Opinión

Nicho no cabe en ese “nicho”


La confusión a la que está llegando la dirigencia del FSLN_Ortega Murillo, los ha llevado a confundir los aspectos mas elementales de la realidad.
Alguien que conoce mi quehacer profesional me demandaba describir un perfil psicológico de lo que pasa con esa dirigencia y naturalmente me negué porque no estoy autorizado éticamente a verter opiniones técnicas de mi hacer profesional hablando de personas que no conozco a profundidad y si los conociera no estoy autorizado para hacerlo.
El opinar de figuras públicas y hacer una apreciación critica o no de su hacer igualmente público, como ciudadano no solo no estoy impedido, sino como dice nuestro querido amigo Onofre Guevara “el que calla otorga y por lo tanto no debemos callar“, como ciudadanos vemos que las incoherencias e incongruencias que se dan a diario entre las figuras más destacadas del gobierno Ortega-Murillo, aunque no quiera admitirlo suenan psicodélicas. Sin que esto requiera un nivel profesional para entenderlo.
Se vive un pasado como si no hubiera sucedido un lapso de entrega al neoliberalismo, con dirigencia FSLenista enriquecida, en apariencia defendiendo intereses de los pobres (los ricos defienden sus intereses), aunque en verdad defienden iguales intereses de ricos de poca historia.
Que se invoca un quehacer revolucionario por pretender mejorar las condiciones de salud y educación, cuando es el único camino para cualquier político, aun fascista y lo mas reaccionario posible, porque es tal la realidad de la miseria que vivimos que si no lo hacen, terminaran todos destruidos igualmente; o sea, no es por revolucionarios, sino que “ya no queda otra “
Cuando al inicio de los años 80, decíamos (en un foro latinoamericano), que había sido necesario hacer la Revolución para cambiar el perfil de salud del pueblo nicaragüense, que si era verdad, con los Somozas no era posible, un amigo centroamericano nos decía que ellos lo habían logrado sin Revolución, pero para nosotros fue necesaria hacer la Revolución, y esa conquista esta allí y ahora no hay porque invocar un hecho histórico de la trascendencia de la Revolución Popular Sandinista para justificar ansias de poder que avergüenzan a los miles de mártires y héroes que se inmolaron por cambiar el estado de corrupción en el uso del poder y apropiación de las riquezas del pueblo nicaragüense y que ahora cínicamente los elogian, cuando a diario los destrozan con sus acciones de autoritarismos con visos dictatoriales.
Es psicodélico que se utilice el tiempo y las energías de los diputados y se movilice a la ciudadanía en general, en proyectos de cambios en la forma de dirigir del país cuando el problema no es el sistema propiamente dicho, lo es mas, la forma como lo han hecho hasta hoy.
Es psicodélico que se emplee el tiempo y las energías en defender a otros gobiernos del mundo (que no necesariamente a otros pueblos) cuando estamos tan necesitados de que escuchen las grandes necesidades que pasa el pueblo nicaragüense y que requiere de la ayuda, con mayúsculas de las sociedades ricas del planeta, independientemente cual sea su signo político,
Es verdad que hay foros donde demandar y exigir que no saqueen nuestras riquezas, que respeten nuestros derechos de nación independiente, que es cierto, que no por ser miserables debemos encorvarnos y aceptar la esclavitud, pero hay los espacios propios para hacerlo y pasa por enseñar a nuestra infancia y juventud los valores de nuestra identidad y la vida de los nicaragüense ejemplos de la nicaraguanidad en la medida que existe.
Es en verdad psicodélico, no el atuendo de un dirigente, sino la amalgama de ideas inconexas que confunden paz con silencio obediente y reconciliación con trafico de influencias que favorecen a unos cuantos.
Es psicodélico en fin, llamar a un militante honesto y sinceramente comprometido, que ha querido salvar la imagen histórica de un partido (quedándose donde ha estado), partido que esta siendo distorsionado en sus principios y sus fines, llamar a ese militante: traidor, por gente desautorizada como revolucionarios, pero talvez “autorizada” por alguien, es calificativo que ofende grandemente y no le cabe a Nicho Marenco, por eso decimos: Nicho vos ya no cabes en ese “nicho”

Ya es tiempo de salirse de ese mundo psicodélico al que no perteneces.