Opinión

Colonialismo vs. Autonomía


Leí y escuché opiniones de políticos y analistas políticos nicaragüenses lamentando, con vergüenza ajena, que Chávez y Daniel ofendieron al rey y al presidente del gobierno español en la reciente Cumbre Iberoamericana de Chile. Después vi la sustentación de los argumentos expuestos por cada quien y sinceramente el único irrespeto que vi fue el cometido por el rey de España al mandar a callar a un Presidente de una República de nuestra América y el irrespeto a todos los presidentes, al abandonar intolerante la sala de sesiones donde se estaba desarrollando el debate.
Olvidó el rey que en la América nuestra ni España ni su monarquía tienen más súbditos; que hace ya mucho se acabaron los tiempos de la cruz, el puñal, el garrote y las perradas; que está hablando con ciudadanos que no tienen por qué doblar la cerviz en su presencia, ni tener elástico el cuello para aprobar todo lo que opine el presidente del gobierno español, ni decir sólo lo que quiera oír su majestad. No sabe el rey que hacer uso de la palabra es un derecho que en nuestros países ha costado la vida de miles de seres humanos y que para hacer uso de los derechos no le pedimos permiso a nadie.
A Rodríguez Zapatero le disgustó que Chávez tildara de fascista al ex presidente Aznar y exigió respeto para el ex jefe del gobierno español y para el pueblo de España, olvidándose, como bien se lo recordó el vicepresidente de Cuba, que la legitimidad de un presidente no se la da el número de votos obtenidos en las urnas electorales, sino que debe ganársela con las actitudes y acciones que caractericen el desempeño de sus funciones. No se puede respetar al presidente George Bush --ejemplificó-- por ser responsable de la carnicería cometida contra centenares de miles de iraquíes, aunque haya ganado unas elecciones cuya legitimidad es muy dudosa, por cierto.
Y Daniel no dijo nada que irrespetara a nadie. Dijo la verdad y como se sabe, ésta no es popular entre los que están acostumbrados a escuchar sólo lo que quieren oír. Daniel llamó mafiosa a la empresa española Unión Fenosa y eso es verdad, porque quién no ha sido asaltado en Nicaragua por esa empresa que, a pesar de dejarte ocho o más horas diarias sin luz, te aumenta el pago de los recibos como si el servicio lo brindara las 24 horas. También es verdad que fueron peleles los que permitieron que esta compañía se instalara en el país a hacer su gran negocio, porque también es verdad que aquí no llegaron ni están por su naturaleza filantrópica o porque amen a Nicaragua, sus gentes y paisajes. Están simple y llanamente porque hay business y muy buenas ganancias.
¡Ah! que no te guste la forma de pensar de Daniel o de Hugo Chávez eso es otra cosa, pero tampoco se debe confundir el cebo con la manteca. Aquí, varios pusilánimes, con mentalidad de colonizados, con mentalidad de vástagos, se rasgaron las vestiduras avergonzados por el irrespeto a su rey, pero, con qué derecho ese rey viene a mandar a callar a alguien; por qué no se va a denunciar a sus “súbditos” sátrapas y las barbaridades que cometen en estas tierras; por qué no se le va a recordar a esa figura anacrónica que en América la Colonia terminó hace 500 años. ¿Se sentirá orgulloso el pueblo español de la triste actuación de su Majestad en estas tierras donde tanto genocidio provocó la Colonia?
Es cierto que somos un país empobrecido y necesitado de la ayuda internacional, condición que para algunos parece ser sinónimo de decir y hacer sólo lo que los poderosos quieren oír y ver. Guste o no, en América hay una nueva realidad y el pueblo ya comenzó a ejercitar su palabra, a hacer uso del derecho a disentir, a expresar lo que no le gusta, a rechazar de forma rotunda las imposiciones. Lo último que se debería perder es la dignidad, no las esperanzas.

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