Opinión

¿Por qué se calla el abuso sexual?


Brigitte Hauschild*
Hay que hacerse la pregunta: ¿quiénes no hablan del abuso? Para buscar la respuesta del por qué:
Empiezo con la reflexión sobre las y los pequeñas/os que sufren abuso sexual; sobre mí, cuando lo viví. Muchas veces el abusador usa una variedad de amenazas: “voy a matarte si hablas”, “voy a matar a tu mamá, si hablas”, “voy a pegarte, si hablas”, “nadie te va a creer, voy a decir que sos una mentirosa”, entre otras. La amenaza nos calla, así me calló a mí.
Muchas niñas y niños no tienen suficiente confianza en sus padres para hablar, como yo tampoco la tenía.
Yo trato de encontrar una explicación para esta triste realidad: ¿Por qué los padres no logran construir con sus hijas/os una base de confianza para que ellas/os cuenten cualquier cosa? Observo que niñas y niños muchas veces tienen miedo de sus padres, tienen miedo de ser castigados y por eso no cuentan lo que les pasó. Y se quedan callados. Después de haber leído el libro de Alice Miller “El Cuerpo nunca miente”, ahora; como adulta, entiendo aún mejor los daños que me dejó no solo el abuso, sino esta falta de confianza con mis padres.
Yo no he tenido confianza en mi padre, porque él era el abusador. En mi madre tampoco, ya que ella también tenía miedo de mi padre y no entró en debates con él por miedo a que le pegara. ¿Cómo me va a defender ella a mí, si ella misma no es capaz de defenderse de él? En los demás adultos de la familia no podía tener confianza, por la misma amenaza que me hacía el abusador, pero también por pena.
Y por qué si los adultos hablan de las partes del cuerpo que tocó el abusador, sólo lo hacen con palabras raras o de forma penosa, ¿cómo va hablar la niña o el niño abusado? También por el simple hecho, que --como niña o niño abusada/o uno quiere olvidarlo inmediatamente. Y si el abuso no se repite muchas de nosotras podemos olvidarlo, pero la experiencia nunca desaparece. Lamentablemente el abuso se repite y repite y repite,... para la mayoría de nosotras....
Buscamos CÓMO decirlo sin usar palabras: de repente orinamos la cama, de repente cambiamos nuestro modo de ser, cambiamos de alegre y juguetona a triste y deprimida, nos escondemos cuando regresa el abusador a la casa. Perdemos las buenas notas en la escuela, nos ponemos agresivas. Hay muchas expresiones que tenemos para así decir que ALGO está pasando, hablamos sin palabras, pero las y los que pueden entender no entienden este “idioma”.
También, en muchos casos sentimos que las/os adultas/os cercanos saben del abuso. Y si ellas/os no hablan y no hacen nada para terminarlo, “¿qué podemos hacer nosotras, las que vivimos el abuso?”
¿Por qué los adultos no hablan?
En Aguas Bravas, por la experiencia de talleres que hicimos este año, sobre el uso de una guía para formar grupos de apoyo mutuo entre sobrevivientes de abuso sexual; NO nos sorprendió que HAY sobrevivientes entre las profesionales que atienden a sobrevivientes, lo que realmente nos sorprendió es que eran tantas profesionales.
Y analizando el porcentaje de participantes que se reconoció como sobrevivientes nos hacíamos la pregunta, ¿es así de alta la cantidad de abusadas sexualmente en la sociedad entera?
Es un dolor compartido en silencio. Se abriría un mar de lágrimas si esta población hablara libremente sobre sus tristes experiencias de niñez, tanto hombres como mujeres. Faltan investigaciones para saber cuántas/os adultas/os han vivido abuso sexual en su niñez. Y faltan investigaciones sobre los abusadores también.
Una de las razones por las que es difícil para adultas/os entrar al tema del abuso sexual es que no hay una buena educación sexual. Los padres no la recibieron, por eso no la pueden dar a sus hijas/os. Pero para prevenir el abuso sexual es importante hablar claramente de la sexualidad, y desde mi punto de vista lo más importante es enseñar a los hijos que las mujeres no son objetos para satisfacerse sexualmente, ni son de su propiedad ni para su placer sexual.
En los talleres hemos visto que a una multitud de mujeres les costó decir la frase “abuso sexual”, llamándole “ESO me paso”. Sacar este tema del ataúd del silencio es más que suficiente.
¿Por qué los maestros y maestras no hablan?
Las maestras y maestros son personas que con frecuencia observan cambios en niñas y niños. De repente son “malcriados”, sus notas bajan, o son lloronas; pero muchos de ellos no saben interpretar estos cambios, les faltan herramientas. Por eso es importante, capacitar a educadores, maestras y maestros para que ellos sepan acercarse al tema con los alumnos y crear una base de confianza. Así tendrán los niños y las niñas afectadas una posible salida de su soledad y silencio.
¿Por qué los curas no hablan?
Particularmente en un país con tantos creyentes como en Nicaragua se hace la pregunta: ¿por qué los curas no hablan del abuso sexual? Invito a uno o varios de ellos a contestar esta pregunta.
Nosotras/os desde el “Movimiento contra el abuso sexual” sí queremos una sociedad libre de abuso sexual, y por eso hablamos e invitamos para que hablemos y erradiquemos esta epidemia.
*Soy sobreviviente
Aguas Bravas Nicaragua
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Teléfono: 251-0110