Opinión

Incapacidad mental del presidente


Existe suficiente evidencia para que los diputados de la Asamblea Nacional ejecuten el Arto. 149-2 de la Constitución Política (que dice que dos tercios de los diputados pueden declarar la incapacidad temporal o permanente del Presidente de la República) y manden a casa o al manicomio al Señor Ortega, por sus repetidos actos irracionales que evidencian sin duda alguna su locura.
Según Wikipedia, locura es la desviación de la norma (del latín vulgar delirare, de lira ire, que significaba originalmente en la agricultura “desviado del surco recto”), por culpa de un desequilibrio mental, por el cual un hombre o una mujer padece de delirios enfermizos, impropios del funcionamiento normal de la razón, que se identifican por la realización de actos extraños y (auto-) destructivos.
No cabe duda de que los comportamientos extraños e irracionales de Ortega están destruyendo el bienestar de la población nicaragüense. Las decisiones están alejando las inversiones, disminuyendo el empleo, aumentando la pobreza, generando inestabilidad social, atentando contra la paz de la República. Su más reciente desacierto lo demostró en la XVII Cumbre Iberoamericana en Chile enemistándose vulgarmente con la Corona Española y muy seguramente haciendo peligrar las buenas relaciones con toda la Comunidad Económica Europea.
Todo lo anterior obliga a los diputados de la Asamblea Nacional a considerar seriamente la destitución de Ortega, las consecuencias de continuar como Presidente de nuestro país sólo pone en mayor peligro el bienestar de la nación. No cabe duda alguna de que Ortega padece de delirios enfermizos, impropios del funcionamiento normal de la razón, y ello lo conduce a la realización de actos extraños y destructivos de nuestra nacionalidad. Sería un excelente regalo de Navidad para todo Nicaragua que Ortega amaneciera lejos de la Presidencia de la República, ya sea en su casa o en el manicomio.
*Diputado electo por el pueblo y despojado por el pacto