Opinión

Los amigos de Nicaragua


El otro día en la regadera, donde tengo mis mejores pensamientos, se me ocurrió que es posible que ciertos líderes latinoamericanos tengan un plan maestro al insultar, abochornar y culpar a los países desarrollados por todos nuestros males. Estamos hablando de aquellos países que nos han ayudado en nuestros momentos de necesidad.
Es posible que este plan tenga como meta generar mayor ayuda a nuestros pueblos, o que sea una táctica para mejorar nuestra posición negociadora con las multinacionales que se aprovechan de nuestros procesos corruptos. En fin, tengo la esperanza de que esta actitud incomprensible sea
temporal y con propósito, pues no es posible que insultemos y le faltemos al respeto a los amigos de nuestros sufridos pueblos, por
joder.
Ser amigo es un don del ser humano y ser agradecido la más preciada de las virtudes.
Los acontecimientos que se han estado ventilando en los foros internacionales, donde se han destacado, por desgracia nuestra, altos funcionarios latinoamericanos, no sólo se ha cometido una falta de cortesía para los delegados a esos cónclaves, sino una ofensa a la dignidad y honestidad de nuestro sufrido pueblo, ya que, en representación de la ciudadanía, se expresan ofensas y diatribas a pueblos amigos que con nobleza y humanismo se han solidarizado con Latinoamérica en los momentos más difíciles.
No es nuestro propósito cantar alabanzas, pero si reconocer, como dije en mi artículo, Misiones de Amor a Nicaragua, el apoyo y la ayuda que esos pueblos nos han brindado con su mejor buena voluntad, a través de sus Gobiernos y organizaciones humanitarias.
Generaciones de nicaragüenses hemos sido testigos y beneficiarios de misiones de amor, que con total desprendimiento, sacrificios y cariño, se han hecho presentes en diferentes ocasiones de tragedias naturales y dificultades, sin condiciones ni exigencias.
El mundo en general ha sido un ángel con nosotros, nos han concedido préstamos que con el tiempo borran de sus libros, nos han donado miles de millones sin demanda alguna, y más aun, han perdonado el abuso de quienes han confiado la administración de esas ayudas, continuando el apoyo a nuestros pueblos, con nobleza y humanidad.
Los portavoces oficiales nos presentan como seres de poca sensibilidad humana y nobleza social, totalmente lo contrario de lo que ha distinguido al pueblo nicaragüense y latinoamericano a través de la historia, ya que somos un pueblo noble, amistoso, humano, que sabe querer y ayudar a sus semejantes.
Nosotros somos los únicos culpables de la falta de desarrollo cultural, social, educacional y político, no busquemos “chivos expiatorios”, y peor aun, no culpemos a quienes han sido nuestros amigos incondicionales, a quienes siempre han dicho presente con su ayuda y comprensión en todas nuestras desgracias, unas naturales y otras causadas por los malos y perversos hijos de Nicaragua.
Por todo lo anterior, yo estoy convencido de que nuestros líderes tienen un plan maestro, pues no puede ser que sean tan ignorantes y tan poco visionarios. También espero que no crean que al culpar a otros de nuestros males, nos olvidaremos del hambre y el sufrimiento que no remedian.