecerá la competencia desleal que practican; tendrán clientes por sus conocimientos en derecho, por capacidad profesional, y en estas circunstancias disminuirá un poco la imagen negativa de corrupción, que en la actualidad la sociedad tiene del Poder Judicial en Nicaragua.

*El autor es Abogado y Notario Público