Opinión

SIDA: Misterios por resolver en Nicaragua


Hay oportunidades en las que deben resolverse ciertos misterios, como algunos que rodean el asunto del SIDA en Nicaragua. La próxima semana tendrá lugar en Managua la Conferencia Centroamericana sobre SIDA. Y es importante. Reconociendo de antemano el esfuerzo de miembros de organizaciones e instituciones por mejorar la lucha contra la enfermedad en el país, hay todavía muchas dudas para las que la conferencia debe servir de aclaración y acicate para buscar soluciones. Si los misterios pasan mucho tiempo sin resolverse acaban por vencernos.

Cifras sospechosas
Una de las cuestiones más llamativas es la cifra bajísima de la prevalencia del sida en Nicaragua. Las estadísticas que indican la ruta de los casos de sida en Centroamérica llaman la atención porque son significativamente altas en Guatemala, Belice y Honduras, y sin embargo, en Nicaragua esas cifras se detienen y bajan considerablemente para volver a subir en Costa Rica. Esto para Nicaragua sería muy positivo si no fuera porque resulta sospechoso una diferencia tan grande. Se alegan razones históricas. La epidemia se documenta en Nicaragua desde 1987, y para explicarnos el porqué de prevalencias tan bajas hablamos de cuestiones de coyuntura política, de costumbres, religión, economía, etcétera, pero ninguna de ellas resulta muy convincente. Al final de cualquier consideración, tanto las autoridades como la sociedad civil se advierte y se confiesa que el subregistro, es decir, la falta de registro de los casos, es muy amplio. Si no se busca detectar y hacer el diagnóstico activamente de las personas con VIH, no se puede saber la cifra real, la verdadera dimensión del sida en Nicaragua. ¿Por qué no se busca? ¿Por qué existe aún miedo y rechazo ante la prueba? De alguna manera, no buscar a las personas, es otra manera de ocultarlas, no querer verlas es engañarnos a nosotros mismos y a los otros países que miran nuestras cifras con recelo, países en los que también existe un subregistro alto, pero no tanto como en Nicaragua.

Gente que se oculta
Y ése es uno de los misterios, porque si se ha avanzado considerablemente según los informes oficiales en la Descentralización de Diagnóstico y Tratamiento, y también se ha empleado la ayuda del Fondo Global y de otras organizaciones en la capacitación del personal de salud y en la Confidencialidad para evitar posibles actos de Discriminación, por qué muchas personas de los departamentos siguen yendo hacia Managua a hacerse la prueba, y eso en el mejor de los casos: que se la hagan. En realidad, la mayoría prefiere el anonimato. Y estamos haciendo que la gente se oculte. El tratamiento que se le ha dado al tema del sida en los medios de comunicación ha sido muy deficiente. Existiendo ya una primera promoción de un postgrado en el tema, se debería esperar que esto cambiase, pero las informaciones que se publican en muchos casos están muy sesgadas por el sensacionalismo, o por la descortesía e irresponsabilidad total de publicarse con datos confusos, sin mayor explicación y además falsos. Si hay más formación para los medios, que siga ocurriendo esto no deja de ser un misterio.

¿Y los nicaragüenses que conviven con el VIH?
A pesar de todos estos años en los que el VIH se ha visibilizado en el país, llama la atención otro misterio: la más que sorprendente escasez de grupos y personas que conviven con el VIH. No es necesariamente negativo que existan pocos o muchos, pero en un tema como éste se necesitan asociaciones de personas con el virus que aporten diferentes enfoques, visiones, o ideas para la lucha contra el sida. El misterio se agranda, cuando en teoría buena parte de los fondos deberían utilizarse para incentivar el fortalecimiento y creación de los grupos y, sin embargo, hay más ONG y otros organismos trabajando en el tema que grupos de personas que lo padecen. Y aunque hay más de una, sólo una aparece en nombre de todos. Además hay muchas organizaciones (no de personas conviviendo con el VIH) cuya labor se relaciona con el SIDA, pero aún falta un mapa de todos ellos, pues no es fácil darse una idea de con quién, dónde y en qué área trabajan todas las organizaciones.

Madres y niños con VIH
Otro misterio por resolver es preguntarse qué ocurre entonces con las mujeres embarazadas que son VIH positivas, ante este panorama de incertidumbre, de escasez de acceso a los controles prenatales, etc. ¿Ha aumentado el índice de transmisión vertical materno-infantil? Y en tal caso, ¿por qué?

