Opinión

La cumbre iberoamericana


A pesar e incluso de los sesgos, distorsiones y lisonjas de las corporaciones transnacionales de la información y los medios que controlan las oligarquías latinoamericanas, la XVII Cumbre Iberoamericana marcará un hito inolvidable en la historia de dicho organismo. Pasará a la historia por varias y trascendentes razones.
*) Por primera vez dejó de ser un espacio de reuniones baladíes especializado en fotografías, reverencias y comilonas. Por primera vez se habló de verdades importantes a las que los medios mal que bien, tuvieron que otorgarle algún espacio. Una verdad: la voracidad y los desmanes de las transnacionales españolas instaladas en América Latina aprovechando la orgía de las privatizaciones de los servicios públicos. Con mayor o menor énfasis, coincidieron en el señalamiento de este fenómeno Chávez, Ortega, Evo, Correa y Kirchner. Nadie de los presentes pudo exponer argumentos en un sentido contrario. Rodríguez Zapatero quiso hacer una débil defensa saliéndose por la tangente: afirmando que la propiedad estatal sobre las empresas de servicios públicos no garantiza una gestión eficiente, algo que puede ser cierto sólo en determinados contextos históricos, y que no refuta el hecho de las tropelías cometidas por las corporaciones españolas en los servicios públicos latinoamericanos.
¿Por qué es importante el eco que tuvo esta verdad? Uno, porque es una verdad que se abre paso a través de la férrea censura que le imponen quienes monopolizan la información, vale decir, las transnacionales multimediales y los medios oligárquicos. Y dos, porque contradice la visión sosa de las oligarquías de que cualquier inversión extranjera, y sobre todo la inversión transnacional, contribuye al desarrollo. En la historia del capitalismo, la inversión extranjera ha contribuido al desarrollo sólo cuando se le ha exigido y ha cumplido con requisitos de desempeño (construcción de encadenamientos productivos, realización de transferencia tecnológica, capacitación de fuerza de trabajo, protección ecológica, etc.); en América Latina, donde han dominado gobiernos oligárquicos con alma colonial, la historia de la inversión extranjera es esencialmente una historia de saqueo y depredación de los seres humanos y la naturaleza.
*) En la cumbre se proyectó con eco mediático otra verdad. Cómo han venido funcionando esos gobiernos tildados eufemísticamente de “democracias”, en realidad gobiernos clientes o protectorados coloniales de facto, entregando a la voracidad del capital corporativo nuestros recursos y riquezas naturales. Y cómo cuando emergen gobiernos que se sacuden el tutelaje colonial y se proponen afirmar la autodeterminación, son víctimas de conspiraciones, desestabilizaciones y golpes de estado. Estas maniobras siempre están dirigidas por el centro imperial, pero también participan sus socios imperialistas, a veces con una obsecuencia que recuerda las lealtades feudales en el medioevo europeo. Chávez detalló la participación abierta y grosera de José María Aznar en el golpe de estado venezolano, un hecho que ha sido incluso reconocido públicamente por el actual canciller español Moratinos. Por su parte, Ortega señaló cómo durante la coyuntura electoral siguiendo a los procónsules gringos, el embajador español estuvo conspirando y organizando a la derecha para evitar el triunfo del FSLN (pudo haber agregado en la lista de conspiradores para que fuera más completa, a la embajadora de Suecia).
*) Fidel Castro, un verdadero artista de la comunicación política, en solitario y durante décadas luchó por transformar la perspectiva eurocéntrica del lenguaje en política internacional. En vez de un sistema de significantes huecos o cínicos, le dio a las palabras un sentido de realidad promoviendo el reencuentro en el lenguaje entre forma (los significantes) y contenido de realidad (los significados). Hoy esta iniciativa tenaz ha creado escuela en América Latina, y son cada vez más los dirigentes que utilizan los foros políticos no para decir vaciedades y ventosidades, sino para expresar verdades. La cumbre ha constituido una digna muestra de cómo se consolida este cambio en el lenguaje que felizmente iniciara Fidel, el maestro del nuevo quehacer político en nuestra América.
*) En la cumbre se reveló la nueva correlación de fuerzas que se impone en América Latina, y que expresa el avance de una sinergia virtuosa: por un lado, el empuje que adquieren los movimientos sociales contra la implantación neoliberal que a su vez defienden las soberanías, abogan por la unidad latinoamericana y reivindican una solidaridad desde el sur; por el otro, la emergencia cada vez más amplia de gobiernos que defienden la autodeterminación nacional, la unidad latinoamericana y la solidaridad desde el sur; y que también en algunos casos, impulsan políticas alternativas al modelo económico vigente y a la visión eurocéntrica de democracia política. Hay que reconocer que el eje cohesionador para el avance de esta sinergia virtuosa ha sido Hugo Chávez; por ello, resulta lógico que se haya convertido en el centro de los odios y ataques del imperio, las oligarquías y el Establishment de la dominación mundial.
En las sesiones de la cumbre, la iniciativa siempre la tuvieron los gobernantes que expresan en mayor o menor medida, la nueva sinergia virtuosa. Los “cachorros” del imperio tipo Uribe, Calderón o Arias se mantuvieron modositos o silentes. En este contexto, la defensa del pacto estructural imperialismo-oligarquías tuvieron que asumirla dos españoles: en primer lugar, el insulso y petulante Juan Carlos de Borbón, y después en menor medida, el jefe del gobierno Rodríguez Zapatero.
Por último, está el anecdotario de la cumbre, elevado a primer plano por la manipulación mediática, y centrado en la explosión de insolencia borbónica contra Chávez: “¿Por qué no te callas?” Sobre este desafuero alucinante leí un estupendo artículo de Mario Urtecho, a cuyo análisis agregaría pocas cosas. Como son pocas, me las reservo para un siguiente escrito.