Opinión

Los falsos reformistas; al Reformatorio


En estos últimos tiempos se viene creando todo un entorno de terrorismo político para el pueblo nicaragüense, vivimos cada día amenazados por los políticos criollos, no son amenazas de bomba ni de ataques químicos, son las terroríficas propuestas de reformas constitucionales, no aquellas que pretenden establecer beneficios y fortalecimientos institucionales de tanta necesidad para nuestro país, como la determinación de un catálogo claro de derechos fundamentales que protejan a los nicaragüenses y establezcan la obligatoriedad de los derechos económicos, sociales y culturales con igual rango de exigencia que los derechos civiles y políticos.
No están planeando reformas constitucionales que establezcan una estructura sólida y eficaz de la administración pública, la consolidación de los mecanismos de protección de los ciudadanos frente a los abusos de poder con un mecanismo constitucional de lo contencioso administrativo que obligue al Estado a cumplir sus tareas apegado a las Leyes, sin permitir la arbitrariedad administrativa en las funciones propias del Estado.
Nadie ha mencionado la obligatoriedad de establecer mecanismos de elección transparente en la escogencia y reducción del número de magistrados ante la Corte Suprema de Justicia y que los diputados no podrán elegir a éstos si no llevan el aval de los representantes de la sociedad civil, que por excelencia es el poder soberano y constituyente, si es cierto que es un pueblo Presidente y que estamos frente a un poder popular.
Han tenido el temor de proponer reformas que establezcan el sagrado derecho a la tutela judicial efectiva, que actualmente no aparece de forma explícita en nuestra carta magna, tutela que obliga a los funcionarios y jueces del Poder Judicial a destrabar sin dilación todos los procesos judiciales que lleguen a sus despachos y sin dejar en indefensión a los ciudadanos, eso significa que ningún juez podrá hacerse el desentendido ante peticiones o reclamos que amparados en las leyes y códigos correspondientes se presenten por su competencia.
En todos los países y épocas han existido políticos reformistas y contrarreformistas, pero en muchos casos han esperado momentos los momentos coyunturales propicios para armar un debate sobre la transformación o no de los modelos de Estado, estamos hablando de todo un movimiento político serio y pensando sólo en beneficio del pueblo.
Pero, además, en la historia de la humanidad los reformistas han llevado cambios positivos a la ciudadanía, en la mayoría de los casos, han ocurrido movimientos reformistas en diferentes sectores, en la Iglesia Católica fue impulsado por Martín Lutero, en épocas contemporáneas por Yushenko, en Ucrania, pero en Nicaragua lo que han salido son los falsos reformistas, a todas luces están proponiendo reformas que benefician sólo a un sector de los políticos más recalcitrantes y defensores de los modelos de corrupción de la democracia, aquellos que con sus pactos nefastos apuñalan por la espalda a las esperanzas de un pueblo soñador y justo como el nicaragüense.
Pero también están los llamados contrarreformistas, éstos que se oponen sólo a los métodos de las mismas propuestas, es decir, hacen referencias a la forma, no al fondo, lo más lamentable es que frente a los medios de comunicación dan un tipo de declaraciones y en las reuniones partidarias hablan de otra forma, apoyando las mismas reformas que sus aliados proponen, habrase visto que un supuesto partido político de izquierda, como el Frente Sandinista, proponga una diputación vitalicia para los ex gobernantes de la primera magistratura política; es exactamente lo mismo que promovió y logró que se aprobara el extinto dictador Augusto Pinochet, están actuando de la misma manera que un dictador, haciéndose un traje a su medida.
Entonces, ¿de que reformistas hablamos?, no existe todavía en Nicaragua un verdadero movimiento reformista, son falsos reformistas, y ante esta situación sólo nos queda hacer una propuesta, la clase política debe retomar un modelo de los reformatorios, aquellos que mediante sistemas educativos severos puedan corregir la conducta delictiva de muchos políticos, deben construir un reformatorio político, en este establecimiento deben ser recluidos todos aquellos políticos que han hecho daño al pueblo, los mentirosos, los ladrones, los demagogos, los estafadores, los traicioneros a los principios puros de sus ideologías, los falsos, los políticos empresarios fantasmas, fantasmas porque sacaron un capital de trabajo del más allá.
Debe ser un reformatorio político con grandes barrotes y sistemas de seguridad infalibles, a prueba de disfraces de ovejas a semejantes lobos, a prueba de escapadas de pirañas feroces con caras de pescaditos de peceras, deben ser internados al menos por unos diez años y sentenciados por el propio pueblo, podrán votar para su castigo aquellos ciudadanos que se sientan traicionados, decepcionados, engañados, estafados, humillados, olvidados, despojados, desilusionados, desencantados de sus sueños, esperanzas, fantasías, expectativas, todos estos malos sentimientos provocados por toda esta nefasta clase política que ha demostrado pasividad, complicidad y sometimiento al poder con tal de no perder sus favores o por si acaso necesitan un favorcito más adelante para beneficiarse de las prebendas y del tráfico de influencias.
Entonces, en vez de estar queriendo manosear nuestra Constitución, abran las inscripciones y llenen las listas de candidatos a ser internados para su reeducación, pongan estas mesas de sentencia ciudadana en los barrios, parques, plazas, escuelas, universidades, empresas, cines, barreras de toros, galleras, estadios, mercados, templos religiosos, que sea el propio pueblo traicionado el que reforme a los falsos reformistas, tengamos la esperanza de que si desaparecen unos diez años, Nicaragua tome el rumbo que todos deseamos, que asuma la nueva generación, limpia, sin mañas, sin rencores, que asuman aquellos relevos en espera eterna de esa oportunidad que siempre les prometieron y que al final se olvidaron sus falsos líderes, pasen adelante, el reformatorio los están esperando desde hace años, ingresen, hagan patria, retírense para siempre de la política señores, hagan feliz a este pueblo con su ausencia eterna.