Opinión

Sistema parlamentario o elucubraciones caudillescas


Aunque el título parezca fuerte, trataré de ser sutil para evitar herir susceptibilidades, y si los Caudillos se molestan, ni modo. No he puesto mi pluma al servicio de nadie.
Para introducirme en este tema Político de actualidad, tomaré como modelo del Parlamentarismo el que se practica en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.
Esta Institución Británica que data del siglo XIII (El Parlamento Inglés) para llegar a su perfeccionamiento funcional o versión moderna, los ingleses usaron más de seiscientos años. (1215-1832).
Nace con la ampliación del Consejo Real y se convierte, a través de varios siglos, en modelo para otros países. Algunos prácticamente calcaron sus lineamientos.
¿Qué clase de Democracia es la Inglesa? Una monarquía (Reina en su Caso) con una Cámara de Lores y la Cámara de los Comunes. La Monarquía Parlamentaria. Los miembros del Gobierno y el Primer Ministro pertenecen a una u otra cámara. Los Comunes; y la Cámara de los Lores fungen como Tribunal Superior del Sistema Judicial Inglés. Hablar de su funcionamiento sería tema de otro artículo.
Pero siguiendo con el fondo, me parece que de no ser nombrado uno de los caudillos Rey o Emperador al mejor estilo napoleónico, no veo cómo transformar el régimen Republicano en una Monarquía Parlamentaria. No habría forma de copiarse del mejor sistema Parlamentario que hoy día existe en el planeta tierra.
Por tanto, en mi humilde opinión: olvídense de un Sistema que ni cultural ni políticamente conviene a nuestro país implementarlo, y dedíquense a gobernar, que buena falta hace al país azotado ahora por las inclemencias de nuestra madre Naturaleza.
¿Sin Rey ni Primer Ministro qué chiste tiene un Parlamento en nuestra patria? Entonces: Machete métete en tu vaina.
Veamos lo que este humilde servidor plantea:
Analizando el lado amable del asunto, podrá intentarse –siguiendo las reformas del 2005- un régimen semiparlamentario, como se dijo antes, y precisamente fue el actual Presidente quien acuñó este término en el argot político criollo. Eso me parece más factible. ¿Siendo que nuestra cultura no permite la imposición de un soberano –aquí sería el Presidente- para qué diantres nos vamos a aventurar cambiando las reglas del juego? ¿Y producir un híbrido constitucional? ¡Seamos originales!
En primer lugar, hay que cambiar las formas de elegir a nuestras autoridades Nacionales, Departamentales y Municipales.
¿Qué defecto político tienen nuestras instituciones? Si estudiamos sus Leyes Creadoras y su Reglamentación, no hay nada que envidiarle a otros sistemas democráticos en el mundo. Pero, llegando al quid de todo esto, debemos hacernos la pregunta del millón.
¿Están las personas idóneas ocupando posiciones de mando en dichas instituciones Políticas, Jurídicas y Sociales?
Por lo que leo y veo, hay muchas quejas que datan desde Don Fruto Chamorro, y con excepción de alguno que otro gobierno –que si los hubo- todas las Administraciones han sido Regentadas por Caudillos, Generales, Agentes del Imperio y otros elementos humanos de diferentes costumbres. Han sido objeto de críticas fuertes por compadrazgos, influencia, nepotismo y otros vicios visibles que indican corrupción política al por mayor, y permitido amasar fortunas a la sombra de estos gobiernos.
Por tanto, me parece que los Caudillos deben olvidarse de andar cambiando el ritmo. Sigan en lo que están y por Dios --como diría uno de ellos-- dejen de creerse los “iluminados imprescindibles” y gobiernen para el pueblo, no para su eterna permanencia en el Poder
Bien dice mi buen amigo el General Humberto Ortega Saavedra en su libro La Epopeya de la Insurrección y señalo: “En el caso de sociedades como la nuestra, lo más prudente es avanzar en la República Presidencial que nos rige, buscando la armonía necesaria con el resto de poderes del Estado para superar el peso presidencialista marcadamente autoritario y hasta familiar que el gobierno presidencial ha tenido” (Pág. 447 y 448 del citado libro)
Y qué mejor oportunidad tiene su hermano, quien ejerce la Presidencia de la República actualmente para seguir ese consejo? Por conversaciones que he tenido, con diferentes personas de distintos niveles, lo recomendable que permita a manera de iniciación hacia el cambio sería otorgar mayores facultades a la Asamblea Nacional. Se quiso hacer en 2005. ¿Por qué no implementarlo para este gobierno? ¿Cuál es el miedo? Si fue bueno para entonces, puede ser bueno ahora.
Señores líderes de los dos Partidos Políticos que aglomeran juntos el 65% del electorado activo, no le busquen tres pies al gato, gobiernen con sabiduría y realmente para el pueblo, obliguen a sus subordinados políticos a pensar con criterios objetivos y propios. Necesitamos gente buena, honrada y capaz en el ejercicio de la Función Pública. La patria lo demanda. Los “Sacrificados” dirigentes que no quieren abandonar el Poder a las buenas, son expulsados por sus pueblos a las malas. Lo enseña la Historia a través de sus páginas.
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