Opinión

Lucha de clases


Con los acuerdos de paz entre guerrillas y gobierno se pensó que en Centroamérica habría paz para todos. Sin embargo, en este tiempo y en esta región para los sindicalistas no la ha habido. El Comité Regional de la Campaña Contra la Estabilidad Laboral, formado por sindicatos del istmo, ha denunciado que son víctimas de persecución y asesinato.
Daniel Vásquez, de la Unión Sindical de Trabajadores de Guatemala, afirma que la persecución en su nación ha cobrado dos víctimas mortales. Pedro Zamora, de la Portuaria Quetzalera, y Marco Tulio Ramírez, del sector bananero. Ambos casos siguen en la impunidad. Pero esta violencia se vive en toda la región. El representante panameño, Silvestre Díaz, explicó que en su país fue asesinado, el 14 de agosto, Osvaldo Lorenzo, de 36 años, después de ser atacado en una manifestación.
Ante estos hechos de constantes violaciones a los derechos laborales se ha desarrollado una campaña de denuncia respaldada por la solidaridad de los sectores de la sociedad civil. Pero es notoria la falta de voluntad de los gobiernos para combatir esa lacra y los sindicalistas están preparando una acción internacional conjunta y denuncias ante instancias superiores para que verifiquen e investiguen a los Estados infractores de las normas de la Organización Internacional del Trabajo.
Cuando creíamos acercarnos a la convivencia civilizada quedan muchos trogloditas que no permiten la creación de sindicatos. De allí a justificar los asesinatos y la persecución de los sindicalistas no hay más que un paso. Para no viajar mucho, pegado al aeropuerto, a los dueños de las maquilas hablarles de sindicato es peor que mentarles la madre. Como si no hubieran corrido ríos de sangre obrera y revolucionaria para asentar este mínimo derecho en nuestra sociedad.
Ahora que se discutirá un acuerdo de Asociación con la Unión Europea los sindicatos plantean, con justa razón, que se incluya un capítulo laboral donde se consigne el respeto a las conquistas laborales. En los documentos que se suscriban debe garantizarse la estabilidad laboral y órganos tripartitos supervisores. Demandan que la cooperación sea no a través de maquilas sino para crear empresas que paguen salarios justos. La propuesta ya está debidamente documentada y se ha hecho llegar a las instancias atingentes. Cuenta con el pleno respaldo del Consejo Consultivo del Sistema de Integración.
Por su parte, las mujeres sindicalistas claman por igual trato sin consideraciones de género y que se incremente la atención de la salud de las mujeres obreras. Están movilizadas y en pie de lucha junto a sus compañeros varones.
Todas las corrientes sindicales coinciden con estas demandas. Decía Carlos Marx que la fuerza de los planteamientos descansa en la unidad. Ésta se está dando a ambos lados del Atlántico, pues los trabajadores europeos respaldan a sus hermanos del istmo.
En este marco de unidad se visualizan victorias que se obtendrán en procesos arduos de lucha. Se tiene un claro derrotero y la acerada voluntad de recorrerlo. El acuerdo con la Unión Europea será el primer paso.