Tratamiento suficiente o insuficiente
Y en cuestión del tratamiento, las cifras nuevamente hablan de una mejoría en cuanto a la disminución de interrupciones del mismo. Actualmente parece que hay más de 300 personas en tratamiento antirretroviral. Parece igualmente que con la ayuda del Fondo Global (que no será eterno) y con las donaciones provenientes de Brasil y Venezuela no debería haber mayores problemas, y, sin embargo, se sigue escuchando por parte de algunos pacientes que ha habido retrasos injustificados. ¿A qué se deben? ¿Está funcionando la descentralización a este nivel? ¿El sistema de adquisición funciona?
Por otro lado, ¿quién asegura la sostenibilidad del tratamiento?¿Existe algún plan de presión para la bajada de los precios de los nuevos antirretrovirales? ¿Sabemos si el Cafta nos impedirá adquirirlos? ¿Acaso no tiene Nicaragua capacidad ni autoridad moral para reclamar tratamientos más baratos para sus pacientes? Que lo paguen ahora otros, no quiere decir que muy pronto no tendremos que pagarlo nosotros.

Hablemos de sida: Hablemos de Sexo
Y por último, una persona que convive con el virus me decía hace poco que cuando va a hablar de sida a las escuelas tiene que emplear tantos eufemismos que cada vez se le hace más complicado, y tiene que recordarles a los directores de los centros educativos algo que es una verdad como un templo: “que el problema de hablar de sida es que hay que hablar de sexo”. Y he aquí el gran misterio de Nicaragua: en un estudio reciente se reveló que era el primer país de Centroamérica donde más personas comienzan a tener relaciones sexuales antes de los 15 años” Si aceptamos eso, pero prohibimos al mismo tiempo que se hable de este tema en las escuelas, si se censura cualquier manual de educación sexual, si se olvida, se niega, o peor aún, se publica sólo cuando hay morbo de por medio, las relaciones sexuales de incesto, la promiscuidad sin protección, el abuso, etc... estamos más que ante un misterio, ante un laberinto, una encrucijada religiosa, social, política y económica, de la que no es fácil salir si no es con algún resto de verdad. Hay que hablar, y hablar muy alto de todo esto, primeramente en las escuelas y en las casas.
En Nicaragua, Chinandega, Managua, León, Carazo, Masaya y las Regiones Atlánticas Sur y Norte es donde se registran mayores porcentajes de población con VIH. Alrededor del 70% de las personas viviendo con VIH son hombres y la vía de transmisión ha sido mediante relaciones heterosexuales. El contagio de hombre a mujer (y en especial amas de casa) es preocupante, como también lo es el alto índice que existe entre hombres que tienen sexo con hombres. Pero tenemos de una vez que desvincular el sida de la discriminación hacia una acto sexual de una manera u otra. Aquí lo que importa es la protección y como no, la prevención de la que tanto se habla, pero de la que no se puede hablar con las palabras que hay que utilizar para ello.
Es decir, misterios sin resolver que al menos lo que sí revelan es que no nos podemos conformar con saber una mínima parte de la verdad. Si no queremos saber el resto, hay que decirlo, porque de lo contrario, hablar de sida en Nicaragua es una mentira si empleamos los términos y los números con los que trabajamos sobre la mesa.

El sida se cruza en todas las sombras del país
Y es un tema importante para el que no hay salida si se le trata en medio de la doble moral, la hipocresía, etc. Aquí se sigue muriendo gente sin derecho a saber de qué se muere. La forma en que Nicaragua afronta (medio fingiendo) la realidad del sida es reflejo de muchas cosas, cosas que al nuevo gobierno le tocará cambiar, o seguir medio ocultando para llevarse bien, con quién no quiere, o prefiere no saber lo que ocurre. La publicación de cifras que minimizan el impacto del VIH y SIDA constituye un grave problema. Un informe reciente sostiene que eso incluso provoca que haya una percepción del riesgo mucho menor y se negocie a la baja la utilización del preservativo.
Mientras tanto, reuniones como las que tienen esta semana deben avanzar en la búsqueda de soluciones para este tipo de misterios. Ojalá ya se tengan respuestas para buena parte de ellos. Porque si al final, sólo sirven para una exhibición de power points y abrazos para decirnos “lo mucho que hemos avanzado” y lo bien que estamos cumpliendo, mejor será dejar de hacerlas, porque estas reuniones cuestan tiempo y dinero. Exactamente las dos cosas que a menudo nos faltan.

franciscosancho@hotmail.com